La formación: un acto de amor. Venezuela

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Actuar amorosamente es un acto de entrega y esperanza. Si bien, aparece como una invitación constante en discursos académicos, científicos, artiísticos y eclesiásticos, en el contexto pospandémico, es un llamado urgente de traducción (especialmente para las generaciones adultas).
Pensar la oferta de espacios para la educación y formación de los más jóvenes empieza por las generaciones adultas. Tradicionalmente esto ha sido así, pero fue perdiendo sentido cuando empezamos a ver el futuro sin una herencia. Quienes heredan están sujetos a replicar lo aprendido. No en vano afirmaba Maturana que cualquier transformación es posible dentro de la convivencia intergeneracional, más aún, “Los niños se transforman con nosotros”. Esta premisa merece especial atención.
Formar es un acto de amor. Implica acompañar al otro en el camino de búsqueda y descubrimiento. También es inspirar, a través de nuestros aprendizajes, el despertar de nuevas vocaciones. Tener fe en los progresos y conquistas (intelectuales, emocionales, espirituales).
Celebrar cada logro. Pero, ¿cómo ofrecer espacios para la formación? La respuesta a esta interrogante la encontramos en la experiencia ignaciana, tal como se verá a continuación: “El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”. La creación de espacios escolares y no escolares para formar es una tarea compartida por actores sociales (Estado, familia, empresa, escuela, iglesia y comunidad) en el marco de la inclusión y la equidad.
La coparticipación permite “iniciar y generar nuevos procesos transformadores” (Mensaje en video del Papa Francisco a los participantes de Global Compact en Educación en la Pontificia Universidad Lateranense, 2020, p. 3). Pero, para lograrlo es importante generar ofertas educativas paralelas a la escuela apoyadas por experiencias de emprendimientos, propuestas de extensión de universidades, proyectos de responsabilidad social y empresarial, sin descuidar las propuestas innovadoras de responsabilidad ambiental.
En la medida que las ofertas sean diversas, inclusivas y accesibles a todo público es posible iniciar rutas formativas, ennmarcadas en la gratuidad y el apoyo de profesionales comprometidos con los más vulnerables “comunidades rurales, poblaciones indígenas, personas refugiadas y desplazadas, personas mayores, niñas y mujeres” (Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe, 2019, p. 16).
A partir de noticieros en línea, radios comunitarias, periódicos locales y televisoras universitarias es posible la difusión y el apoyo a los espacios formativos. Además de incrementar el interés de las comunidades, se apostaría a garantizar a niños, jóvenes y adultos la posibilidad de aprendizaje permanente.
“Alcanza la excelencia y compártela”. Bajo esta segunda máxima de San Ignacio se devela la necesidad en nuestros tiempos de apostar por una educación de calidad donde se forme a la ciudadanía. La educación no siempre apuesta a la formación. Y, ¿cómo lograrlo? En principio con currículos flexibles, desarrollo de proyectos escolares que promuevan la transferencia de aprendizajes, educadores comprometidos y preparados, además de políticas favorecedoras del desarrollo humano.
Un aspecto clave en la formación es la posibilidad de elegir. Sin ello, no es posible considerar el tránsito por una ruta de maduración. Conforme a las ofertas formativas en espacios no escolares es posible que se ofrezca a las generaciones (jóvenes y adultas) iniciarse en experiencias de aprendizajes de orden ambiental, digital, musical… para luego acreditarlas. En América Latina y El caribe, el BID ha financiado proyectos con certificación fuera de la escuela basado en tres premisas: habilidades del siglo XXI, nuevas formas de enseñar y aprender, por último, la actualización contínua (CLADE, 2021). Esta visión es una respuesta ante el vacío y la imposibilidad de las escuelas de ofrecer respuestas a nuevas demandas laborales.
Dar y recibir amor se transforman en dos respuestas de una misma dinámica. Mientras sigamos cultivando esperanzas a las generaciones adultas y jóvenes, de seguro veremos los frutos de sus acciones. Apostemos entonces a una formación signada por la constancia y entrega.
Referencias
Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación. CLADE. (2021). Banco Interamericano de Desarrollo. Lineamientos para educación y proyectos financiados en América Latina y El Caribe. Recuperado de: https://redclade.org/wp-content/uploads/BID-estudio-
Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe. La Compañía de Jesús y el Derecho Universal a una Educación de Calidad. Marzo 2019.

Mensaje en video del Papa Francisco a los participantes de Global Compact en Educación en la Pontificia Universidad Lateranense. 15 de octubre de 2020. Recuperado de: https://www.educatemagis.org/es/documents/pacto-educativo-global-mensaje-del-papa-francisco-en-la-pontificia-universidad-lateranense/

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Acerca de Claritza Peña Zerpa 16 Articles
Doctora en Ciencias de la Educación. Actualmente es profesora investigadora de CIIDEA-UCAB, también trabaja como profesora en la Escuela de Educación en el Programa Especial de Licenciatura en Educación (Preslied) y en la Licenciatura en Educación mención Ciencias Pedagógicas. Directora de Formación de la Fundación FAMICINE. Corresponsable de la columna Somos Verdes. Escribe sobre: Música, Arte y Pedagogía

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