Ser mujer en tiempos de crisis climática. Una realidad latinoamericana. Venezuela

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En el contexto de la crisis climática actual, mujeres y niñas enfrentan múltiples desafíos de carácter económico, social y ambiental. Estos desafíos reflejan no solo habilidades y conocimientos previos, sino también competencias adquiridas como resultado directo de la crisis ambiental. Esta problemática se ve agravada por el modelo de consumo de combustibles fósiles, responsable de aproximadamente menos del 10% de las emisiones globales de dióxido de carbono en América Latina y el Caribe.
Estas mujeres, mediante su perseverancia, valentía y compromiso familiar, implementan diversas estrategias de mitigación y adaptación frente a los impactos climáticos. Aunque la literatura enfatiza que esta problemática afecta principalmente a mujeres campesinas e indígenas, las mujeres residentes en áreas urbanas tampoco quedan exentas de esta realidad.

La crisis climática puede afectar a personas de cualquier edad y contexto socioespacial.
Las diferencias temporales y territoriales marcan diversas condiciones, pero también evidencian puntos de convergencia en la experiencia femenina frente al cambio climático.
Por ello, resulta fundamental visibilizar y dar voz a aquellas mujeres cuya expresión está limitada por múltiples factores vulnerables.
Estas mujeres demandan bienestar, paz, seguridad e igualdad de género como condiciones imprescindibles para garantizar un futuro sostenible para el planeta y la humanidad. Promueven sociedades resilientes, inclusivas y pacíficas a partir del fortalecimiento estatal y gubernamental en la formulación e implementación de políticas públicas efectivas.
Finalmente, la autora presenta diversos casos que exploran la interrelación intrínseca entre género y cambio climático. Los testimonios mantienen el anonimato mediante la utilización de seudónimos para proteger la identidad de las protagonistas.

Primer reto: Vivir sin agua. Este problema puede tener múltiples causas. María insiste en señalar la deficiente gestión y el bajo nivel de responsabilidad de las autoridades competentes. Por su parte, Margot reporta dolencias en la espalda y columna vertebral por el esfuerzo físico de transportar agua a pie en zonas elevadas. Comparativamente, mujeres residentes en el Corredor Seco de América Central denuncian desplazamientos cada vez más prolongados para acceder al recurso hídrico.
Rosa, Amanda y Ana, venezolanas residentes en el estado Miranda, exploran alternativas como medios de subsistencia. Las dos primeras han adquirido tanques para el almacenamiento domiciliario de agua; mientras tanto, Ana, junto con su cónyuge, contrata a una empresa para la perforación de un pozo de agua subterránea en su propiedad.

Segundo reto: Vivir sin energía. La insuficiencia hídrica en embalses impacta directamente en la generación energética. Luisa, desde Venezuela, rememora los frecuentes racionamientos eléctricos en sus ámbitos laboral y doméstico, fenómenos asociados a olas de calor y escasez de agua. Además, la limitación en el suministro de gas natural incrementa el consumo de leña y carbón como combustibles sólidos para la cocción, particularmente en contextos venezolanos. María Auxiliadora, desde el estado Mérida, relata el diseño de un fogón de leña en el balcón de su modesto apartamento.

Tercer reto: Ante la escasez de combustibles tradicionales. Yajaira, madre venezolana, madruga para abastecer de gasolina su vehículo, sacrificando un día completo para cumplir las exigencias laborales, incluidas las jornadas de trabajo. En contraste, Elizabeth experimenta dificultades para comercializar productos lácteos desde su localidad en el estado Barinas, dependiendo únicamente de una motocicleta para traslados rápidos, vitales para preservar la producción.

Cuarto reto: Salvar la agricultura para la alimentación. Las sequías, inundaciones y la proliferación de plagas, consecuencia del cambio climático, amenazan la producción agrícola en América Latina. En las zonas andinas venezolanas, se reporta pérdida de cosechas vinculada a la escasez de combustible y a bajas temperaturas.
Paula Chacón manifiesta su desazón al encontrar cultivos y plantas de su conuco congelados en el estado Táchira.

Quinto reto: Aprender nuevos conocimientos/habilidades. Frente a la pérdida agrícola, déficit hídrico y racionamiento energético, las mujeres priorizan estrategias para protegerse contra extremos térmicos. Se organizan comunitariamente y continúan su formación y educación con el objetivo de fortalecer la conciencia y comprensión de sus vulnerabilidades específicas. Además, buscan acceso a financiamiento, liderazgo e inclusión en los procesos decisorios a nivel comunitario y nacional, incorporando temáticas de prevención para evitar la violencia de género y desnutrición. Bernabela Cifuentes, Silvestre Figueroa y Carolina García, mujeres guatemaltecas, lideran un grupo de ahorro y crédito vinculado a un proyecto de resiliencia enfocado en mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de las poblaciones vulnerables en Huehuetenango.

Sexto reto: Ser migrante. La inseguridad económica genera vulnerabilidad entre las mujeres latinoamericanas. Migran desde Venezuela y Centroamérica en busca de acceso a servicios básicos, seguridad social y alimentaria. Los casos de Rosemary, Nayebis y Ana, madres residentes en Caracas, ilustran esta realidad. Afirmaron que abandonaron sus hogares por inanición, dirigiéndose a Brasil. Sin embargo, esta migración expone a las mujeres a mayores riesgos de inseguridad,
discriminación y violencia de género. La protección, el apoyo y la justicia social son limitados para ellas debido a su estatus migratorio. Paralelamente, la migración masculina por falta de alimentos genera un incremento en las responsabilidades domésticas y comunitarias para las mujeres.

Séptimo reto: Ante la ausencia de condiciones sanitarias. Generalmente, las mujeres asumen el cuidado de personas enfermas en el hogar. Bárbara, desde Centroamérica, describe el aumento en el tiempo destinado al cuidado familiar a consecuencia del incremento de enfermedades transmitidas por vectores, como Zika y dengue, cuyas epidemias se ven agravadas por el cambio climático. Además, enfrentan mayores riesgos sanitarios cuando los sistemas de abastecimiento hídrico presentan fallas severas.

Análisis transversal de los retos
El conjunto de retos enfrentados por mujeres y niñas en el contexto de la crisis climática evidencia la intersección crítica entre la vulnerabilidad socioambiental y las desigualdades de género. Cada desafío identificado revela cómo las mujeres no solo sufren de manera desproporcionada los efectos del cambio climático, sino que también asumen roles protagónicos en la adaptación y mitigación.
Este análisis pone en evidencia la persistencia de estructuras socioculturales patriarcales que exacerban la desigualdad y limitan el acceso de las mujeres a recursos, servicios y espacios de toma de decisión, a pesar de su capacidad y liderazgo demostrados en la búsqueda de soluciones comunitarias y personales. La distribución desigual de responsabilidades domésticas y de cuidado, junto con la exclusión sistémica en las políticas públicas, perpetúa la vulnerabilidad estructural de las mujeres frente a las crisis ambientales.
El impacto diferencial del cambio climático según territorios y contextos —desde áreas rurales hasta urbanas, e incluso transnacionales debido a la migración— enfatiza la necesidad de enfoques integrales y sensibles al género en las políticas ambientales, sociales y económicas. La inclusión efectiva de la perspectiva de género y de la voz de las mujeres en estos procesos es fundamental para fortalecer la resiliencia social y ambiental.
Además, el reconocimiento de la mujer como agente activo de cambio, que busca no solo su supervivencia sino también bienestar, seguridad, igualdad e inclusión, contribuye a desafiar las narrativas tradicionales que las presentan solo como víctimas. Estas mujeres evidencian una transformación hacia un empoderamiento que debe ser apoyado con recursos, capacitación y espacios de participación.
Finalmente, el análisis invita a reflexionar sobre la urgencia de generar políticas públicas que desarticulen las estructuras que perpetúan las desigualdades de género y socioambientales, promoviendo, en cambio, sociedades inclusivas, justas y sostenibles.
Esto requiere un compromiso intersectorial y multiscalar que imponga prioridad al cuidado, a la equidad y a la justicia ambiental en la agenda global.

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Acerca de Mixzaida Yelitza Peña Zerpa 12 Articles
Posee un Doctorado en Gerencia y es candidata a Doctora en Cultura y Artes para América Latina y El Caribe. Además, cuenta con una Maestría en Ingeniería Sanitaria, una Especialización en Dirección y Producción de Cine, Vídeo y Televisión, y un título de Ingeniero Industrial. Su formación se complementa con diversos cursos especializados. Con amplia experiencia en el campo de la docencia e investigación universitaria; es autora y coautora de diversas publicaciones ambientales nacionales e internacionales en revistas arbitradas de Venezuela, Argentina, Ecuador, España, México, entre otras. Además, ha sido reconocida como árbitra en la Revista Científica UPAP y la Revista de Gestión Cultural. Entre sus logros más relevantes se encuentran el haber obtenido el primer lugar en el concurso PrevenControl -Mejor proyecto colaborativo para industrias (España, 2013) y haber sido galardonada con el título de Mujer de Paz 2020 por la Cátedra de la Paz de la Universidad de Los Andes (ULA). En la actualidad, se desempeña como Directora Artística de la FUNDACIÖN FAMICINE y Presidenta de FESTIVERD.

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