Mitad del ciclo lectivo… Es tiempo de ajustar las velas…

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“Ningún viento es favorable para un barco que va a la deriva. Y va a la deriva, si no hay un proyecto de viaje, si no hay forma de controlar el barco o si no se sabe si está navegando en la dirección correcta”. (Metáfora de Miguel Ángel Santos Guerra)

Mitad del ciclo lectivo. Llega el receso escolar. Momento de parar la pelota, revisar prácticas, revisitar, remirar la institución, los docentes, los estudiantes. Es tiempo de ajustar las velas, para saber si estamos navegando en la dirección correcta.
En el marco de la planificación institucional y pedagógica, el diagnóstico es un proceso continuo, no un momento único. Por eso, después del receso invernal, se recomienda retomar y actualizar el diagnóstico para:

  • Revisar los avances y aprendizajes logrados en el primer cuatrimestre.
  • Identificar nuevas necesidades de los estudiantes o del grupo.
  • Ajustar las estrategias de enseñanza para el segundo tramo del año escolar.
  • Planificar intervenciones más pertinentes y acompañamientos diferenciados.

Acciones que se enmarcan en los lineamientos de enseñanza situada y evaluación formativa, donde el diagnóstico no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para mejorar las prácticas y garantizar el derecho a aprender.
El Reglamento de las instituciones educativas, aprobado por Decreto 2299/11, en su Artículo 77 nos indica, sobre la planificación institucional y de aula: “La planificación es una herramienta dinámica y flexible, que debe adecuarse a las características del grupo de estudiantes, a los cambios en las condiciones institucionales y a los resultados de la evaluación.”

Esto respalda la necesidad de revisar el diagnóstico tras el receso invernal, ya que es un punto de inflexión del año escolar, donde pueden haber cambiado condiciones, ritmos de aprendizaje o necesidades de los/as estudiantes.
En el Artículo 147, sobre la evaluación, señala: “La evaluación será continua, integral, formativa y procesual, entendida como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje.”
Esto implica que, el diagnóstico, no es un momento único al inicio del ciclo lectivo, sino un componente que puede y debe ser retomado y actualizado a lo largo del año, especialmente tras momentos clave como el receso.
Mientras que el Artículo 40, expresa: “El Proyecto Institucional debe prever instancias de evaluación, seguimiento y actualización de sus objetivos y estrategias, a partir del trabajo colectivo de toda la comunidad educativa.” Esto
permite que la revisión del diagnóstico post-receso se aborde también desde lo institucional, no solo desde lo pedagógico individual y justifica que, las instituciones y equipos docentes, retomen el diagnóstico tras el receso invernal como parte de su obligación reglamentaria de ajustar la enseñanza para garantizar el derecho a aprender.
Por su parte, el Calendario de Actividades Docentes 2025 de la Provincia de Buenos Aires establece la revisión del Proyecto Institucional (PI) como una acción clave dentro del ciclo lectivo, aprobado por Resolución 5510/24, destaca a: “La práctica supervisiva para garantizar la implementación de los enfoques curriculares en los Proyectos Institucionales como herramientas para la construcción de acuerdos pedagógico-didácticos.” Esto implica que la revisión del PI es parte de las acciones supervisadas y debe ser abordada como una herramienta fundamental para la mejora de las prácticas educativas.
Además, establece momentos específicos para revisar el Proyecto Institucional en 2025, por ejemplo:
Febrero (antes del inicio de clases):
? Primer momento clave para revisar y ajustar el PI en función de los lineamientos jurisdiccionales y las prioridades pedagógicas del año.

? Se retoman diagnósticos institucionales y se planifican estrategias.

Julio (al finalizar el primer cuatrimestre o al regreso del receso invernal):
? Revisión intermedia del PI, considerando los avances, dificultades y necesidades emergentes en las trayectorias estudiantiles.
? Es el momento ideal para actualizar el diagnóstico pedagógico-institucional y recalibrar metas y estrategias.
Diciembre (al finalizar el ciclo lectivo):
? Evaluación final del PI, con balance de logros y propuestas de mejora para el año siguiente.
? Se sistematizan experiencias, se actualizan líneas de acción y se generan insumos para la planificación del ciclo iguiente.
¿Por qué estos momentos?
El Proyecto institucional es un documento dinámico. Su revisión no es solo formal, sino que tiene que ver con:
Adecuar las estrategias de enseñanza y acompañamiento.
Mejorar las condiciones institucionales y organizativas.
Responder a cambios en el contexto, las trayectorias y los lineamientos pedagógicos.

¿Quiénes participan en esta revisión?
La revisión del PI es una tarea colectiva, que involucra a:

  • Equipos de conducción: lideran el proceso de revisión y articulan las acciones necesarias.
  • Docentes: aportan desde su experiencia en el aula y colaboran en la redefinición de estrategias pedagógicas.
  • Supervisores: acompañan y orientan el proceso, asegurando la coherencia con los lineamientos jurisdiccionales.

Esta construcción garantiza que el Proyecto Institucional sea un documento vivo, en constante adaptación y mejora, reflejando las realidades y desafíos de la comunidad educativa.

En la Educación de jóvenes y adultos…

Este alto en el camino nos invita a pensar más allá de los contenidos. Nos convoca a mirar con profundidad los rostros que habitan nuestras aulas:
estudiantes con trayectorias marcadas por interrupciones, desafíos, sueños postergados y, sobre todo, una firme decisión de reintentarlo.
Como plantea Paulo Freire, “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o construcción”. En esta modalidad educativa esas posibilidades se construyen cada día desde el vínculo, la palabra, el reconocimiento mutuo y el respeto por los saberes que cada estudiante trae consigo. La práctica docente, entonces, no se reduce a enseñar lo nuevo, sino también a dar sentido a lo aprendido, a resignificarlo en la vida cotidiana y en el proyecto de futuro de cada persona.
Este receso es un buen momento para preguntarnos:

¿Estamos generando propuestas que reconozcan y valoren los saberes previos?
¿Nuestros dispositivos de enseñanza promueven la permanencia, la participación activa y el deseo de aprender?
¿Estamos construyendo una escuela verdaderamente inclusiva, que no solo reciba, sino que abrace, contenga y transforme?
Como afirma Myriam Southwell, “la enseñanza es una forma de intervención en el mundo, y como tal, siempre política, ética y situada”. Desde esta perspectiva, revisar nuestras prácticas no es un mero acto administrativo, sino
una decisión profundamente pedagógica, que interpela nuestra tarea y nos empuja a seguir construyendo una Educación de jóvenes y adultos crítica, situada y transformadora.

Para los equipos directivos y docentes este tiempo de pausa es una invitación a pensar juntos. A fortalecer los espacios de formación institucional como ámbitos de diálogo genuino, donde podamos “reimaginar” estrategias, ajustar recorridos y, sobre todo, seguir sosteniendo el compromiso con una escuela que no renuncia a nadie.
Revisar no es retroceder: es tomar impulso para avanzar con más fuerza, con más claridad y con mayor sentido.
Esta tarea nos convoca a seguir creyendo que siempre se puede empezar de nuevo, y que la escuela —si se lo propone— puede ser ese lugar donde las oportunidades vuelven a nacer.

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Acerca de Marcela Abete 25 Articles
Mgter. en Gobierno yGestión de la Educ. Lic. en Educ. Diplomada en Gestion Educativa, en Enseñandza en Entornos Virtuales y en Pol.Publicas con especialidad en DDHH. Ex IE Ed. de Adultos y FP PBA. Asesora de la Dirección Educación de jovenes y adultos Neuquén. Profesora universitaria IUNIR, UMSA,UTNFRMDP. Coordinadora SUETRA / FIULZ y miembro del CIED SUETRA

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