Proyectos de extensión: Cuando las prácticas universitarias necesitan resignificarse

I. ABRIR EL JUEGO

La Facultad de Trabajo Social de la UNLP es de esos espacios que recrean vivencias a partir de interpelar los sentidos y significaciones del quehacer profesional. Hay conciencia colectiva y de comunidad como eje transversal a los saberes académicos; y de un tiempo a esta parte, fortalece cada vez más sus vínculos hacia el afuera, con acciones llamadas a alojar diversidades. En ese contexto, no es de extrañar la organización del Primer Encuentro de Proyectos de Extensión, Escuelas y Prácticas Integrales, impulsada por la docente Ivone Amilibia (docente de la misma Facultad), quien –como tantas otras profesionales- cree en la transformación social a partir de una iniciativa denominada “Las infancias cuentan en la escuela”.

El sábado 30 de noviembre de 2019 por la mañana, diez pósters académicos visibilizaron recorridos que comunican a la universidad con distintos sectores de La Plata y alrededores. Además de Trabajadores Sociales, profesionales de diversas disciplinas –áreas de la Informática, la Arquitectura, la Biología, la Física, la Comunicación Social, la Educación Física, las Ciencias de la Educación, la Filosofía- pusieron en común inquietudes, deseos y puntos de vista que se circunscriben a sus prácticas, problematizándose colectivamente los alcances y las limitaciones de las propuestas.

En el conversatorio de apertura, dos profesionales dieron la bienvenida. Por un lado, Claudio Ríos (Licenciado en Trabajo Social y docente de la Facultad), quien destacó la trayectoria de su disciplina en el contexto de las políticas públicas de la UNLP, especialmente en su reconocimiento como específico campo de estudios (de “Escuela” a “Facultad” sucede un salto cualitativo que empodera al área y le da legitimidad propia).

Por el otro, Alicia Villar (Licenciada en Ciencias de la Educación) alentó rupturas epistémicas desde una serie de cuestionamientos pertinentes que atravesaron la jornada:

– Los conceptos de “extensión” e “intervención” se presentan como polisémicos (¿”Extensión” es que la universidad vaya a la conquista de territorios, costumbres y públicos ajenos a los que participan usual y activamente de sus tradicionales espacios y prácticas?, ¿“Intervención” implica estar entre qué y qué: consiste en imponer modelos de referencia sin tener en cuenta a la otredad?). Ambos vocablos son dueños de ambigüedades que si se mantienen como tales corren el riesgo de atentar contra esas pretensiones de igualdad y equidad –desde la perspectiva del derecho a la ciudadanía y al conocimiento- en que originariamente se conciben los proyectos que vinculan a la universidad con distintos sectores de la sociedad.

– El discurso de las neurociencias construye hegemonía a partir de una noción individualista y meritocrática del saber y las emociones, ambas subordinadas casi en exclusividad a las funciones del cerebro; con lo cual, apelar a la transformación social –desnaturalizar lo obvio, empoderar, resignificar, contextualizar- sería imposible al depender de estructuras que buscan mantener el status quo (en otras palabras, si todo aprendizaje e interacción reside en el gobierno del cerebro, habría un determinismo que por definición sería inmodificable: nacemos con aptitudes y potencialidades dadas por la biología; con lo cual, los aprendizajes colectivos en términos constructivistas, culturales, sociales y políticos, serían dejados de lado, porque naturalmente algunos tendrían posibilidades de acceder al conocimiento y otros naturalmente se acostumbrarían a la resignación por no pertenecer).
– Los usos del lenguaje también deciden posicionamientos: en términos de ideologías, si la derecha liberal se apropia de los sustantivos (“el” cambio, “el” conocimiento, “el” poder), la izquierda progresista se vale de adjetivos y verbos (“transformación social”, “empoderar”, “visibilizar”, “incluir”) para ganar lugares en una sociedad que reproduce las históricas disputas entre centro y periferia, distinción que no es geográfica sino política.

II. DEL SER AL ESTAR
La segunda parte del encuentro concentró a los participantes dispuestos en una gran ronda que favorecía la comunicación y también otro gran conjunto de interrogantes:
– ¿Es posible que suceda el diálogo de saberes si la universidad lleva sus conocimientos a otros ámbitos, los muestra, los explica, y se vuelve hacia sí misma?

– ¿Cómo podrían generarse estrategias de equidad social en una universidad nacional que se declara pública y gratuita pero que –claramente- tiene mecanismos de exclusión?

– ¿Hay chances de salirse de ese círculo vicioso que plantea líneas de tensión entre investigadores y pedagogos, disputa que reproduce otra mucho más profunda: la acumulación versus la socialización del conocimiento?
Al hacer un recorrido, punto por punto, de las anteriores problematizaciones, podrían plantearse las siguientes reflexiones:

– El diálogo de saberes necesariamente requiere de algún tipo de encuentro así como también de un momento de escucha atenta. Si en la Noche de los Museos, el colectivo de La Facu va a la Escuela pone a disposición del público general transposiciones didácticas que permiten comprender cómo acontecen las ciencias naturales (Física, Química, Biología, Astronomía, Geología), se despiertan vocaciones, curiosidades, ansias de aprender; y en tal sentido, se estaría llevando a cabo el derecho de acceder a la cultura.
– Pensar la equidad social desde la hegemonía de las universidades es una ardua tarea que debe tener un comienzo (el encuentro en la Facultad de Trabajo Social va en esa dirección). Si hay pibes de sectores vulnerables que ven lejanas las chances de acceder a los estudios de Nivel Superior, la universidad debe fortalecer sus políticas públicas, algo que en la gestión del Doctor Fernando Tauber (actual Rector de la UNLP) aparece como prioritario: no solamente garantizar el ingreso de nuevos estudiantes (para el ciclo 2019, se inscribieron 33 mil ingresantes) sino también la permanencia y el egreso. Las preguntas que surgen ahora son varias: ¿Para qué alguien debería estudiar en la Universidad? ¿Para ascender en la escala social? ¿Para vivir mejor? ¿Para transformar la sociedad? ¿Qué sentido tendría valerse de conocimientos que la hegemonía del academicismo impone como necesarios si los mismos no guardaran relación con las realidades de nuestros barrios?

– Muchas veces, la investigación suele tomar como objeto un campo de estudio sin tener en cuenta a las personas, los contextos y particularidades. Ahí sucede un hiato, un lugar vacío que pasa a ser llenado a partir de ideas tales como articulación –unir partes- o integralidad –pensar el constructivismo como una tarea que abarca diversas dimensiones-. Sin embargo, todavía la universidad se debe replantear el concepto de extensión –un imperialismo académico que gana posiciones- y de intervención –palabra tabú con una fuerza poderosa capaz de derribar todo atisbo de universalidad-.

III. LA VOZ DE LA PIBADA
Con debates abiertos, latentes e inspiradores, la jornada cerró con la participación de una murga llamada Lxs Remolinxs (proveniente de la vecina localidad de Ensenada). Pibes de entre 10 y 18 años venían acompañados por Ruketa, referente cultural y Trabajadora Social, maestra de ellos en el pasado y actual puente que deviene intersección de generaciones, contextos, realidades.

La murga visibiliza la voz de quienes no suelen ser escuchados. Empezar por algo. Cuestionarlo. Y seguir aprendiendo. El camino recién empieza y es una consigna que promete otros encuentros.

Acerca de Adrián López Hernaiz 11 Articles
Docente y divulgador de Filosofía egresado en la UNLP. Estudiante de Posgrado en Ciencias Sociales por la misma institución; su tema a investigar se vincula con La Noche de los Lápices. Con Ediciones Masmédula (editorial independiente de La Plata) publicó dos libros: En 2014 escribió una obra de relatos llamada LAS PALABRAS QUE NOS TRAJO EL VIENTO (organizada en tomos: “Primavera”, “Verano”, “Otoño”, “Invierno”). Para 2016 presentó ALGO QUE SEPAMOS TODOS (textos de filosofía en dos volúmenes: “De la caverna al sol”, con contenido más humanístico; “De la lupa al telescopio”, orientado a las ciencias). Esta producción ha sido difundida en ámbitos académicos de México y Uruguay; circula por escuelas, institutos de formación docente y una materia de didáctica de una universidad nacional del país. Actualmente, el autor trabaja en un libro basado en entrevistas a gente del arte, la ciencia, la cultura; así como también a activistas de derechos humanos y demás referentes que contribuyen a un mundo mejor. Su exposición está prevista para fines de 2020. Se desempeña como docente en escuelas primarias y secundarias; también en nivel universitario. Participa de Jornadas y Congresos a nivel nacional e internacional. Es columnista del programa radial “El Buscador”, que se emite por La Redonda (FM 100.3) de la ciudad de La Plata. También, colabora con textos para la revista digital educativa “El Arcón de Clio” y el portal de noticias “Miravox.info”.
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