La ETP frente al desafío de la Revolución Tecnológica

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La Educación Técnico Profesional enfrenta un desafío histórico: formar en y para el trabajo en un contexto marcado por la Revolución Tecnológica y la obsoletización de saberes y oficios. En Argentina y en la Provincia de Buenos Aires, el reto es combinar innovación, inclusión y soberanía tecnológica para construir el futuro.

La Educación Técnico Profesional (ETP) en Argentina, y particularmente en la Provincia de Buenos Aires (PBA), nació con una misión clara: brindar formación en y para el trabajo.
Desde mediados del siglo XX, las escuelas técnicas, los Centros de Formación Profesional y los institutos superiores fueron espacios clave para formar mano de obra calificada, acompañar procesos de industrialización e impulsar la  movilidad social.

Esa tradición sigue siendo valiosa, pero hoy enfrenta un escenario sin precedentes: la Revolución Tecnológica. La inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la impresión 3D y la digitalización transforman aceleradamente el empleo y la producción.

En este nuevo contexto aparece un concepto central: la obsoletización. No se trata solo de máquinas que quedan viejas, sino también de saberes y competencias que pierden vigencia en plazos cada vez más cortos. Lo que ayer era esencial en un puesto de trabajo, hoy puede ser reemplazado por un algoritmo o un dispositivo automatizado.

El desafío es enorme: ¿cómo garantizar en la Argentina, y en la PBA en particular, una formación en y para el trabajo
cuando los trabajos cambian o desaparecen con tanta rapidez?

Desafíos para la ETP en Argentina y PBA

Currículum flexible: en un sistema tan diverso como el argentino, donde conviven escuelas técnicas, CFP/CFL e institutos, se necesitan planes que puedan adaptarse a contextos productivos diferentes (industrial, agrícola, de servicios).

Sistemas de actualización continua: en PBA, la red de Centros de Formación Profesional se vuelve clave para acompañar a jóvenes y adultos en la reconversión laboral.

Soberanía tecnológica: no se trata solo de importar equipamiento, sino de generar capacidades locales de innovación que fortalezcan la industria nacional.

Inclusión social y educativa: la ETP debe garantizar igualdad de oportunidades en una provincia marcada por fuertes
desigualdades territoriales entre polos urbanos-industriales y zonas rurales.

Una mirada latinoamericana con foco local

En América Latina, el problema de la obsoletización es más complejo: muchas veces se vuelven obsoletas tecnologías
que ni siquiera han llegado a generalizarse en escuelas y comunidades. En la Argentina y la PBA, este desfase es evidente: mientras algunos sectores acceden a equipamiento de última generación, otros aún carecen de conectividad básica.

Por eso, repensar la ETP requiere articular innovación tecnológica con saberes productivos locales, recuperar oficios tradicionales y vincular la formación con un proyecto de desarrollo sostenible y con soberanía tecnológica. La escuela
técnica y la formación profesional no deben limitarse a “seguir la demanda del mercado”, sino abrir debates sobre qué modelo productivo y social se quiere construir en el país y en la provincia.

Mirar hacia adelante

La obsoletización no debe vivirse como amenaza inevitable, sino como oportunidad para reinventar la enseñanza técnica. En la Argentina y en la Provincia de Buenos Aires, la ETP puede convertirse en un verdadero laboratorio de futuro, donde la tecnología sea usada para crear, incluir y transformar.

Repensar la ETP en tiempos de la Revolución Tecnológica es, en definitiva, reafirmar su misión histórica: formar en y para el trabajo, pero entendiendo que el trabajo de hoy ya no es el mismo de ayer, y que el del mañana aún está por
construirse.

Los tiempos actuales son dificiles. En el proyecto de presupuesto del ejecutivo nacional para el 2026, se menciona
la derogación del artículo 52 de la Ley Nº 26.058 de Educación Técnico Profesional; que crea el Fondo Nacional de la ETP. Este artículo de la ley, que cumplió 20 años el día 7 de setiembre, prescribe que este fondo será financiado con un monto anual que no podrá ser inferior al CERO COMA DOS POR CIENTO (0,2%) del total de los Ingresos Corrientes previstos en el Presupuesto Anual Consolidado para el Sector Público Nacional.

Este fondo tiene como objetivo financiar, entre otra cosas, el equipamiento para los entornos formativos, el material para los proyectos de las y los estudiantes, la construcción, ampliación y refacción de infraestructura de las instituciones, así como la consolidación  de programas de acompañamiento para el avance de las trayectorias educativas y su finalización,  de olimpiadas educativas de cada tecnicatura, de la Educación Profesional Secundaria para la revinculación de adolescentes que se desvincularon del sistema educativo, entre otros.
No es momento de desfinanciar la ETP, cuando pensamos en formar en IA,tecnologias 4.0 o 5.0,en crear entornos formativos acordes a los requetimientos de mundo del trabajo.

Seguramente, será considerado y revisado este punto, si no las instituciones de ETP estarán en serias dificultades para afrontar los desafios de que se viene

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Acerca de Marcela Abete 28 Articles
Mgter. en Gobierno y Gestión de la Educ. Lic. en Educ. Diplomada en Gestión Educativa, en Enseñanza en Entornos Virtuales y en Pol. Públicas con especialidad en DDHH. Ex IE Ed. de Adultos y FP PBA. Asesora de la Dirección Educación de jóvenes y adultos Neuquén. Profesora universitaria IUNIR, UMSA,UTNFRMDP. Coordinadora SUETRA / FIULZ y miembro del CIED SUETRAA

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