Sostenemos que las causas que originan el desinterés de los estudiantes son muy variadas si tenemos en cuenta la realidad social actual con cambios vertiginosos. También podemos sostener que nuestros estudiantes son adolescentes y están en permanente búsqueda. Esta situación puede entrar en conflictos que se manifiestan en las clases.
Ante esta situación propia de esta etapa de vida nuestro trabajo apuntó a observar el rol del profesor de Historia para superar esta creciente indiferencia. Para esto sugerimos:
- Cada docente que enseña Historia lo hace desde un posicionamiento, una formación académica, reflexiva y sólida que le permite tomar muchas decisiones didácticas. Todos los educadores sabemos que desde la cosmovisión de cada uno analizamos los paradigmas vigentes para adherir a uno o tomar lo que considera relevante de alguno de ellos. Desde esta idea, nosotros sostenemos un paradigma basado en un humanismo que respeta a la persona humana.
- El profesor de historia debe poseer una mirada antropológica de la persona humana. Resultará más fácil trabajar la formación integral de los jóvenes por medio del desarrollo de sus capacidades. También colaborará para que todos los contenidos históricos presentado didácticamente se vinculen con la vida de los estudiantes.
- El docente debe estar dispuesto a comprometerse en una realidad cambiante que necesita cambios. No puede trabajar con estructuras rígidas que repite año a año. Debe saber que cambios son necesarios y que elementos deben permanecer. Cada estudiante es único y necesita de nuestra disposición para que se interese en lo que no conoce.
- El docente reflexivo es el que tiene en cuenta todas las posibilidades y elige la que considera más adecuada para implementar en sus clases. Se toma un tiempo para conocer sus estudiantes y tomar decisiones. Como es un verdadero profesional también sabe argumentar sus decisiones.
- Los que enseñamos historia debemos tener información precisa del contexto en que viven los estudiantes, Características de las familias, de los grupos de amigos, lugares donde concurren. De esta manera, conoceremos más claramente los elementos de la cultura de los jóvenes.
- Todo profesor de Historia, cuando prepara sus clases tiene seleccionada una finalidad, es decir, siempre el docente debe establecer un sentido a sus clases y compartirlo con los jóvenes. Ante las nuevas miradas sobre la enseñanza de la Historia es muy importante que el sentido esté relacionado con el perfeccionamiento de capacidades para desplegarlas en la vida cotidiana.
Cada joven elegir valores y elaborar su proyecto de vida.
El desarrollo de habilidades lleva mucho tiempo didáctico y, por lo tanto, debe estar bien organizado. Para ello el docente puede recurrir a las estrategias didácticas, definiendo el para qué, el qué y el cómo de cada secuencia didáctica que preparamos. Esto hacer referencia directa a todos los recursos didácticos como el tiempo y la evaluación.
Los docentes debemos ser conscientes que se necesita preparar adecuados puentes cognitivos para que los estudiantes relacionen sus ideas previas con el nuevo material. Ante esta propuesta, solo será posible de una manera
concreta, cuando se lleve a cabo una valoración y una incorporación a las estructuras cognitivas. Así, cada alumno podrá elaborar nuevas producciones.
El docente debe ser estratégico, es decir, saber implementar todos los recursos disponibles para cumplir con el desarrollo de capacidades y ayudar en la formación integrar. Para esto, debe tener claro los procesos de aprendizaje
que utilizará. Las estrategias organizan la tarea en las clases.
El profesor en cada clase necesita desplegar toda su disposición y apertura que se manifiesta en el diálogo sincero y respetuoso con sus estudiantes. Toda esta fecunda comunicación se debe desarrollar en un auténtico clima democrático.
El docente debe despertar la curiosidad y, para ello se dirige la su inteligencia y a la afectividad de sus estudiantes. Es el mejor camino para asombrar y despertar el interés. De esta manera, el joven puede advertir un objeto que le
interesa.
Un aspecto interesante que propone esta nueva mirada de la Enseñanza de la Educación se encuentra en el tratamiento de la temporalidad. Si partimos en el respeto de cada estudiante como persona y ciudadano asumimos el tiempo con todas sus categorías (pasado, presente y futuro) dejando de lado las miradas tradicionales que ponen toda su atención en el pasado. Por lo tanto, proponemos estrategias que relacionen el presente y proyecte el futuro. Esta propuesta resultará más fácil vincularla con la vida concreta de los estudiantes.El método histórico forma parte de lo esencial de nuestras clases. Permite al estudiante bucear en la Historia buscando respuestas a sus propias preguntas. Facilita no solo conocer el pasado, si no también perfecciona habilidades específicas del saber histórico.
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