“La Educación Formal”. Salta

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TRAYECTORIA Y EXPERIENCIA

Siendo de una comunidad indígena, específicamente de la etnia wikyi (wichí), criado bajo enseñanzas y patrones culturales, me fue difícil salir de la comunidad, mi espacio, mi familia, mi aprendizaje cul-tural, mi tierra de pertenencia, la que un día me vio nacer y crecer e instalarme aquí en la ciudad de Salta después de concluir mis estudios secundarios en un más humilde colegio rural creado en 2003 para jó-venes de la comunidad, pero sin instalaciones propias, hasta entonces, cual fui la tercera promoción en 2007.

El colegio funcionaba en una casa hecha en el año 1955 por Misioneros evangélicos con la colabora-ción de la comunidad, en ese tiempo funcionaba como iglesia y que años más tarde se convertiría en la primera escuela (1974) y luego Colegio (2003). Siendo de un solo salón funcionaba como dirección y aula para los que empezaban su primer año. Segundo y tercero, las clases se daban bajo los añosos arboles de algarrobo en el patio, lo que significo constantemente lidiar con las inclemencias climáticas, un sol que quema a 45 a 47° C en verano, simultáneamente un viento Norte que sopla a toda velocidad levantando tierra y hojas de arboles y papeles en las que pretendíamos escribir y tomar notas de las clases. El invierno a veces llegaba con temperaturas muy bajas y las tardes generaban incomodidad ahí en la intemperie ultimando horas de clase, sumado los tiempos, de incansables lluvias para dar color a la natura-leza primaveral, un día lluvioso se suspendían las clases hasta que es-to pasaba y entre alumnos y profesores drenábamos el agua y esperar que se seque y continuar con la clase.
Mi paso por la primaria era distinto ya que contaba con una estructura y aulas aptas ante las condiciones climáticas. Ante todo, bajo estas dificultades que pase como muchos de mis compañeros de pri-maria y secundaria siempre tenía en mente la noción de salir de la comunidad en el momento de terminar mis estudios secundarios, fue un deseo compartido entre algunos de mis compañeros, pasamos buscando posibilidades todo el año, ese último año. Después de tanta espera finalizando el año lectivo, en el emocionante acto con la presencia de profesores, alumnos, padres, caciques y la comunidad en general, su-cedió lo esperado, el viento de la posibilidad abre con torpeza la ventana al mundo fuera de la comunidad, un nuevo camino hacia el saber desconocido, mientras seguía escuchando los aplausos y murmullos confusos de los cercanos. El ambiente respiraba dudas, preocupaciones y miedos. Fue difícil para nosotros y para ellos (familia, comuni-dad) saber que nos íbamos. Fue así que después de oscilar la sinuosa travesía llegamos a Salta con 4 de mis compañeros, incluyéndome, para estudiar en la Universidad, desconocida hasta entonces para noso-tros.
Llegar a este otro lado era ver un abismo entre dos mundos dis-tintos pero no distantes geográficamente, con lenguaje y códigos com-plejos, el modo de relacionarse, de comunicarse, de moverse, la forma de educar, eso le hace distinto entre mi mundo cultural y esta socie-dad. En ese año de ingreso en la Facultad éramos unos más del mon-tón de alumnos que aspiraban entrar y terminar una carrera universi-taria, teniendo en cuenta la necesidad o vocación familiar o personal ante el futuro cercano. En el inicio nadie nos daba importancia hasta que un día la profesora nos presento y decía que pertenecíamos a una comunidad con una cultura viva y que aun mantenemos y hablamos nuestro idioma, el wichí. Ahí en ese momento entendí que era posible la convivencia, a través de la empatía y dándonos la oportunidad de conocernos y respetarnos mutuamente, cada quien en su espacios y su forma de ser, entender e interpretar el mundo. El aprendizaje reci-proco entre mis compañeros fue el pilar contundente para llevar adelante ese anhelo de estudiar una carrera Universitaria y tomar el valor de enfrentar lo difícil que iba ser, sabiendo que no estaba solo en este trayecto. Fue una experiencia muy linda con mis primeros compañeros
nos ayudaban a estudiar y siempre dispuestos a responder nuestras consultas, sucedía lo mismo con nuestros profesores teniendo en cuenta el poco manejo que teníamos del español y no estar familiari-zados con el lenguaje académico.

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Escuela Hospitalaria y Domiciliaria Nº7215 Nivel Secundario. Provincia de Salta.

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