Defender a la filosofía desde la escuela secundaria: una misión de docente divulgador

I. Introducción: la crisis de la filosofía en la escuela secundaria.

Ya sea por diversas políticas de Estado que privilegian otros saberes en detrimento de las artes, las humanidades y las ciencias sociales, o por un sistema económico que impone condiciones vinculadas al conocimiento productivo e instrumental, no son tiempos favorables para el desarrollo de la filosofía en los bachilleratos de Iberoamérica.
La crisis se extiende desde España (Gómez Ramos, 2015) y genera efectos que se replican en diversos países de América Latina como Chile (García de la Huerta, 2017), México (Buatu Batubenge, 2016) y Panamá (Abdiel Rodríguez, 2014), entre otros, dejando un margen para la pregunta en el caso de Argentina.
Los argumentos giran en torno a la utilidad del conocimiento, algo que también interpela a las orientaciones educativas que siguen los bachilleratos, pues ponen en tela de juicio cuáles son los propósitos de la formación y qué perfiles de ciudadanos se esperan de los estudiantes que transitan por la escuela media.
La situación se vuelve crítica cuando la filosofía parece estar lejos de responder a ese ideal que impacta en las políticas educativas hegemónicas; más aún: no solamente está en duda su cantidad de horas sino que se encuentra seriamente comprometida su inclusión en las currículas oficiales.

II. La situación en argentina (el caso de la provincia de buenos aires).

? Controversias: ¿Qué lugar ocupa la filosofía en el sistema educativo?

En Argentina habría una doble mirada: por un lado, Filosofía aparece en todas las orientaciones del ciclo superior de la Escuela Secundaria; por el otro, las horas que se le asignan como asignatura independiente son acotadas respectos de otros campos del saber.
Respecto a las escuelas secundarias, la reforma educativa para la Provincia de Buenos Aires (Ley 13688, 2007) estipula una duración de seis años, los cuales están organizados de la siguiente manera: tres años para el ciclo básico y otros tres para el ciclo superior. En este último, se establecen siete orientaciones diferentes:

a) Ciencias Sociales,
b) Ciencias Naturales,
c) Economía y Administración,
d) Arte,
e) Comunicación,
f) Educación Física,
g) Lenguas extranjeras.
En tales orientaciones de la escuela secundaria superior aparecen quince materias comunes a todas ellas, siendo una Filosofía o Filosofía e Historia de la Ciencia y Tecnología (esta última, sólo para la orientación de Ciencias Naturales). Según la legislación citada, hay más horas de Literatura, Historia o Sociología, que materias filosóficas como área autónomamente considerada.
Por otra parte, la legislación especifica para Filosofía un plan de estudios organizado en problemas filosóficos: “…se presentan los contenidos agrupados en seis módulos, encabezados por la enunciación de un problema. Por esta razón cada uno de ellos se define con una o más preguntas para subrayar el carácter problematizador de la filosofía” (Ley 13688, 2007). Ellos son:
– Introducción a los problemas filosóficos.
– Gnoseología.
– Arte.
– Ética.
– Política.
– Historia
Con ejes basados en preguntas se pretende la acción y el efecto del filosofar; dejándose de lado otros paradigmas anteriores que concebían a la filosofía en su concepción histórica, estudiándose más desde su aspecto especulativo que problematizador.
Se advierte que el saber filosófico circula en el marco de otras materias de la escuela secundaria:
– El problema gnoseológico, para Proyectos de Investigación en Ciencias Sociales (6to año).
– El problema estético, en el espacio curricular de Arte (5to año).
– El problema ético, siendo transversal al bloque de Construcción de Ciudadanía (ciclo básico: 1ro a 3er año).
– El problema político, como parte de Política y Ciudadanía (5to año).
– El problema histórico, en la dimensión de contenidos de Historia (1ro a 6to año) o Sociología (5to año).

Respecto de la orientación de Ciencias Naturales, la disciplina filosófica recibe el nombre de Filosofía e Historia de la Ciencia y la Tecnología. En cuanto a sus contenidos, la materia se organiza tomando como referencia los siguientes ejes transversales:
– Filosofía de la Ciencia.
– Historia de la Ciencia.
– Desarrollo de las Técnicas y las Tecnologías.
A partir de estudios de caso (Teoría Heliocéntrica, Teoría de la Evolución, Leyes de la Genética, entre otros), el diseño propone “tratar integradamente aspectos de la filosofía e historia de las ciencias vinculados a los desarrollos tecnológicos de una sociedad en un momento determinado” (Ley 13688, 2007).
Podría afirmarse, entonces, que en Argentina el saber filosófico no se ignora: aparece en todas las orientaciones.
¿Pero alcanza para sostener que la Filosofía en los diseños curriculares oficiales queda exenta de cualquier tipo de crisis?
¿Un saber problematizador que invite al diálogo filosófico significa dotar de sentido a una asignatura que tradicionalmente aparece asociada a la especulación acumulativa?
¿Qué rol juega el docente de Filosofía en este paradigma?

III. Conclusiones.
Si Filosofía como materia en las escuelas secundarias de algunos países de Iberoamérica está en crisis, conviene replantearse qué estrategias pueden ser llevadas a cabo para revertir tal situación.
Se cuestiona su inutilidad o impacto en contextos cuyas demandas se rigen por estrategias de mercado acordes al sistema productivo. En ese sentido, la filosofía vendría a ser contracultural, opuesta a las tendencias hegemónicas.
Sin embargo, el hecho de que sea una asignatura cuyo abordaje se presente basado en problemas abre la posibilidad de concebir un espacio indispensable.
No es una cuestión teórica, alejada de la praxis y la vida cotidiana. Enseñar filosofía tiene que ver con una acción transformadora en sentido político, que cuestione e interpele lo dado y desnaturalice lo obvio.
La tarea pedagógica es, esencialmente, social. Consiste en salir al encuentro con la otredad.
Por tanto, los docentes de filosofía deben asumir el compromiso mayúsculo de empoderar un espacio que si se nutre de una mera acumulación de ideas propias de una galería de héroes del pensamiento quedaría obsoleto y sin sentido, dando razón a aquellas decisiones que pretenden acabar con la asignatura en los bachilleratos.

Adrián López Hernaiz
Acerca de Adrián López Hernaiz 10 Articles
Docente y divulgador de Filosofía egresado en la UNLP. Estudiante de Posgrado en Ciencias Sociales por la misma institución; su tema a investigar se vincula con La Noche de los Lápices. Con Ediciones Masmédula (editorial independiente de La Plata) publicó dos libros: En 2014 escribió una obra de relatos llamada LAS PALABRAS QUE NOS TRAJO EL VIENTO (organizada en tomos: “Primavera”, “Verano”, “Otoño”, “Invierno”). Para 2016 presentó ALGO QUE SEPAMOS TODOS (textos de filosofía en dos volúmenes: “De la caverna al sol”, con contenido más humanístico; “De la lupa al telescopio”, orientado a las ciencias). Esta producción ha sido difundida en ámbitos académicos de México y Uruguay; circula por escuelas, institutos de formación docente y una materia de didáctica de una universidad nacional del país. Actualmente, el autor trabaja en un libro basado en entrevistas a gente del arte, la ciencia, la cultura; así como también a activistas de derechos humanos y demás referentes que contribuyen a un mundo mejor. Su exposición está prevista para fines de 2020. Se desempeña como docente en escuelas primarias y secundarias; también en nivel universitario. Participa de Jornadas y Congresos a nivel nacional e internacional. Es columnista del programa radial “El Buscador”, que se emite por La Redonda (FM 100.3) de la ciudad de La Plata. También, colabora con textos para la revista digital educativa “El Arcón de Clio” y el portal de noticias “Miravox.info”.
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