Vacaciones familiares en época escolar, ¿escape para descansar o dinámica de cambio?

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Existe una cierta constante que pareciera querer instaurarse en el campo educativo, y es el estudiante que en su ciclo lectivo escolar y recordemos obligatorio, acompaña a su familia a irse de vacaciones. En los meses comprendidos entre abril a octubre, familias arman un viaje de dos o hasta tres semanas inclusive, a algún lugar donde de seguro irse en esa época les es más conveniente, por el motivo que fuere, económico, laboral, o por simple elección, prefieren y se van en esa época y no en receso escolar.
La educación es un derecho, y por tal no debería quedar exento de ella ningún menor. ¿Qué implica entonces un viajecito a mitad de ciclo escolar educativo?
Desde una perspectiva crítica es importante entender que la escolaridad ha ido evolucionando siempre, cada vez más ajustada a los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Cada vez más del lado de las necesidades y de estar más cerca aún de potenciar oportunidades. Es por ello, que se bifurcan ideas de éstas últimas.
Algo hay de cierto que irse de vacaciones en el contexto actual hoy, es ya de por sí una oportunidad, pero en términos educativos, qué tanta oportunidad es para garantizarle al niño el derecho a estudiar y permanecer en una casa de estudio.
La escuela como tal se ha ido modificando a lo largo del devenir histórico. El alumno de hoy no es el mismo de hace medio siglo atrás, y los padres de hoy tampoco lo son. Existe un “no es para tanto” que permite poner en tela de juicio los valores educativos. Y con ello, viajar en pleno ciclo escolar se convierte en una oportunidad a razón de lo que los padres necesitan, viajar. Un “no es para tanto” que va asentando estadísticas y convierte al colegio en algo que no es tan exigente, en un lugar al que no se le debe regularidad. Un lugar en dónde la presencia del alumno ya no es garantía de su posterior egreso, y su ausencia no lo ubica en posibilidades de repitir el año.
El colegio como entidad educativa, a su vez promueve oportunidades varias para que esas semanas puedan ser recuperadas, y se va creando así un circuito de oferta y demanda, en la educación también. Instancias políticas, históricas, sociales inciden, moldean y hacen el avance de la evolución escolar, permiten que se entrecrucen discursos con lógicas que promueven dar soluciones a las demandas enmarcadas bajo problemáticas que van sucediéndose. Soluciones a veces de compromiso que se fueron instaurado, haciendo que la institución escolar hoy carezca de cierta obligatoriedad. Instituyendo una nueva escolaridad entendida bajo los términos del “no es para tanto, en diciembre la recuperas”.

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Acerca de Eugenia Marra 4 Articles
Estudiante Avanzada de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata. LSA Lengua de Señas Argentina.

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