III. Las consecuencias económicas de la gran Guerra. Primera guerra confrontación
La guerra produjo una serie de transformaciones en la economía. En primer lugar, exigió a los gobiernos europeos la intervención activa en cuestiones económicas vitales, vinculadas con la resolución de problemas por la escasa disponibilidad de recursos, de producción y los obstáculos para la distribución de bienes. El Estado debió intervenir en un conjunto de esferas relacionadas con el mercado. En primer lugar, debía intervenir en el mercado de trabajo, ya que la escasez de mano de obra, por el reclutamiento masivo de hombres y jóvenes, podría disparar los salarios. En general, ésta fue una intervención mínima ya que la mano de obra se cubrió temporariamente con trabajo femenino. En lo que respecta a los problemas de producción y distribución de materias primas y alimentos, el Estado debió aplicar una política de racionamiento, fijando cupos máximos para las familias. El patrullaje de los caminos para evitar los bloqueos de transporte terrestre fue un mecanismo común a la guerra; pero además, el Estado aplicó severos controles y prohibiciones en el comercio exterior. Por cuanto cuando la guerra finalizó, el Estado no tenía las mismas atribuciones que antes.
La Primera Guerra Mundial trastornó todo el comercio internacional, lo que fue muy gravoso, particularmente, para los países periféricos que dependían de la importación de bienes industriales. Buena parte de la industria europea dejó de producir para sus mercados habituales y se dedicó a producir material de guerra, con lo cual las exportaciones europeas de bienes industriales se redujeron a magnitudes mínimas. Paralelamente, la guerra tuvo un gran desarrollo en el campo marítimo. Los ingleses trataron de bloquear la salida al Atlántico a sus enemigos, mientras que los alemanes apelaron a la guerra submarina para hundir a la flota inglesa. Bajo este dominio de la violencia era lógico que el comercio marítimo mundial desapareciera en tiempos de guerra. Además, la guerra submarina y los ataques aumentaron los costos de los fletes y del transporte, contribuyendo a la debacle del tráfico marítimo comercial en el mundo. De manera que los países de América Latina, los de las colonias de África, Asia yOceanía, ylos de algunas regiones de la periferia europea dejaron de recibir bienes industrializados. Eso les creó una serie de conflictos internos muy difíciles de resolver. Sus economías no se podían seguir desarrollando en la medida en que no tenían productos esenciales.
En lugares muy específicos de América Latina, África, Asia, Europa Oriental y Oceanía surgieron determinadas industrias con el objetivo de sustituir los productos que antes abastecía Europa. Aun así, esta industria fue “infante”, en tanto no logró producir bienes de capital para sus economías.
Para 1920, el mundo había cambiado notablemente. En 1914, Inglaterra tenía cerca de45%de las reservas de oro a nivel mundial yera la mayor acreedora mundial. Estados Unidos era, para entonces, uno de sus mayores deudores. Seis años después, Inglaterra había perdido gran parte de esas reservas, por tanto, esa ecuación se había invertido totalmente. Ahora, Estados Unidos era acreedor de Inglaterra. Esta mutación del epicentro financiero mundial determinó una desvalorización de la libra y un ascenso del dólar estadounidense. El mundo financiero dejó de estar regido por Inglaterra: muy pronto la fisonomía de todo el orden económico internacional también sufriría un paulatino desplazamiento hacia América del Norte. Esto daría nacimiento a una nueva división internacional del trabajo, que dejó de tener como motor de las relaciones mundiales el esquema clásico de intercambio: exportación de capitales y bienes industriales e importación de materias primas. Ahora, el flujo de los intercambios virarían hacia el norte y muy específicamente entre economías industriales.
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