La formación de docentes en Venezuela hasta la década de 1960

Otra de las causas para que las escuelas normales prosperarán en todo el continente se debe a la aparición de “rasgos del estado docente” en nuestros países latinoamericanos a finales del siglo XIX. Peñalver (2007, p.11) argumenta sobre cómo las escuelas normales se convirtieron en los centros de formación docente por excelencia, en un tipo de institución que todavía sobrevive hasta nuestros días, porque responden a una “concepción formativa que fortalece la responsabilidad del estado” (estado docente). Así, la dirección ético-política, la ciudadanía y la escuela pública, conforman una urdimbre muy bien estructurada para una “circulación de saberes predeterminados, seleccionados e institucionalizados por el Estado”.
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En Venezuela, las primeras experiencias de creación de centros de formación docente comenzaron desde los primeros años del siglo XIX, al calor de las luchas por la independencia política del país. Conocieron, los venezolanos del momento, muy de cerca las ideas del denominado “Sistema BellLancaster”, ejemplo de un programa coherente de entrenamiento para la formación de maestros, conocido también como “Sistema de Enseñanza Mutua”. Esta propuesta alcanzó un éxito significativo en Inglaterra y posteriormente se amplía a otros países europeos y a Estados Unidos, en donde estuvo personalmente Lancaster. Los venezolanos tuvieron la oportunidad de familiarizarse con el sistema desde 1805, cuando Miranda leyó la tercera edición del Manual de Lancaster que explica el método. Posteriormente, en 1810, la Comisión que viajó a Londres, Bolívar, Bello y López Méndez, oyeron del propio autor las proposiciones pedagógicas y visitaron la Escuela de Southwark, en donde se desarrollaban estas ideas (Fundación Polar, 1997). Pero fue José Rafael Revenga, quien había estudiado en Estados Unidos el método lancasteriano, a partir del 1818, en Angostura se había iniciado el entrenamiento de un grupo de alumnos bajo esta modalidad. Más tarde, el fraile Sebastián Mora, formado en España con las ideas de Lancaster y Bell, introdujo en una Escuela de Capacho, en los Andes venezolanos, en el año de 1820 tal tipo de metodología de formación docente (Fundación Polar, 1997). En el año de 1824 cuando, enfermo y sin recursos, llega a Caracas Joseph Lancaster invitado por el Concejo Municipal y en un espacio del Convento de San Francisco funda un año más tarde la escuela lancasteriana, con el apoyo del Libertador quien dispuso de 20.000 pesos para tal fin. Por problemas con el Municipio caraqueño, Lancaster se negaba a dar religión y a ser supervisado por el ente municipal, este
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primer intento fracasó y el pedagogo inglés se marchó del territorio en 1827 y con el muere la primera experiencia en el país de formación de educadores. Más tarde, en 1838, el General Carlos Soublette, desde la Presidencia de la República, crea la Dirección General de Instrucción Pública, recayendo la Presidencia del organismo en manos de José María Vargas, quien entre sus planes estaría el establecimiento de escuelas normales en las capitales provinciales, con el objetivo de que los maestros se formen en ellas y difundan la enseñanza en sus “respectivos cantones”. De este proyecto, sólo se consolidó la Escuela Normal de Dibujo, en 1839, que funcionó en el local de la Sociedad de Amigos del País, en Caracas. ¿Cuándo comienza realmente la formación docente en Venezuela? ¿Quién decreta su primera organización? ¿Dónde funcionaban? Peñalver (2005) sostiene documentalmente la siguiente afirmación:
El surgimiento de las instituciones de formación docente, específicamente dirigidas a graduar maestros de educación primaria, se produce a partir del Decreto de Educación (sic) Pública, Gratuita y Obligatoria, del 27 de junio de 1870, durante la Presidencia de Antonio Guzmán Blanco. (…) La figura del Institutor se hizo presente como quien tendría bajo su responsabilidad las escuelas llamadas de educación primaria. Con la finalidad de darle cuerpo a esta orientación, en 1874, ya el gobierno había decidido enviar a Julio Castro y a Mariano Blanco, bachilleres en Ciencias Filosóficas, para que realizaran estudios pedagógicos, durante dos años en Estados Unidos de Norteamérica. Luego de su regreso al país, en noviembre de
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1876, se decreta la creación de las primeras escuelas normales, en Caracas y Valencia. En estos centros, los cursos desarrollados tendrían una duración de seis meses, con clases de escritura, lectura, geografía, historia y las relacionadas con la Constitución Nacional. Para 1881, a las escuelas normales existentes en Caracas y Valencia, se sumaban las de Cumaná, San Cristóbal y Barquisimeto. (p.18).
Este impulso a las escuelas normales comenzaría, casi a la par, con Argentina, como ya se ha establecido, así como en otros países de América Latina. En Venezuela, en pocos años, gracias a la importancia que la Presidencia de Guzmán Blanco le otorga a la educación. Recuérdese que para el régimen liberal, la educación es una de las palancas de la “modernización de la nación”, se crean los primeros centros de formación docente, bajo el control estricto por parte del Estado. Sin embargo, la pujante y dinámica política educativa del liberalismo tuvo un colapso con los gobiernos posteriores, como ya se ha señalado ampliamente en el Capítulo I. Las escuelas normales comenzaron a disminuir en número de centros, en matrícula y en recursos asignados. A partir del Decreto Orgánico de los Colegios Nacionales, asegura Biggot (1998), en los centros educativos que se crearon en las principales ciudades del país, se incluyó la enseñanza de la pedagogía en sus planes de estudio y se anexó en cada uno de ellos una Escuela Federal Primaria para que sus alumnos ejercitaran sus destrezas y conocimientos. En estos Colegios Nacionales, los bachilleres con formación docente tenían un alto nivel de conocimientos en las áreas de lectura y escritura en lengua castellana, en Urbanidad y en Moral y Cívica, en la Constitución e Historia, así como en Geografía Universal y en Gra
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mática Castellana. Otro antecedente importante lo constituye igualmente el Liceo Pedagógico, fundado en Caracas en febrero de 1895, siendo un centro educativo cuyo fin era formar a sus alumnos en pedagogía. Los alumnos de este Liceo se preparaban en el estudio de la Pedagogía y en la propagación de esta ciencia, se organizaban mensualmente charlas y conferencias sobre temas de la enseñanza, se organizó una Biblioteca escolar con libros de pedagogía y participó activamente en el I Congreso Pedagógico, realizado a finales del siglo XIX y que constituyó un hito en la historia de la educación venezolana.

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Este espacio es generado por docentes venezolanos que dan a conocer sus trabajos. El espacio es un trabajo cooperativo-colaborativo en donde encontraran notas sobre Gestión Educativa, Historia venezolana como por ejemplo la Historia de la Independencia, Pedagogía y Ensayos que son avances de una investigación que no culmina por ser muy ambiciosa. Los textos son compartidos por la UCLA, Carlos Giménez Lizardo, Universidad de Carabobo, Reinaldo Rojas, Abraham Toro, Luzmila Marcano

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