Nobuo Uematsu: encontrando el camino para expresar la música

El reconocido compositor de música para videojuegos ha creado un camino que puede inspirar a muchos que buscan herramientas para expresar su talento musical de nuevas maneras.
Las manifestaciones artísticas innovadoras abren nuevos caminos al mismo tiempo que generan nuevas resistencias. Revisión de conceptos, discusiones sobre lo que es arte y lo que no lo es así como debates acerca de las maneras de plasmar la idea de un artista se entremezclan en lo que puede resultar un cocktail explosivo. Desde el urinal de Duchamp, pasando por la etapa cubista de Picasso y la «Marilyn» de Warhol hasta el surrealismo de Dali por nombrar solo algunos ejemplos, la humanidad ha sorteado estos cimbronazos hasta aceptar, incorporar y valorar lo que en su momento era impensado.
La música como expresión artística no ha estado (y no estará) exenta de estos vaivenes. Una de las controversias que se vienen planteando en las últimas décadas tiene que ver con la composición musical utilizando las nuevas tecnologías. ¿Es música lo que alguien sin formación musical tradicional pueda crear utilizando una computadora ? Si bien la respuesta puede parecer obvia porque podemos escuchar esa sucesión de sonidos y silencios armoniosos que en un principio solo era una idea en la mente del compositor, cuando vemos lo que sucede en la práctica se hace evidente que las estructuras, sobre todo las académicas, no están totalmente de acuerdo en esto. Sirva como ejemplo la peregrinación que el músico e ingeniero Adrián Lodi debió soportar mientras buscaba crear en la ciudad de Rosario una carrera para componer usando nuevas tecnologías. El resultado: la carrera se creó en una universidad italiana.
Además de la de Lodi, hay otras historias que apuntan en el sentido de abrirse a nuevas herramientas para plasmar en una partitura eso que resuena en la mente y en el corazón. Nobuo Uematsu es una de esas otras historias.

Desde Japón y con mucha fuerza.
Nacido en la ciudad de Kochi, Japón, Nobuo Uematsu fue un pianista autodidacta desde temprana edad.
Su sueño era componer música pero no tenía el entrenamiento formal o los contactos para conseguir un trabajo relacionado con esa actividad. Hasta que llegó la gran oportunidad: el pedido de un amigo para ayudarlo a componer música para videojuegos. Lo que se convertiría en su trabajo de tiempo completo.
Así fue como llegó a escribir la música para los famosos videojuegos “Fantasía Final (“Final Fantasy” en inglés)”. La primera composición se convirtió en un éxito enorme con una melodía que se popularizó de manera casi instantánea.

Como éxito adicional, sus composiciones comenzaron a ser interpretadas por grandes orquestas como la London Philarmonic.

Componiendo con computadoras

Nobuo no componía su música usando instrumentos musicales. Para lograr sus creaciones se valía de computadoras. Esto hacía que los sonidos fueran electrónicos, una limitación que impactaba en la calidad del producto final.

No fue hasta llegar a la versión VII de “Final Fantasy” que logró que su música fuera interpretada por orquesta y coro. El resultado fue increíble. La grandiosidad que una orquesta clásica y un coro aportan a una composición quedó evidenciada de manera inmediata. Esto puede disfrutarse en “Angel de un ala”, una de las composiciones más populares de esta versión del juego.

Trascendiendo la pantalla

Con la popularidad vino la necesidad de interpretar las composiciones de Nobuo en un ámbito distinto al de un videojuego. Así fue que se organizaron conciertos con grandes orquestas y audiencias que podían gozar de esta música en un espacio diferente de aquel para el cual había sido compuesta en primer lugar. Esto dio origen a la serie de conciertos “Mundos distantes: música de “Fantasía Final”” e incluso a la creación de la “Orquesta Filarmónica Mundos Distantes”.

Fuente: https://www.rosario3.com/

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Acerca de Claudio Pairoba 8 Articles
Formado en las ciencias duras, Claudio es egresado del emblemático Instituto Politécnico Superior Gral. San Martín de su Rosario natal. Doctor en Bioquímica y tiene una Maestría en Análisis de Medios de Comunicación. Egresó del emblemático Instituto Politécnico de su Rosario natal cuando la música disco mostraba una curva de popularidad descendente pero pudo superarlo y hoy escucha música de los ‘80 y ‘90. Está a cargo del Área de Comunicación de la Ciencia en la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), es columnista de medios gráficos, digitales, radiales y escribe en su blog (planetciencia.blogspot.com). A pesar de un primer encuentro accidentado con la Química, elige esta especialidad egresando como Bachiller Técnico Químico al mismo tiempo que la música disco mostraba una curva de popularidad descendente. Buscando adentrarse más en el mundo de los protones, neutrones y electrones, posteriormente se gradúa de Bioquímico y Farmacéutico en la Facultad de Cs. Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario. Durante su paso por Suipacha 531/570 fue docente en las materias Física, Química Orgánica y Química Biológica. Las plantas no fueron ajenas a su formación académica y se doctora en la misma facultad trabajando en maíz dentro del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI) bajo la dirección del Dr. Carlos Andreo y como becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Luego de una enriquecedora experiencia posdoctoral en la Universidad de Stanford (California, EE.UU.) como becario de la Organización de Estados Americanos y trabajando con la reconocida genetista Virginia Walbot, inicia la búsqueda por agregarle contenido social a su trabajo. Este derrotero lo lleva a cursar y graduarse de la Maestría en Análisis de Medios de Comunicación del New College of California. Entre otros requisitos para la finalización de estos estudios realizó un trabajo final de tesis (“An analysis of the dynamics among Media, Science and Society”) y dos pasantías: una de un año de duración en KQED, la estación de radio y TV pública de la ciudad de San Francisco, y otra con Eva Soltes, productora del documental sobre la vida del músico norteamericano Lou Harrison, en cuya realización participó.

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