La infancia no es negociable, el nivel inicial tampoco. Provincia de Buenos Aires

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Las decisiones recientes en la Provincia de Buenos Aires —inscripción desde 1 año y medio, salas multiedad y jornadas de 8 horas— están redefiniendo el Nivel Inicial de una manera que preocupa profundamente. No por resistencia al cambio, sino porque cada una de estas medidas avanza sobre derechos: los derechos de los niños y los derechos laborales de los trabajadores de la educación.

La infancia como variable de ajuste. La baja natalidad es real. Pero la respuesta que se eligió no fue pedagógica: fue administrativa. En lugar de fortalecer equipos, repensar perfiles profesionales o invertir en espacios adecuados, se optó por una reestructuración que mezcla edades y extiende jornadas sin considerar las necesidades reales de los más pequeños. Un niño de dos años necesita comer con calma, descansar, ser higienizado, acompañado, contenido y estimulado de manera específica. Sin embargo, este sistema propone reunirlos con niños de 3, 4 y 5 años bajo el argumento de que “los más chicos se enriquecen de los mayores”.

¿Todos se enriquecen?
¿O estamos simplificando una realidad que en la práctica exige recursos que hoy no existen?. La educación infantil no puede funcionar con consignas mágicas. Necesita condiciones reales. Jornada extendida: ¿quién sostiene a la infancia?

La jornada de 8 horas abre otra pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Quién puede dejar a un niño tan pequeño en una institución durante casi toda su jornada vital? ¿Ese niño pertenece a su familia… o al Estado que lo recibe desde la mañana hasta la tarde? ¿Qué pasa con su vínculo primario, su vida cotidiana, su descanso, sus tiempos humanos?

El jardín de infantes no puede reemplazar el espacio íntimo y afectivo del hogar. No puede —ni debe— suplir funciones parentales durante tanto tiempo. Y sin embargo, esta reforma empuja a que así sea.

Un sistema que también vulnera a quienes sostienen la educación. No se trata solo de los niños.
Este nuevo sistema también recorta derechos laborales, reduce personal y precariza la tarea docente. Cuando se eliminan cargos por “ajuste”, cuando se fusionan salas, cuando se sobrecarga a quienes quedan, el mensaje es claro:
el trabajo docente es prescindible.

Y lo que es prescindible para el Estado, termina siéndolo para la comunidad. Pero el jardín no funciona sin sus maestras. Y una maestra exhausta, sola, sin recursos y sin acompañamiento, es una maestra obligada a trabajar por encima de lo posible. Eso también es una forma de vulneración.

¿Qué jardín queremos? ¿Qué infancia estamos dispuestos a permitir?. El sistema que se está imponiendo transforma los jardines públicos en espacios de cuidado prolongado más que educativos.
Los convierte en estructuras que deben absorber necesidades sociales y laborales que exceden su misión.

El riesgo es claro:

  • la educación se diluye,
  • la infancia se acelera,
  • los docentes se agotan,
  • y los jardines dejan de ser jardines.

Las decisiones políticas deben priorizar derechos. No puede ser que la respuesta a la baja natalidad sea reducir personal, mezclar edades, sobrecargar instituciones y transformar el Nivel Inicial en un depósito de tiempo. Los niños merecen respeto. Los docentes merecemos dignidad. Las familias merecen acompañamiento real, no parches. Y la sociedad merece un sistema educativo que eduque, no que contenga lo que otros espacios no pueden sostener.

La infancia no es negociable. Y el Nivel Inicial tampoco.

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Acerca de Claudia Tilli 5 Articles
Profesora de Nivel Inicial recibida en 1999 en el Instituto Superior de Formación Docente N° 137 “Justo José de Urquiza” de Mercedes, Buenos Aires. Desde sus inicios se encuentra en permanente perfeccionamiento profesional. Se desempeñó en gestión privada hasta el año 2008, luego en gestión pública, y desde 2019 desarrolla su labor en contextos rurales. Actualmente es Directora del Jardín de Infantes Rural N° 917 “Ricardo Pulicelli” de Tomás Jofré, Mercedes. Ha aprobado exámenes de cargos puntuales y transitorios tanto para Dirección como para Secretaría en el distrito de Mercedes, lo que respalda su formación y experiencia en gestión educativa. Cuenta con más de 20 años de trayectoria en el Nivel Inicial, especialmente en salas multiedad y en la implementación de proyectos innovadores en articulación con la comunidad. Ha desarrollado propuestas institucionales vinculadas a la Educación Sexual Integral, el fortalecimiento de bibliotecas ambulantes, la promoción de la lectura y la incorporación de nuevas tecnologías en la primera infancia. Su gestión se caracteriza por promover una educación inclusiva, equitativa y de calidad, con fuerte participación de las familias y articulación con instituciones locales y provinciales. Autora de proyectos presentados en ferias de Educación, Arte, Ciencias y Tecnología, es referente en la construcción de un jardín abierto, participativo y comprometido con la igualdad de oportunidades.

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