Cuando la evaluación es más que un libro abierto

Hace varios años que en mi materia de Medicina les permito, a los estudiantes, concurrir con sus apuntes a los exámenes.

Los apuntes deben ser de puño y letra, no valen fotocopias, ni libros (los revisamosdurante el examen). Esto también estimula la toma de apuntes en el aula. Por otro lado obliga a los docentes a generar preguntas más creativas y significativas. Los resultados son muy buenos. Lo interesante es que no ha variado el número de aprobados o reprobados con o sin super machetes o acordeones o apuntes completos. El alumno o alumna que no estudia o comprende lo que tiene que estudiar tampoco encuentra durante un examen las respuestas en su carpeta. Pero para los que estudian es una excelente forma de enseñarles a resumir, sintetizar y darles más paz durante el examen. Lo aconsejo plenamente.
Recuperado ,y con permiso ,del muro del distinguido Prof. Hernán Javier Aldana Marcos. Profesor en Histología en la carrera de Medicina en la Universidad de Morón. Comencé mi nota de esta manera porque comparto plenamente sus palabras y además, adhiero a esta metodología para evaluar.
Mientras tanto, en la UNLP crece la polémica entre estudiantes y docentes, tras la experiencia de la pandemia, que obligó a modificar formatos de cursada y fundamentalmente de exámenes. En estos días, se hizo pública la experiencia del profesor Laureano Sabatier, doctor de Ciencias Exactas de la UNLP, con sus alumnos de Química.
Con quienes implementó la Hoja de Apoyo (HDA), un apunte generado durante la preparación de un examen.
En este documento, de no más de una hoja, cada estudiante vuelca en forma manuscrita todo aquello que considere conveniente tener a mano en el momento de la evaluación. Este formato involucra la organización previa de los contenidos , priorizando aquellos que sean relevantes , por lo que requiere elaboración y comprensión de qué y cómo estudiar. Al leer esta información, por consejo de la colega Cecilia Amato, me motivé a contar mi propia experiencia.
Soy profesora en el Nivel Superior de la materia Metodología de la Investigación.

Elaboré una prueba de opcion múltiple, involucrando todos los contenidos de este cuatrimestre. Las consignas eran las mismas para los dos temas en que dividí al grupo,sólo que estaban ubicadas en diferentes lugares. Propuse a los estudiantes concurrir con sus propios apuntes o los provistos por mí durante la cursada.Para resolverla debían sólo utilizar ese material. Los resultados fueron óptimos.
Conversando con el Prof. Aldana , coincidimos en los beneficios del examen a libro abierto, ya que da mejores
emociones y disminuye el estrés,obliga a los docentes a hacer mejores preguntas, a "diseñar" el instrumento de evaluación pensando las categorías de análisis a involucrar.
Es sabido lo que provoca la palabra"examen; para algunos de nuestros alumnos,y el nivel de frustración que
genera en ellos. No es una cuestión menor. Es hora de superar la concepción tradicional de la evaluación, donde el alumno se preocupa más por memorizar contenidos que por aprenderlos o comprenderlos. Ese posicionamiento tiene que ver con una visión; contenidista Con la propuesta del libro abierto, como se lo conoce, se
pone en juego una visión sobre el aprendizaje donde realmente se construye.

El profesor  ayuda en la construcción de un aprendizaje conciente y verdadero. La lectura y reescritura del contenido afianza el concepto.
En los exámenes con libro abierto, el tipo de preguntas elaboradas deberían evaluar la capacidad de aplicar los
conocimientos a situaciones concretas y de resolver problemas, evaluar habilidades cognitivas y de
razonamiento crítico y la capacidad para afrontar la incertidumbre, pero también la de buscar información de
calidad, seleccionando las fuentes más adecuadas. Además, si en las preguntas se pide al estudiante que
justifique la respuesta, será más difícil que encuentre la solución en los libros y ello permitirá evaluar la forma de pensar de los estudiantes. Por lo general, estos exámenes se basan en casos prácticos o casos clínicos
sobre los cuales se formulan cuestiones.
No se pretende que un examen con libro abierto sustituya totalmente los exámenes tradicionales de libro cerrado
que exploran fundamentalmente conocimientos, sino que los debe complementar.
Lo importante es que sea una práctica a la que los estudiantes estén acostumbrados. Sorprenderlos con una prueba a libro abierto sin haberlo experimentado antes, puede generar consecuencias no esperadas. Una buena solución, como proponen algunos autores, sería realizar previamente algunas evaluaciones de carácter formativo para que los estudiantes pudieran acostumbrarse al nuevo tipo de evaluación. La pandemia nos obligó a rever nuestras prácticas
evaluativas como docentes, porque la evaluación no sólo involucra al estudiante.

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Acerca de Marcela Abete 5 Articles
Necochea, provincia de Buenos Aires, Argentina. Licenciada en Educacion. Diplomada en Políticas Públicas con enfoque de Derecho. Actualmente cursando la Maestria en Gestión y Gobierno de la Educación. Diplomada Superior en Enseñanza en Entornos Virtuales Académica IIBEC Paulo Freire de México. Asesora educativa. Capacitadora Ex Inspectora  de Enseñanza en la Dirección de Educación de Adultos y Formacion Profesional de la Provincia de Buenos Aires Maestra Normal Superior. Profesora Especializada en Educación de Jóvenes y Adultos con Postitulo de actualización académica para docentes de Educación de Jóvenes, Adultos y Adultos Mayores. Bibliotecaria Escolar. Archivista. Coordinadora Académica y profesora en Nivel Superior

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