“Asilo Invisible” en el Mediterráneo durante la Guerra Civil Española. Argentinos durante la II Guerra Mundial.

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“Asilo Invisible” en el Mediterráneo durante la Guerra Civil Española. Argentinos durante la II Guerra Mundial.Hay una marcada coincidencia en la historiografía sobre la II Guerra Mundial en que su prólogo más directo fue sin duda esa tragedia singular que se desató en España entre 1936 y 1939 donde “supuestamente el mundo discutiría ideologías, formas de gobierno, libertades, modos de producción y morales institucionales” en medio de un impiadoso baño de sangre que llenó sus campos de mártires, traidores y una enorme mayoría de población que ni siquiera pudo elegir bando, muchas veces determinado meramente por su domicilio, y que sólo eran un “blanco civil”.
Ocho días antes de que un tal Ramón Ruiz Alonso, mediocre falangista que consideraba no haber sido compensado financieramente por el Partido Fascista de Granada, detenía a Federico García Lorca bajo el cargo de “haber causado más daño que otros con la pistola”, del antiguo ex Virreinato al otro lado del Atlántico el crucero pesado ARA 25 de Mayo zarpó desde la Base Naval de Puerto Belgrano provincia de Buenos Aires para cumplir una orden directa del presidente Agustín P. Justo.
El presidente del “fraude patriótico” que había asumido constitucionalmente en 1932, de fuerte extracción liberal, tuvo quizás en la política exterior sus páginas más dignas.
La destacada actuación de su Canciller Carlos Saavedra Lamas en la Guerra del Chaco ya le había valido el Premio Nobel de la Paz.
Entre ambos tomaron la arriesgada decisión de enviar allí un navío de guerra, desafiando las reglas internacionales con la aplicación “no oficial” del derecho de asilo que no era reconocido en España por los bandos en pugna (el gobierno legítimo y los sublevados).
Consultado el Ministro de Marina, Contralmirante Eleazar T. Videla, de cómo llevar adelante lo que en principio parecía “una locura irrealizable sin que terminara en combates e incidentes internacionales con ambos bandos e inclusive con alguna potencia europea como Alemania, Italia, Francia e Inglaterra, éste recomendó utilizar uno de los más poderosos navíos de nuestra flota con la excusa oficial de la repatriación de los argentinos y extra oficialmente en combinación con nuestra Embajada y Consulado para todo aquel español que tuviera un salvoconducto por alguna de las dos reparticiones.
Junto a su gemelo, el ARA Almirante Brown habían entrado en servicio en 1931.
Fueron construidos en Italia por la compañía OTO y fueron los únicos dos cruceros pesados en América del sur tras el tratado naval de Washington.
La elección del 25 de Mayo no fue azarosa, tenía 171 metros de eslora, desplazaba 9000 toneladas y su armamento principal de 6 piezas de 190 mm imponían un enorme respeto a cualquier flota europea.
Pero un detalle no menor y que resultó vital para el único combate “no oficial” en el que participó, fue contar con una moderna defensa antiaérea para la época.
El Capitán de Navío Miguel A. Ferreira es el que inaugurará, al mando de la nave insignia, “esta delicada misión” en medio de la guerra, con el claro objetivo humanitario de repatriar a los ciudadanos argentinos y a todo aquel que pidiera asilo sin reparar en el bando al que pertenecieren.
Su primer destino, el puerto de Alicante.
La misión oficial era embarcar rumbo a Marsella (Francia) a personal diplomático y ciudadanos argentinos.
Su misión secreta, dar asilo y refugio a todas las personas perseguidas por las milicias republicanas o aquellos ciudadanos que por el avance de las tropas insurgentes corriera peligro su vida.
Para ello, el Embajador Argentino Daniel García Mansilla hizo saber a los jefes de ambos bandos en pugna que: “la cubierta de Crucero 25 de Mayo se consideraba suelo soberano argentino.”
Pero decirlo era una cosa y sostenerlo otra muy distinta… se necesitaría de mucha valentía.
El 22 de agosto después de surcar las aguas del Mediterráneo, llegó al puerto de Alicante y centró una zona de operaciones que comprendía también Valencia y Barcelona.
Frente a las protestas de ambos bandos, las piezas de artillería de 190 mm eran un buen motivo para no acometer contra el crucero, aunque éste tuvo que “defender el navío y a sus refugiados” cuando el puerto fue atacado por la aviación de los nacionales desplegando su novedosa artillería antiaérea cuya efectividad de fuego hizo desistir rápidamente a los bombarderos Savoia Marchetti, de origen italiano, operando para las fuerzas franquistas.
Mientras tanto toda una batería de “trucos” se ponían en práctica para rescatar refugiados.
Desde las misiones del personal de sanidad del buque que regresaba con ellos escondidos en las ambulancias o camillas, siempre fuertemente escoltados por la fusilería propia del buque, lo que generó más de un incidente, hasta el operativo camuflaje donde los marineros argentinos bajaban a tierra vistiendo varias capas de ropa del uniforme que luego permitía disfrazar al refugiado como dotación del buque. Asimismo, la Embajada Argentina emitía falsos documentos de nacionalidad o residencia permitiendo a ciudadanos españoles llegar hasta el buque, siempre acompañados por una patrulla fuertemente armada de marineros del navío, lo que “desalentaba” el control de dichos permisos.
Mientras todo esto ocurría, el crucero se convertía en un “gran hacinamiento solidario”, mujeres, niños y ancianos a los camarotes de la oficialidad y la enfermería. Los hombres en los comedores y los pasillos.
Las cocinas trabajaban las 24 horas del día, había que racionar el agua potable y el volumen de comida debía dar respuesta para alimentar familias enteras generalmente en estado desnutrido.
En el buque convivieron diplomáticos argentinos, empresarios extranjeros y ciudadanos españoles (la población mayoritaria) de diversas ideologías, estableciéndose una tregua implícita impuesta por la estricta disciplina militar de la dotación argentina.
Después de varios viajes a Marsella en noviembre de 1937, el crucero 25 de Mayo fue reemplazado por el Destructor ARA Tucumán, un buque más chico, ágil y rápido, lo que le permitía maniobrar con mayor facilidad en los puertos bajo fuego.
Éste permaneció en la zona, al mando del Capitán de Fragata Mario Casari hasta junio de 1937.
Hasta ese momento entre el crucero 25 de Mayo y el Destructor Tucumán, habían realizado más de 16 viajes evacuando a cerca de 1800 personas.
A mediados de 1937 el Destructor ARA Juan de Garay, al mando del Capitán de Fragata Juan Carranza, relevó al ARA Tucumán en la tarea que continuó hasta 1938, en donde además del transporte de refugiados, resultó esencial en el apoyo logístico que se prestaba a la Embajada y Consulados Argentinos atestados de miles de refugiados clandestinos, en cuanto a suministro de comida y elementos esenciales para la supervivencia.
Pero además y con el avance de la guerra y los sucesivos triunfos militares de los franquistas, sumado a las dimensiones menores y de armamento del buque, eran permanentemente hostigados por la aviación fascista italiana y alemana que apoyaban a Franco.
Finalmente, ese año, cumplidos todos los objetivos se dio fin al despliegue de las unidades navales.
La resultante de esta extraordinaria misión de la Armada Argentina por orden de su gobierno, no suficientemente difundida, tuvo además de la actitud heroica, en el marco de un mundo al borde de asistir a crímenes y atrocidades jamás imaginadas hasta ese momento, un impacto decisivo en la conformación y formación de la sociedad argentina del siglo XX.
Claudio Sánchez Albornoz (historiador/político), Manuel García Morente (filósofo y Académico), Ramón Menendez Pidal (filólogo y Erudito), Rafael Alberti, Salvador de Madariaga, José Ortega y Gasset o Margarita Xirgu son sólo algunos nombres de las distintas “oleadas” de inmigrantes refugiados que con otros miles favorecieron una verdadera transformación cultural en los más diversos campos, donde la llegada de los editores españoles que fundaron las míticas editoriales en Buenos Aires como Sudamericana y Losada no fueron un dato menor.
Aún en el marco de una guerra, es posible tener comportamientos y actitudes honorables.

 

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Acerca de Ricardo Jaén 20 Articles
Docencia Universitaria. Profesor adjunto a cargo. Seminario de Historia Argentina. Facultad de Humanidades. UNLP. Profesor Titular. Actualidad Informativa Nacional e Internacional III. Periodismo y Comunicación Social. UNLP. Profesor Titular Argentina Siglo XX . Facultad de Ciencias Humanas. UNRC. Actividad Profesional. Consultor de Organismos Internacionales: ONU/ BID / BIRF / PNUD / UIBA Consultor de Organismos Nacionales: Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. CARI Jefe de Asesores del Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de La Cámara de Diputados de La Nación. 2010/2011 Consultor en riesgo político Director Académico de La Cátedra Libre de Periodismo y Comunicación. UNLP Articulista: Clarín, Infobae, El Día de La Plata, Ambito Financiero, Letra P, La Capital de Mar del Plata. CNN en español. Escribe sobre Historia

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