Ariel Domene «Educar desde los 45 días no es exageración»

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1. ¿Qué inversiones educativas son necesarias en la localidad?
Ya en el siglo XIX, Friedrich Fröbel advertía que “la educación debe comenzar desde el nacimiento del niño”, señalando que la primera infancia no es una antesala, sino el núcleo del proceso formativo. Hoy, las neurociencias confirman esa intuición pedagógica. Autores como Jack Shonkoff muestran que las experiencias tempranas se incorporan literalmente en la arquitectura del cerebro, lo que implica que cada política, cada práctica y cada vínculo educativo en los primeros años deja huellas estructurales en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los sujetos.

Por eso, la primera inversión necesaria es garantizar el acceso real a la educación inicial. En mi estudio —situado en el período 2015— observamos que la falta de vacantes en jardines no es un problema administrativo, sino una vulneración de derechos humanos básicos. La ciudadanía no se adquiere más tarde: comienza con el nacimiento. Cuando un niño o una niña no accede a la educación inicial, se interrumpe el derecho que habilita otros derechos. No es sólo un déficit del sistema: es una forma de exclusión temprana.
El desarrollo infantil es integral. El cerebro no funciona por compartimentos estancos: bienestar emocional, competencias sociales y capacidades cognitivas se construyen de manera coordinada. La adquisición del lenguaje, por ejemplo, no depende sólo de oír y repetir palabras, sino de poder concentrarse, interactuar, sentirse seguro y participar de vínculos significativos. Lo que se juega en los primeros años es, al mismo tiempo, aprendizaje, salud, socialización y ciudadanía.
De allí que no baste con construir más edificios. Es indispensable invertir en infraestructura, sí, pero también en formación docente, en equipos interdisciplinarios, en condiciones laborales dignas y en una fuerza de trabajo educativa de alta calidad. La esencia de la calidad en la primera infancia no está sólo en las paredes, sino en las relaciones que los adultos son capaces de construir con los niños. Sin políticas fuertes de capacitación, acompañamiento, contratación y retención del personal, cualquier expansión del sistema queda vacía.
Además, necesitamos escuelas mejor integradas al territorio: espacios que no se limiten a transmitir contenidos, sino que amplíen horizontes culturales, deportivos y comunitarios. Como sugiere Jorge Larrosa, educar no es simplemente enseñar, sino crear condiciones para la experiencia. Y la experiencia educativa requiere espacios dignos, abiertos y significativos donde la infancia pueda encontrarse con el mundo y con los otros.
Invertir en educación, entonces, no es sumar partidas aisladas, sino decidir políticamente que la primera infancia es una prioridad estructural del desarrollo humano y de la democracia.

2. ¿Qué rol cumple el Estado municipal en educación?
En la Argentina, la educación es una responsabilidad concurrente entre la Nación, las provincias y los municipios. Si bien la conducción del sistema corresponde a los gobiernos provinciales, los Estados locales cumplen un rol cada vez más relevante en la garantía concreta del derecho a la educación, especialmente en el territorio donde las políticas se vuelven reales o fracasan.
El municipio no es un actor administrativo menor: es el nivel del Estado más cercano a la vida cotidiana de las familias. Allí se gestionan los espacios, la infraestructura, la alimentación, el mantenimiento, la articulación con salud y desarrollo social, y, en muchos casos, la creación de sistemas propios de educación inicial. En ese sentido, el municipio no sólo ejecuta: también produce política educativa.
En Quilmes, durante el período que analizo, el gobierno municipal decidió asumir un rol activo en la educación inicial, creando un Sistema Municipal de Jardines Maternales que buscó garantizar el derecho a la educación desde los 45 días hasta los 5 años, especialmente en los barrios con mayores niveles de vulnerabilidad social.
Esa decisión no fue neutra: implicó reconocer que la primera infancia no podía quedar librada a la suerte del mercado ni a la capacidad individual de las familias.
Como señalan Chiara y Di Virgilio, “las políticas sociales se redefinen en el territorio a partir de la interacción concreta entre actores estatales y comunitarios”. Es en ese entramado local donde se juega la eficacia real de las políticas públicas. El municipio es quien ve primero la desigualdad, quien escucha antes el dolor social y quien tiene la posibilidad de intervenir con mayor rapidez y sensibilidad.
Desde una perspectiva ética, siguiendo a Emmanuel Levinas, la política comienza cuando el rostro del otro nos interpela. En educación, ese rostro es el de la infancia. El Estado municipal no puede mirar hacia otro lado cuando un niño no tiene vacante, cuando una familia no puede trabajar porque no tiene dónde dejar a sus hijos, cuando una escuela se deteriora o cuando la pobreza organiza el destino antes de que el sujeto pueda elegirlo. Por eso, el rol municipal no es sólo gestionar edificios: es asumir una responsabilidad moral, pedagógica y política con la igualdad de oportunidades desde el inicio de la vida.

3. ¿Qué tensiones existen entre educación, política y desigualdad social?
La educación nunca es neutral. Siempre está atravesada por proyectos de sociedad, por disputas de sentido y por decisiones políticas que determinan quién accede, cómo accede y para qué accede al conocimiento. Pensar que la escuela es sólo técnica o administrativa es una forma de ocultar que allí se juega la distribución del poder cultural.
Juan Carlos Tedesco advertía que “la desigualdad educativa no es sólo una consecuencia de la desigualdad social, sino uno de los principales mecanismos de su reproducción”. Esta afirmación es central: si el sistema no interviene temprano, termina legitimando como mérito lo que en realidad es herencia social.
Pierre Bourdieu ya había mostrado que la escuela muchas veces traduce desigualdades sociales en desigualdades escolares que luego parecen naturales. Y Slavoj Žižek, desde otra tradición crítica, nos recuerda que la ideología más eficaz es la que logra que la injusticia parezca normal. Cuando un niño nace pobre y la escuela no logra compensar esa condición, la sociedad suele decir que “no se esforzó”, cuando en realidad el esfuerzo comenzó con desventaja estructural.
Por eso, la política educativa no puede ser sólo gestión: debe ser también una política de justicia. No alcanza con ampliar cobertura si no se discute la calidad, el sentido y la distribución de los recursos. Como sostiene Emilio Tenti Fanfani, la escuela se enfrenta hoy al desafío de educar en contextos de fragmentación social, donde ya no existe un “alumno promedio”, sino múltiples infancias atravesadas por desigualdades profundas.
La educación inicial es el punto más sensible de esa tensión. Allí se define si el Estado interviene para igualar o si deja que la desigualdad se organice sola. Invertir temprano no es caridad: es una decisión política que define qué tipo de sociedad queremos construir.

4. Una frase sobre educación que le hay impactado recientemente. 
Siempre me gustó una frase de Sarmiento que dice: “Hombre, pueblo, nación y Estado se hacen en los humildes bancos de la escuela”. Me parece maravillosa porque sintetiza que no hay democracia sin educación, ni ciudadanía sin escuela. También hay una de José Martí, menos conocida pero profundamente potente: “El pueblo más feliz es el que tiene mejor educados, en conocimientos y en valores, a sus hijos”. Allí aparece la idea de que educar no es sólo transmitir saberes, sino formar humanidad.
Hoy no tengo un proyecto escrito porque no ocupo un cargo desde el cual deba redactarlo formalmente. Pero sí tengo una idea, argumentada desde lo científico y desde lo social: el Estado debe instalar jardines maternales formales, con profesionales a cargo, doble escolaridad, desayuno, almuerzo y merienda, en los territorios donde se concentran los bolsones de pobreza más importantes de la Argentina: el conurbano bonaerense, el Gran Rosario, el Gran Córdoba. Como bonaerense y como quilmeño, creo que la inversión fuerte debe empezar allí donde la desigualdad nace.
La infancia no tiene tiempo de esperar. Cada año que pasa sin políticas sólidas en educación inicial es una oportunidad perdida que luego cuesta décadas reparar.
Educar desde los 45 días no es exageración: es asumir que la justicia social empieza antes de que el niño pueda hablar. Y que el Estado, si quiere ser verdaderamente democrático, debe llegar primero que el mercado, primero que la violencia y primero que la exclusión.
Ojalá este espacio, la difusión de este trabajo político de gestión y luego de investigación, sirva para seguir profundizando políticas educativas territoriales que pongan en el centro a la primera infancia, la justicia educativa y la participación comunitaria, entendiendo la educación como un derecho humano fundamental y un bien público social.
Ningún niño debería conocer antes el dolor que el juego, decía Charles Dickens. Y tal vez esa sea la mejor definición de política educativa: construir un mundo donde la infancia pueda crecer sin que la desigualdad escriba antes su destino.
Porque, como advierte Tedesco, “si se quiere actuar seriamente sobre la desigualdad educativa, es indispensable
intervenir en la primera infancia”. Allí comienza no sólo la escuela, sino la democracia misma.

Gracias Ariel.

Perfil de Ariel Domene: Magíster en Políticas Educativas. Lic. en Educación. Profesor de Historia

Este artículo «Ariel Domene «cuando se usa el Fondo Educativo para tapar baches que no son educativos, lo que se hace en realidad es profundizar desigualdades de origen»» se ha publicado originalmente en: https://revista.elarcondeclio.com.ar/ariel-domene-cuando-se-usa-el-fondo-educativo-para-tapar-baches-que-no-son-educativos-lo-que-se-hace-en-realidad-es-profundizar-desigualdades-de-origen/.Si va a utilizar este texto cite la fuente: revista.elarcondeclio.com.ar
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Acerca de Daniela Leiva Seisdedos 986 Articles
Profesora de Historia en actividad en el aula. Colegios San Cayetano y Nuestra Señora de Lourdes. Personalidad Destacada de la Educación por el Concejo Deliberante de La Plata. Directora de la Revista Educativa El Arcón de Clío. Revista realizada por docentes de Argentina, España, Colombia, México, Uruguay, Venezuela y otros países de Latinoamérica. Ganadora de VI Premios UBA (Universidad Nacional de Buenos Aires) a la difusión de Contenidos educativos en Blogs escolares. Libros publicados: Autora de los Manuales para docentes en Construcción de Ciudadanía 1, 2 y 3. Editorial Alfaomega. Escritos de Mujeres Bolivarenses “Derechos, luchas y conquistas”. Municipalidad de Bolívar – Dirección de Derechos Humanos. Seminarios educativos y Conversatorios en: FEDIAP: ¿Cómo aprenden los que enseñan? UCEMA: “El lenguaje que se escucha en el aula?, Foro Scouts de Argentina “El Trabajo Decente”. Fundación Emocionar, Misiones con La Educación a Distancia sin Distancia. Reconocimineto en España Empoderamiento Femenino y Educativo de Invery Crea España. Editores de Santillana Argentina y España. Experiencia destacada REDEM (Red Educativa Mundial). Reconocimiento en el portal EducAR al trabajo realizado en el blog Clio y sus Secretos. Distinguida por el Diario Clarín entre los 13 docentes del año 2013. Nombrado entre los 10 blogs favoritos. Editores de Santillana España. Talleres Pre Universitario sobre Pensamiento Social en el Colegio San Cayetano, La Plata. Coordinadora del Departamento de Ciencias Sociales colegio San Cayetano de La Plata. En Argentina Publicaciones en: Bolívar Hoy, Cuarto Poder de Formosa, Cinco Días, NCN, Cuarto Poder (Formosa) CadenaBA y El Palomar Diario. Diario Clarín y La Nación notas de opinión. En España publicaciones en las revistas ONLINE Magisterio, INED 21, “Intrahistoria” y “Papel de Periódico”.

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