Septiembre del 55. Un radioteatro. Acto II por Miguel Caruso

Continuación del post del día 11 de diciembre.

Personajes:

Padre: Raúl (Cacho) Garmendia. Empleado público de clase media, antiperonista.

Madre: Irene (Beba) Di Fiore. Ama de casa. Sin definiciones políticas muy firmes.

Hijo: Raulito Garmendia, estudiante de medicina, afiliado al Partido Comunista y por lo tanto antiperonista.

Hija: Mabel. Sin ocupación conocida. Enamorada de Juan Carlos.

Juan Carlos De la Rosa: Joven obrero y estudiante. De filiación peronista. Enamorado de Mabel.

Ramona: Sirvienta de los Garmendia, adolescente correntina. Sin filiación definida.

Relator: La escena transcurre en el comedor de la casa de los Garmendia, la familia está sentada a la mesa y escuchando tangos en la radio.

Escena 2.

Mabel: (se escucha alejada) Buenas tardes Juan Carlos, Ud. por aquí, qué sorpresa!

Juan Carlos: ¿Cómo está Mabel? Venía a ver si necesitan algo.

Mabel: Pase, pase.

(Pasos)

Mabel: (alegre) ¡Mamá, papá, vino Juan Carlos! ¿Se acuerdan de él?

Cacho: Seem… me acuerdo.

Beba: ¿Cómo le va Juan Carlos? Bienvenido.

Juan Carlos: Buenas tardes. Yo venía… esteee… a ver si necesitan algún arreglito.

Mabel: Juan Carlos está estudiando para maestro mayor de obras y en diciembre se recibe. ¿No es cierto?

Juan Carlos: Así es. Voy a la nocturna y el año que viene voy a empezar ingeniería en la Universidad Obrera.

Cacho: ¡Ja! ¡Universidad Obrera, por favor, un mamarracho! Vea, joven, yo, que fui a la Universidad…

Beba: (lo interrumpe) Pero nunca te recibiste, Cacho, dejalo hablar al chico.

Cacho: No me recibí porque mi viejo murió y tuve que salir a trabajar, Mabel, acordate.

Juan Carlos: Justamente, Sr. Garmendia, gracias al General Perón ahora los trabajadores podemos ir a la Universidad.

Mabel: Claro, ¿ves papá?

Cacho: Vos no te metas! Y Ud. no me venga a hablar de peronismo que a mí me obligaron a afiliarme y a a-por-tar todos los meses o si no me hechaban del trabajo, igual que a mi señora que era maestra en ese entonces.

Juan Carlos: Sí, don Garmendia, yo reconozco que no todo está perfecto, pero piense en todas las escuelas que hizo el Gral., gracias a eso la niñez y la juventud se está instruyendo.

Cacho: Si algo fuera perfecto no se habrían levantado las fuerzas armadas en Córdoba para derrocarlo al tirano ¿o no escuchó nada?

Juan Carlos:¿Cómo? No puede ser, el ejército de la patria apoya al gral. y al pueblo.

Cacho: El ejército apoya a la libertad, jovencito, y eso es lo que falta en este régimen despótico y tiránico.

Juan Carlos: La radio no dijo nada…

Cacho: Las radios que están amordazadas por la censura del régimen, querrá decir. A ver, Mabelita, poné radio Colonia de nuevo.

(Se escucha la radio)

  • Cigarrillos cuarenta y tres, negros, sin filtro, con todo el sabor.
  • Señora! Basta de esfuerzo! Llegó Puuuuloilllll! Para que brille toda su vajilla.
  • Escuche esta noche a las 22 el Glostora Tango Club, con la presentación en nuestros estudios de Román Labardén, la voz varonil de Buenos Aires.
  • ¿Se siente cansado? ¿Débil? Ferro Quina Bisleri, única con hierro y extracto de quina.
  • Para ropa más blanca azul blanqueador.
  • Gomina Brancato, única con tragacanto de Arabia.
  • Hay más informaciones para este boletín. Buenos Aires, el gral. Aramburu se plegó a la revolución en contra del gobierno peronista. En estos momentos Campo de Mayo está sublevado. Es inminente la caída de Perón.

–     Continuamos con nuestro radioteatro exclusivo “Madre y esclava”, la historia de una mujer desdichada,

Cacho: Apagala, Mabel. (se apaga la radio) ¿Y, joven, qué me cuenta, se enteró?

Juan Carlos: ¡No puede ser! El ejército es parte del pueblo. ¡Traidores al pueblo y a Perón! ¡Ya verán cuando el pueblo salga a la calle!

Beba: Juan Carlos, no te pongas así. ¿Cómo vas a salir ahora? Es peligroso.

Juan Carlos: ¡Tenemos que defender a Perón! El sindicato nos dará armas. Evita se las entregó antes de su paso a la inmortalidad.

Cacho: (por lo bajo) Y… no va a ser después…

Beba: ¡No, Juan Carlos, por favor, quédese, no vaya!

Juan Carlos: Debo ir, doña. Tenemos que ser agradecidos con el general. ¡Primero la patria, luego el movimiento y por último los hombres!

Mabel: ¡No, Juan Carlos, te amo! Quiero que te quedes conmigo!

Cacho: Mabel! ¿Qué decís?

Juan Carlos: ¡Sí don Garmendia, nos amamos y nada podrá separarnos!

Beba: ¡No, Juan Carlos! ¡Tú no puedes decir eso!

Juan Carlos: Sí, sépanlo, Perón y Mabel (en ese orden) son lo que más amo en la vida!

Cacho: ¡No, es imposible! ¡Mi presión! ¿Qué pasó con mi vermú?

Beba: ¡Viejo, basta, calmate! ¡Demetria! ¿y el vermouth?

Demetria: (desde lejos) ¡Uy, me había olvidado! ¡Ia va, señora!

Beba: Y tú Juan Carlos, no puedes amar a Mabel más que como un hermano.

Juan Carlos y Mabel: ¿por qué dices eso?

Mabel; Porque… Juan Carlos… es… ¡mi hijo!

Todos: ¡No! ¿Tu hijo?

Beba: Sí, mi hijo, nuestro hijo, Cacho, vos en el fondo lo sabés.

Cacho: ¿Cómo… él … cómo puede ser?

Mabel: Mamá, papá, ¿qué significa esto?

Juan Carlos: Don Garmendia, Sra. Beba, yo soy huérfano, fui abandonado en la parroquia a poco de nacer, eso me habían dicho mis padres adoptivos. Ellos murieron hace unos años. Recuerdo mi infancia en ese lóbrego orfanato.

Mabel: ¡Ay, mamá! Me voy a volver loca! Explícame por favor.

Cacho: Sí explícate, Beba, y de paso explícanos por qué abandonamos el vos para pasar al tú.

Beba: Ay, Cacho, estos son momentos en los que el tú se impone. Tú sabes que en nuestra juventud cometimos un error. Tu padre y yo estábamos de novios. Yo quedé embarazada y tu padre aún no tenía trabajo, decidimos tener el niño y abandonarlo en la parroquia con la esperanza de que alguien lo adoptara, como al fin sucedió.

Cacho: Pero… tú nunca me habías dicho que era él…

Beba: No me parecía lo mejor. Cuando supe que lo había adoptado una familia del barrio creí que sería más feliz si lo ignoraba todo y continuaba con su familia adoptiva.

Mabel: ¡Esto es horrible! Y tú madre… ocultarlo todo este tiempo…

Juan Carlos: Pero… ahora entiendo. ¿Era usted, Beba, la tía que me venía a visitar y me traía juguetes los fines de semana?

Beba: Sí, Juan Carlos, era yo. Es que en esa época éramos tan pobres… y luego cuando tuvimos trabajo y pudimos hacernos la casita, tú ya habías sido adoptado.

Mabel: Pero… mamá, mamá… entonces Juan Carlos, a quien tanto quiero es… ¡mi hermano!

Beba:  Sí, pero no pienses que has perdido un novio sino que has ganado un hermano.

Raulito: Y yo ahora tengo un hermano varón! ¡Y representante de la clase obrera, motor de la revolución marxista leninista!

Juan Carlos: Y peronista, hermanito.

Raulito: ¡Por fin, un verdadero obrero en esta familia de pequeños burgueses!

Cacho: Bueno… tengo un hijo peronista, pero hijo al fin. El domingo iremos a pescar a Punta Lara, ¿te parece, Juan Carlos?

Juan Carlos: ¡Qué bueno, me encanta pescar! Y nunca fui a Punta Lara. ¿Me llevarás en el auto, papá?

Cacho: Por supuesto, en el Buick, ya verás, ¡levanta como noventa kilómetros por hora!

Beba: Cacho, no empecés con tus locuras. El domingo te amasaré tallarines, Juan Carlos, luego podrán ir a Punta Lara.

Mabel: ¡Qué bueno! Yo podré usar la malla que me compré!

Cacho: Nada de malla, señorita, compórtese.

Juan Carlos: Es verdad, Mabel, ahora que sé que soy tu hermano no voy a permitir que cualquiera te ande mirando.

Mabel: ¡Ufa, justo lo que necesitaba! ¡Cómo si no fuera suficiente con un hermano, ahora tengo dos! ¿Y cuando voy a conseguir novio, eh?

Beba: Pero, chiquita aún sos joven, ya conseguirás.

Raulito: Ayer me preguntó por vos un compañero de la facultad, el hijo del doctor Larramendi, el dueño de la clínica.

Mabel: ¿Y qué le dijiste?

Raulito: Que eras una tilinga sin cerebro, por supuesto y que te la pasabas leyendo fotonovelas bobas, pero parece que no le importó.

Cacho: ¡Vaya que te has consolado rápido de la pérdida, hijita!

Mabel: ¡Ay papá, por favor!

Todos: (ríen).

Beba: Bueno, lo importante es que estamos juntos otra vez, nada podrá separarnos, ni siquiera la política, verdad?

Cacho: Ni la política ni nada. Si es necesario me afiliaré al partido peronista.

Mabel: Pero papá, si dijiste que ya estabas afiliado.

Cacho: Es verdad. Además no sabemos que va a pasar con este golpe de Estado. Quizá este presidente tenga que irse.

Raulito:¿Cómo? Ya no es “gloriosas fuerzas armadas” sino “golpe de Estado” y en lugar de “tirano” es “señor presidente”.

Beba: Bueno, basta, Raulito. Lo importante es que estamos juntos para siempre y espero que los argentinos recapaciten y puedan vivir en paz a partir de ahora.

Cacho: ¡Y para siempre!

Beba: ¡Eso, para siempre! Estoy segura que este país comprenderá y jamás nos dejaremos separar por la política.

Todos: ¡Siempre unidos!

Juan Carlos: ¡Como hermanos!

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