Introducción. La reconstrucción del patrimonio documental y archivístico constituyó un desafío que debieron afrontar todos aquellos que se propusieron construir un relato sobre el pasado rioplatense desde mediados del siglo XIX. Se trataba de una tarea compleja ya que tanto los archivos como las bibliotecas públicas habían sido víctimas de la ausencia de continuidad institucional y administrativa que marcó la historia de la región durante la mayor parte de aquel siglo. Como otras dependencias del estado, los archivos habían sufrido saqueos, robos, destrucción de documentación y apropiación por actores privados.La reconstrucción de los archivos y recuperación de la documentación histórica constituyó, además, un problema central de las instituciones tanto de la sociedad civil como del estado o del mundo universitario que surgieron a partir de la primera mitad del siglo XIX-, algunas de vida efímera y otras de más larga trayectoria-y que tenían como propósito crear ámbitos de sociabilidad para los estudiosos del pasado. También constituyó una preocupación de aquellos organismos que surgieron para celebrar eventos específicos como los centenarios de la revolución de mayo o de la bandera nacional. La búsqueda y recuperación de documentos originales fueun objetivo central del Instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata cuya fundación fue impulsada por
INVESTIGACIONES Y ENSAYOS N°80ISSNE:2545-7055Bartolomé Mitre en 1856, de la Junta de Historia y Numismática Americana creada a principios de la década de 1890 y que se transformó en la Academia Nacional de la Historia en 1938 y de la Sección de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras fundada en 1906 y convertida en 1921 en el Instituto de Investigaciones Históricas de dicha institución. (Buchbinder, 1996: 123-137; Buchbinder, 2021:105-119 )Hacia principios del siglo XX, una creciente inquietud se suscitó en diversos ámbitos historiográficos y académicos por la reconstrucción del patrimonio archivístico provincial. El propósito de este texto consiste en analizar las iniciativas que, al respecto, involucraron a dos personajes centrales del mundo cultural, universitario y político de las primeras décadas de aquel siglo, Ricardo Rojas y Emilio Ravignani. Si bien el problema de la exploración de los archivos provinciales y de su uso, incluso en relación con los personajes que nos ocupan aquí, ha dado lugar a diversos textos en los últimos años no contamos aún con un trabajo que proponga una mirada integral de los esfuerzos que, en relación con estos temas, tuvieron lugar en las primeras décadas del siglo XX desde instituciones y organismos científicos y académicos nacionales (Delgado 2002; Caro Figueroa, 2001, Guzmán, 2022: 95-113; Citterio, 2022: 111-129). Aquí nos proponemos ofrecer una reconstrucción preliminar de los proyectos que, en relación con los archivos provinciales, impulsaron ambas figuras como también presentar una serie de hipótesis sobre el uso que hicieron de algunos de estos conjuntos documentales en las obras que publicaron durante las primeras décadas del siglo XX.2.Rojas y Ravignani: trayectorias académicas, institucionales y políticasRicardo Rojas y Emilio Ravignanipresentan trayectorias académicas, institucionales y políticas similares, más allá de la circunstancia de provenir de entornos sociales y familiares
INVESTIGACIONES Y ENSAYOS N°80ISSNE:2545-7055sustantivamente distintos. En principio puede señalarse que pertenecen a una misma generación. Ricardo Rojas nació en 1882 y Emilio Ravignani en 1886. Rojas nació en Tucumán en el seno de una familia tradicional de Santiago del Estero donde pasó su infancia y parte de su adolescencia. Ravignani, en cambio, nació en Buenos Aires y era hijo de un inmigrante italiano. Ambos pasaron por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires(UBA). Pero mientras Rojas abandonó sus estudios para dedicarse al periodismo y la literatura, Ravignani, en cambio, los finalizó, obteniendo allí el título de abogado. Ambos compartieron un espacio de sociabilidad académica e intelectual durante un breve tiempo, en el caso de Rojas, en la Universidad Nacional de la Plata, pero fue sobre todo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA donde desarrollaron lo central de su carrera académica. Ravignani estudió en esta institución y fue uno de los fundadores de su Centro de Estudiantes. Tempranamente se relacionó con José Nicolás Matienzo quien, siendo decano, lo vinculó con la Sección de Investigaciones Históricas de esta Facultad. Allí, desde 1909, colaboró como Encargado de Investigaciones. En 1920 fue designado Director de la Sección que, en 1921, fue convertida en el Instituto de Investigaciones Históricas. En la Facultad también ejerció la docencia en la cátedra de Historia Americana.Rojas fue designado en 1913 primer profesor titular de Literatura Argentina, también en esta Facultad y fue, en los hechos, el creador de dicha cátedra. En 1922 fundó y dirigió luego el Instituto de Literatura Argentina. Tanto Ravignani como Rojas fueron, además de académicos destacados, decanos de la casa de estudios. Este último entre 1921 y 1924 (en 1926 pasó a ocupar el Rectorado de la Universidad) y Ravignani entre 1927 y 1931. Tanto en la condición de decanos como de directores de Instituto ambos ejercieron responsabilidades sustantivas en la organización del trabajo académico e intelectual.Por otra parte, los dos compartieron espacios de sociabilidad política. Ambos participaron en la Unión Cívica Radical aunque el compromiso partidario fue más evidente en Ravignani sobre todo desde el punto de vista de las responsabilidades que asumió en la década de 1930 en la que se desempeñó como diputado nacional y presidente de la convención partidaria de la capital
INVESTIGACIONES Y ENSAYOS N°80ISSNE:2545-7055federal. Los dos abandonaron la vida universitaria local a fines de 1946 poco tiempo después de que Juan D. Perón llegara a la Presidencia de la Nación.Finalmente cabe destacar que tanto Ravignani como Rojas construyeron una obra densa, importante en términos de su volumen y que se expresó en libros, artículos, intervenciones en diarios de amplia circulación nacional aunque, posiblemente, la de Rojas tuviera mayor repercusión pública más allá de los claustros. Su obra interpelaba a un público y a un lector culto e interesado por problemasamplios de la vida cultural y literaria argentina. En cambio, la de Ravignani, más allá de sus artículos periodísticos y habituales conferencias públicas, estaba circunscripta a un lector más especializado e interesado sobre todo por problemas de la historia y del derecho constitucional. 3.Perspectivas de la Argentina contemporánea y de su historiografíaHan subrayado a menudo los especialistas en la historia de la historiografía argentina que los fundadores de la Nueva Escuela Histórica como Ricardo Levene, Luis María Torres o Emilio Ravignani no contabancon una formación profesional específica en historia sino en derecho. Sin embargo, contribuyeron a convertir a la práctica de la historia en un oficio y una profesión(Devoto y Pagano, 2009; Rodríguez, 2022: 3-25). Como ha señalado Martha Rodríguez, la profesionalización de la historia debe comprenderse en el marco de una progresiva diferenciación entre la esfera pública y la privada vinculada, a su vez, a la configuración lenta, de todos modos, de un aparato burocrático estatal. La institucionalización de la historia progresó de modo sustantivo con la transformación de la Sección de Investigaciones Históricas en el Instituto de Investigaciones Históricas. Poco tiempo antes había tenido lugar la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Diez años después se crearía en su seno el Centro de Estudios Históricos(Rodríguez, 2022: 3-25). Ravignani
INVESTIGACIONES Y ENSAYOS N°80ISSNE:2545-7055y en alguna medida también Rojas cumplieron en estos procesos de institucionalización y profesionalización un papel destacado. Por otra parte, Rojas y Ravignani compartieron, al menos hasta mediados de la década del 40, una visión optimista del presente y futuro de la Argentina. Pero estas perspectivas estaban atravesadas por reservas vinculadas con las distorsiones económicas y políticas que habían marcado las transformaciones del país en particular desde 1880. En este sentido, ambos coincidían en que la Argentina era un país con importantes desequilibrios regionales y signado por una orientación fuertemente centralista que se expresaba en el predominio de la nación y de la metrópoli sobre las provincias. Las limitaciones en términos de la vigencia de los principios republicanos y sobre todo de las falenciasen lo referido al ejercicio del federalismo –consagrado en la constitución de 1853-constituyeron también aspectos que ambos cuestionaron en sus escritos.
La revista educativa Arcón de Clio ofrece esta sección a la comunidad para dar a difusión todo lo referente a la educación desde proyecto de autoridades nacionales, provinciales, municipales, organizaciones internacionales, Ongs, ect. Lo hacemos para seguir generando un compromiso con la educación.
Esta sesión va dedicada especialmente a esas personas que día a día suman educación, que s ecomprometen con el futuro del país.
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