Familia y Superdotación ¡Una historia de amor! (Parte I). Venezuela

Cada día en cualquier rincón del país observamos a niñas y niños de todas las edades salir de sus clases e ir camino a su hogar, con sus padres, amigos o algunos familiares, para aquellos que somos padres:

Cuando se tiene un hijo, Se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, Se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga y al del coche que empuja la institutriz inglesa y al niño gringo que carga la criolla y al niño blanco que carga la negra y al niño indio que carga la india y al niño negro que carga la tierra… (Los hijos infinitos. Blanco, A. 1897-1955)

No podemos desvincularnos de nuestro sentir. Aquellos padres que tienen un hijo con una condición de diversidad intelectual reconocen que su vivir es para ofrecer lo mejor a esa persona, que en cada momento de su existencia llena su alma y les motiva a ser cada día mejores. Cualquiera sea la condición, el tener un hijo debería hacernos aún más sensibles ante la situación de otros y procurar entre todos permitir que florezca esa diversidad.

En el caso de la Alta Capacidad o Superdotación, el diagnóstico puede aflorar algunos suspiros en los padres porque lo sabían o porque ratificaron lo les decía familiares, amigos, maestros, pero no lo habían considerado y han observado que su hijo lleva una vida “normal”, a diferencia que producto del resultado debe ser estimulado porque consideran que se perderán sus capacidades.

Mientras para otros, verificar que es cierto le brinda una alegría adicional porque les permite mostrar el diagnóstico al profesorado y directivo que varias veces rechazó aplicar las estrategias de atención educativa. En cambio, están aquellos padres que no saben qué hacer, en la escuela solo es “el niño inteligente”, el que lo “sabe todo” y me ayuda a complementar la clase, o aquel niño que interrumpe y hace quedar en vergüenza a su profesor. En esa institución educativa la educación es igual para todos ¡todos aprenden al mismo ritmo!

A pesar del esfuerzo, queda de parte de los padres, familiares, algunos profesores tratar de proveer las mejores condiciones para evitar el fracaso escolar. Ahora bien, ¿Qué sucede cuando el entorno falla?

Para ilustrar la interrogante anterior, a continuación, les relato brevemente la historia que hace poco una madre desesperada, escribió: “tengo un hijo de 35 años de edad, que hace 30 años era un niño con características de “superdotación”, tenía un coeficiente elevado de acuerdo al psicólogo que lo atendía en ese momento. Sin embargo, no tuvo la suerte de contar con una ayuda adicional dada su condición. Fue siempre el primero de su clase. Actualmente tiene una profesión, pero le es indiferente su medio, sin mayores estímulos; como quisiera ayudarlo”. No he podido conocerlo, y aunque todas las experiencias no son iguales; recibir el apoyo a su condición a temprana edad, quizá hubiese hecho la diferencia.

En la última década, he vivido la frustración de algunos niños y niñas con Altas Capacidades que no han recibido la atención que se corresponde con sus necesidades educativas específicas y se han convertido en Necesidades Educativas Especiales (NEE), requiriendo un mayor apoyo de su entorno inmediato. Es por eso que pienso que cada día que pasa es una estrella menos en el firmamento, un niño más que termina adaptándose al sistema.

De este lado seguimos insistiendo por una educación de calidad que valore las diferencias. Cabe entonces, preguntarnos: ¿Verdaderamente será importante solicitar a la comunidad educativa la atención al estudiante superdotado?

Mirangel García
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Mirangel García, Soy Venezolna y tengo 34 años de edad actualmente estudiante de Psicología, profesora de matemáticas de la Universidad Politécnica Territorial del Estado Mérida Kléber Ramírez. Educadora por vocación, desde muy joven estuve involucrada en la atención a niños con condiciones especiales. Inicio mi trabajo como profesora a los 14 años de edad, apoyando a los estudiantes que tenían dificultades en el área de matemática y posteriormente observo que el contenido que contemplaba el currículo era muy simple y resumido para lo que exigían algunos de ellos. Por lo que consideré realizar algunos ajustes en función de apoyar su formación académica.

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