La medida alcanza a todos los niveles y modalidades educativas, tanto de gestión estatal como privada. Los alumnos, además de mantener ordenados los espacios comunes, deberán cuidar el mobiliario y evitar la vandalización de paredes, baños y espacios verdes; además, los docentes deberán acompañar la construcción de estos hábitos y los equipos directivos serán responsables de liderar la implementación. Con el nuevo protocolo cada escuela deberá implementar un Plan Institucional de Gestión Integral de Residuos en cuatro etapas: la designación de un Referente Ambiental que coordine su implementación; la correcta ubicación del equipamiento de separación (cestos de 25 o 50 litros para residuos reciclables y basura; y contenedores verdes de 240 litros para acopio); y la conformación de un Comité Ambiental (con directivos, docentes, estudiantes y familias) encargado de realizar auditorías periódicas y promover campañas de sensibilización.
Aquellos daños generados intencionalmente, que no requieran atención inmediata, serán abordados por la comunidad educativa del establecimiento escolar, por ejemplo grafitis en bancos o paredes, y rotura de mobiliario.
La medida no se limita a enunciar responsabilidades sino que, además, propone estrategias concretas. Entre las propuestas figuran los «Embajadores del cuidado» (cada curso asume semanalmente, en forma rotativa, la responsabilidad de verificar un sector de la escuela), los «Últimos minutos para el cuidado del espacio» (destinar los minutos previos al cambio de actividad o al fin de la jornada a revisar el estado del lugar utilizado), la creación de una «Estación Ambiental» para el acopio y la gestión de residuos con fines pedagógicos, y las «campañas de despapelización» para retirar cartelería y afiches vencidos.
Vandalismo y daños
Un diagnóstico de conducta sobre el cuidado escolar realizado por la Universidad de San Andrés junto al Ministerio de Educación de la Ciudad para analizar las causas y condiciones que inciden en el cuidado de la infraestructura escolar identificó una relación directa entre el clima institucional y el cuidado de la infraestructura. En escuelas donde predomina el respeto mutuo aumentan las conductas de cuidado y disminuyen los daños; a su vez, los estudiantes que sienten orgullo e identificación con su escuela muestran mayor predisposición a protegerla.
El estudio combinó una etapa cualitativa de entrevistas a estudiantes y directivos, docentes, preceptores y auxiliares, con una etapa cuantitativa y la participación de 3000 estudiantes de 1º a 3º año de 42 escuelas secundarias de las 15 comunas. Otra conclusión importante tiene relación con el efecto del contagio social: cuando los estudiantes perciben que sus compañeros cuidan los espacios, aumenta el compromiso individual
Con el nuevo protocolo cada escuela deberá implementar un Plan Institucional de Gestión Integral de Residuos en cuatro etapas: la designación de un Referente Ambiental que coordine su implementación; la correcta ubicación del equipamiento de separación (cestos de 25 o 50 litros para residuos reciclables y basura; y contenedores verdes de 240 litros para acopio); y la conformación de un Comité Ambiental (con directivos, docentes, estudiantes y familias) encargado de realizar auditorías periódicas y promover campañas de sensibilización.
El plan incluirá la gestión de las distintas corrientes de residuos que se generan en una escuela: reciclables (papel, plástico, vidrio, metales), orgánicos (con posibilidad de compostaje), residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, bienes en desuso, restos de obra y de poda, aceite vegetal usado, y residuos de talleres y laboratorios, cada uno con su circuito específico de disposición.
Fuente: https://buenosaires.gob.ar/gcaba_historico/noticias/nuevo-protocolo-de-cuidado-alumnos-y-maestros-deberan-dejar-las-escuelas
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