Colegios públicos, colegios privados

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La principal diferencia entre el colegio público y el colegio privado es la financiación. Lo colegios públicos están financiados por el Estado, mientras que los colegios privados pueden o no estar subvencionados por el mismo. Lo que equivale a que en uno las familias deben abonar una cuota mensual y en los públicos no.

Mi duda es si esta diferenciación puede traducirse en términos de calidad y condiciones de cada estilo de enseñanza/aprendizaje que se da en contexto áulico. ¿Existen reales diferencias entre las formas de en enseñar según la financiación del colegio? ¿Hay docentes más desbordados por las poblaciones de un colegio que de otro? ¿Pagar una cuota habilita a exigir más en términos de disconformidad con la comunidad educativa?

Son varios los interrogantes que se me despiertan al respecto de la diferencia poblacional. Luego pienso, ¿qué hay en el aula? Y me respondo: pibes. Niños y niñas con todas realidades diferentes tan singulares como las familias a las que pertenecen. Existen vulnerados en colegios privados, existen quienes pueden irse de vacaciones a Cataratas en pleno mayo en colegio públicos. Es decir, hay un fantasma a derribar detrás de la idea de la financiación o no del establecimiento.

Hay que lograr instaurar que dentro de las aulas existen, permanecen (y no deberían abandonar) infancias en crecimiento, con realidades que cuando se comparten se hacen mixtas, se disocia detrás del discurso de un niño o niña si su tutor pagó o no una cuota, hay un aparato psíquico en constitución, y con ello la importancia de saber que el docente frente al aula está dejando huella, está siendo la socialización secundaria de ese pibe, forma, le da forma a una persona, tiene en sus manos más allá que los padres paguen o no una cuota, más allá de si está o no becado, más allá de la clase que enseñan, el compromiso de asumir que están formando personas. Y esos tantos “más allá” se están tornando cada vez, en términos de compromiso de enseñanza, en algo arduo de poder sostener.

Existe una delgada línea en qué le corresponde al niño/a aprehender en casa y qué en el colegio, existe una demanda poblacional que supera aulas mientras que a la vez existe una deserción escolar que no para de crecer. No es dejar que pase de grado a cualquier costo, no es que apruebe sin saber, es PERMANECER, al tiempo que le lleve, con las herramientas que existan dentro de ese contexto que le toca atravesar. Y en ésta, el Estado subvencione o no colegio pague o no al público, debería delegar un poco más en los docentes las estrategias para poder lograr esa permanencia sin que implique la misma el deterioro de la capacidad intelectual de un pibe. Apuntando a potenciar las virtudes, atender los desajustes y entender que más allá de la paga, dentro del aula hay futuros en formación. Porque en definitiva sea público o privado, las aulas quedan chicas y los chicos abandonan.

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Acerca de Eugenia Marra 9 Articles
Estudiante Avanzada de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata. LSA Lengua de Señas Argentina.

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