1. ¿Cuál es el legado de Argentina en la literatura para el mundo más allá de los autores como Borges, Cortázar, o sea más allá de los clásicos argentinos?
Durante las últimas décadas han florecido numerosas obras, especialmente de mujeres escritoras, que muestran una vez más la excelencia de la literatura argentina. Autoras como Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Gabriela Cabezón Cámara, María Gainza, Agustina Bazterrica, y tantas otras —cuyas obras son traducidas y difundidas en otros mercados— son ejemplo de ello. La Feria Internacional del Libro, la Feria de Editores, y las numerosas ferias en municipios y provincias muestran cuán viva está la producción verbal nacional.
2. ¿Qué autores noveles recomienda en el ámbito de la lectura para adolescentes?
Paula Bombara y Martín Blasco han publicado durante los últimos años textos valiosos para el público preadolescente, para esa etapa de la escuela secundaria en la que aún es difícil acercar literatura “para adultos”.
3. ¿Cómo relacionarías tu experiencia como docente de lengua: con una imagen, con una metáfora, algún paisaje, ¿Con que la asociarías? ¿Con que la simbolizarías?
Se me ocurre la imagen de una escalera como metáfora de mi práctica como docente de Lengua y Literatura. El conocimiento y aprehensión de la lengua exigen un ritmo paulatino, un acercamiento paso a paso, que respete los ritmos de los estudiantes. Por su parte, el disfrute y el conocimiento de la literatura crece, de la mano del docente, con la apertura a diversos autores y géneros.
4. ¿Leer en una pantalla es leer de verdad?
Por una parte, los adolescentes del siglo XXI, en cierto sentido, leen más que los de hace treinta años. El constante uso de aplicaciones de chat los obliga a leer y escribir cotidianamente. Resulta valioso, en las clases del área de Lengua y Literatura, aprovechar aquello para enseñar categorías como registro, dialecto, puntuación.
Por otra parte, el acceso a textos literarios y no literarios mediante dispositivos, en cierta medida, ha democratizado el acceso a la cultura. Políticas como Conectar Igualdad consiguieron ampliar la oferta de textos en contextos de difícil acceso a libros. Creo fundamental la profundización de políticas de difusión tanto de dispositivos —esenciales para el aprendizaje de la comunicación mediante TICs— cuanto de libros en papel.
Fátima Iribarne es Licenciada y Profesora en Letras Clásicas (UBA) y Magister en Educación (UTDT). Se desempeña como docente de Latín en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Austral, y de Literatura y Prácticas del Lenguaje en nivel secundario. Realiza tareas como investigadora formada en el Instituto de Filología Clásica (UBA) y en el Instituto de investigación de Filosofía, Historia, Letras y Estudios Orientales (USAL). Sus temas de interés son la didáctica de la literatura grecolatina y su difusión en diversos espacios educativos. Ha dictado y coordinado cursos y capacitaciones sobre literatura clásica.
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