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Hace un tiempo leí que ante una crisis uno nunca vuelve a un estado anterior, a medida que un proceso avanza, ya sea vincular, económico social, de contexto, histórico; no vuelve un sujeto interpelado por lo que conlleva ese proceso, a un estado anterior. Lo vivido, irremediablemente conduce a movernos de zonas conocidas en pos de poder
adaptarnos a los posibles desequilibrios que traen los cambios. Pienso, en el contexto actual qué dice la crisis que atravesamos en nuestro país. Porque sí, estamos en crisis.
Que exista a quienes no los afecte de modo directo, o eso crean, lo latente indica otra cosa. Somos masa, y la crisis se ve reflejada en los comportamientos de tal.
Vuelvo, la crisis podría venir acompañada de un cambio que sea necesario para re establecer nuevas estructuras de sostén y apoyo, nuevas políticas de intervención que mejoren la calidad y convivencia humana. Lo que me asusta de esta crisis es que no pareciera que viene a ser precedente de un cambio sólido, sino que es estructural.
Argentina viene en crisis hace años. No puedo estudiarlas todas, pero pensemos en las aulas.
Qué crisis atraviesa hoy el contexto educativo.
Siempre remarco y no me cansaré de hacerlo que la educación inicial, primaria y secundaria es OBLIGATORIA, siendo así un Derecho fundamental de los pibes. Ahora bien, ¿cómo están hoy las aulas? ¿Todas están iguales? Si existe desigualdad de crisis, ¿A qué se debe?.
Crisis económica, salarios indignos para los docentes y no docentes, aulas superadas de pibes que superan matrículas, AT que no entran, que no articulan porque el sistema no se los permite. Crisis identitarias, y ya no de género. De identidad. Pibes que se autoperciben animales. Dejamos de ser raza humana. Animales cuadrúpedos, con lo que le costó a la humanidad caminar sobre dos piernas, librando las manos para su uso herramental y en consecuencia poder desarrollar la inteligencia. ¿Volvimos a un estado anterior? Pero cómo, no es que no se podía?. No, no sé puede. Estamos en crisis, en pos de ordenar criterios y creencias, en pos de defender luchas y logros que
la humanidad ha construido hace millones de siglos. Se estima que hace 7 millones de años aparecieron los primeros homínidos bípedos, evolutivamente hablando las manos libres permitieron fabricar herramientas, gesticular y con ello el posterior desarrollo simbólico del lenguaje, hubo cambios a nivel cerebral y mayor visión.
Hoy habrá docentes que además de las propias crisis, además de las crisis de contexto, del aula en general, deberán afrontar una nueva, las autopercepciones de alumnos que no se creen del todo humanos.
La base, socialización primaria, la primera que atraviesa el sujeto siendo niño en su núcleo más íntimo. Introduce al niño en sociedad, lo identifica. La socialización secundaria, lo introduce a nuevas instituciones de socialización, aquí ubicamos la escuela como un agente de socialización secundaria, que además del proceso de enseñanza/aprendizaje, no queda por fuera de la carga afectiva que implica ese sujeto en crecimiento. Entonces, ante las crisis, aparece una delegada línea entre los deberes que le corresponden a cada quien, a cada referente de las dos socializaciones. La escuela como socialización secundaria, es formal. Por tanto, no le corresponde adiestrar, no le corresponde educar modales ni modismos, sino ser participe en el desarrollo del estudiante. Abrigar infancias en momentos de tanta crisis, dónde se bifurcan las obligaciones y los derechos, dónde se pierde el quién es quién, y a quién le corresponde qué, es una tarea inmensa que pone de nuevo a las aulas frente a demandas de exigencias que superan los límites de lo que debería ser
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