El cambio de roles condiciona la nueva formación de los docentes, tanto en su formato inicial como continuada (Educación Disruptiva). España. Part II

continuación de la nota del 8 de abril

LA FORMACIÓN DE LOS DOCENTES
La mejor manera de lograr esta nueva capacitación en TIC del profesorado, que ya está en activo, es promoviendo la adecuada formación desde el propio centro, incentivando el uso y la integración de las TIC a partir de la consideración de sus necesidades, orientada a la acción práctica (para que no se quede solo en teoría) y, por supuesto, facilitando los adecuados medios tecnológicos y un buen asesoramiento continuo. Por otra parte, esta cada vez más sentida necesidad de formación en TIC por parte del profesorado puede aprovecharse por parte de la administración educativa para promover la no siempre tan sentida, pero a veces igualmente necesaria, actualización didáctica. Un objetivo más difícil aún si cabe.
Hay que tener en cuenta que aún hay muchos docentes que ven con recelo e indiferencia el uso de estos recursos. El origen de estas actitudes negativas por parte de un sector de los docentes suele encontrarse en alguna de las siguientes circunstancias:

– Poco dominio de las TIC, debido a una falta de formación, lo que genera: temor, recelo, impotencia, ansiedad…

– Influencia de estereotipos sociales, por falta de conocimiento sobre las verdaderas aportaciones de las TIC y su importancia para toda la sociedad. Así, algunos docentes se identifican con expresiones del tipo: “son caras, sofisticadas y no han demostrado su utilidad”, “son una moda”, “son otro invento para vender”, etc.

– Reticencias sobre sus efectos educativos, por falta de conocimiento, buenas prácticas educativas que aprovechen las ventajas que pueden comportar las TIC. De esta manera, y tal vez considerando solamente experiencias puedan conocer en las que se ha hecho un mal uso de estos materiales, algunos profesores creen que deshumanizan, no son útiles, no aportan casi nada importante, tienen efectos negativos, dificultan el trabajo educativo…

– Prejuicios laborales: creencia de que no compensan el tiempo necesario de preparación, temor a que sustituyan a los profesores, etc.

Por ello, el profesorado debe ver la necesidad y la utilidad de las TIC en su quehacer docente e investigador, debe descubrir sus ventajas, debe sentirse apoyado en todo momento, porque si no lo ve necesario y factible, ¿hasta qué punto se le puede forzar a una actualización de competencias tecnológicas sin vulnerar sus derechos, su “libertad de cátedra”?

Los modelos básicos de formación del profesorado se centran en los siguientes aspectos:

A- La adquisición de conocimientos: sobre sus asignaturas, sobre Didáctica…

B- El desarrollo de habilidades relacionadas con el rendimiento didáctico.

C- el desarrollo integral del profesorado, su autoconcepto…

D- la investigación en el aula, buscando continuamente nuevas soluciones a los problemas que presenta cada contexto educativo. Se busca la reflexión sobre la práctica docente, y se utilizan técnicas de investigación-acción.

En cualquier caso, las competencias necesarias para una persona que se dedique a la docencia deben contemplar cuatro dimensiones principales:

– Conocimiento de la materia que imparte, incluyendo el uso específico de las TIC en su campo de conocimiento, y un sólido conocimiento de la cultura actual (competencia cultural).

— Competencias pedagógicas: habilidades didácticas (incluyendo la didáctica digital), mantenimiento de la disciplina (establecer las “reglas de juego” de la clase), tutoría, conocimientos psicológicos y sociales (resolver conflictos, dinamizar grupos, tratar la diversidad…), técnicas de investigación-acción y trabajo docente en equipo (superando el tradicional aislamiento, propiciado por la misma organización de las escuelas y la distribución del tiempo y del espacio). Debe actuar con eficiencia, reaccionando a menudo con rapidez ante situaciones siempre nuevas y con una alta indefinición (una buena imaginación también le será de utilidad) y sabiendo establecer y gestionar con claridad las “reglas de juego” aceptadas por todos.

– Habilidades instrumentales y conocimiento de nuevos lenguajes: tecnologías de la información y la comunicación (TIC), lenguajes audiovisual e hipertextual…

– Características personales. No todas las personas sirven para la docencia, ya que además de las competencias anteriores son necesarias: madurez y seguridad, autoestima y equilibrio emocional, empatía, imaginación…

El profesor debe tener entusiasmo (creer en lo que hace, vivirlo, de manera que transmita el entusiasmo y la pasión de aprender a los estudiantes), optimismo pedagógico (ante las posibilidades de mejora de los estudiantes), liderazgo (que nazca de su actuación abriendo horizontes a los estudiantes y representando la voluntad del grupo, de su dedicación y trato, de su ejemplo y valores…). Debe dar afecto (no por lo que hacen, sino por lo que son) que proporcionará la imprescindible seguridad, y debe dar confianza (creyendo en las posibilidades de todos sus alumnos; las expectativas se suelen cumplir) que reforzará el impulso de los estudiantes para demostrar su capacidad.

Estas competencias, que deberían permitir desarrollar adecuadamente las funciones que señalamos en el apartado anterior, deberían proporcionarlas los estudios específicos que preparan para este ejercicio profesional. Hay que tener en cuenta que, según diversos estudios, después de los factores familiares, la capacidad del profesor es el factor determinante más influyente en el éxito de los estudiantes, con independencia de su nivel socioeconómico.

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Acerca de Juan Domingo Farmos 7 Articles
Investigador, comunicador y divulgador de learning and Technologies, e-learning Mobile learning, educación, TIC, inteligencia artificial, evangelizador de la web 2.0 y muy conocido en el mundo de la Red y considerado como una de las 20 personas más influyentes del mundo en learning and technology. Declarado como la persona con mayor influencia en el mundo y en la red en temas de educación y nuevas tecnologías (elearning, learning and technology) Reconocimiento como “Padre de la Educación Disruptiva en América Latina”, por la Universidad Autóma de Oaxaca. Doctorado Honoris Causa en Educación Superior, por el Centro de Asesoría Profesional “Paulo Freire” y la Asoción de Educatodres de América Latina y el Cribe en calidad de Educación Superior. Licenciado en Geografía en Historia y en Psicopedagogía, profesor de E.G.B, Master en E-learning y gestión del conocimiento, Master en Animación socio-cultural: Dinámica de grupos, (Universidad Complutense de Madrid) Master e Educación Expandida, Master en Inteligencia Artificial. Dr en Elearning, learning and technology, Inteligencia Artificial y gestión del conocimiento Dr Honoris Causa por Educación Superior (México) Padre de la Educación Disruptiva en Latinoamérica

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