Desde diciembre de 1983…la Argentina en democracia
Pareciera que después de 42 años de Democracia, si bien la sociedad argentina ha elegido con gran convicción y esperanza esta forma de organizar la vida política, hay determinadas situaciones en pequeños grupos de la sociedad y políticos, como así también comportamientos y valores, contrapuestos a los principios de la democracia.
Vivir en Democracia refiere a un modo de convivencia, respeto por las diferentes maneras de pensar y criterios al abordar distintas cuestiones que atañen a la vida de las personas que conforman la sociedad toda. La imposibilidad de encontrar un modelo de desarrollo, la experiencia diaria de vivir de crisis en crisis, un empobrecimiento generalizado y la deuda eterna con la salud pública, la justicia, la educación de calidad y la posibilidad de vivir en paz, no se condicen con nuestros deseos y sueños.
La democracia aspira a la coexistencia de las diversas ideologías. Presupone la aceptación de un sistema que propicia el espacio y discusión respetuosa de todos y cada uno que decida participar y comprometerse. Trabajar generando e impulsando el encuentro, gestionando tareas y ejerciendo funciones, desde distintos roles, entendiendo el bienestar general de toda la sociedad. El poder es un acto de responsabilidad, sinceramiento y transparencia. No es comprensible de otro modo.
Las desigualdades y la desilusión sustentan el descontento e incertidumbre de la sociedad. Con la cultura postergada y la educación relegada se hace difícil pensar la posibilidad de una transformación en serio. El diálogo no es la sumatoria de varios monólogos, la inspiración de cambio debe ser todos y cada uno de los ciudadanos, como protagonistas del proceso.
En este sentido la educación para la vida en democracia, es sustancial en el fortalecimiento del sistema democrático, ya que es una herramienta fundamental para el desarrollo y construcción de presente y futuro. Dentro de la Educación, las expresiones artísticas expresan el sentir de un pueblo. A través y a partir de una canción, en cada obra de arte sobre una pared, en cada danza y en cada puesta en escena se vislumbra el deseo y necesidad de expresar el sentir de un pueblo. La participación democrática en las escuelas debe establecerse con sentido y valores, escuchando todas las voces, atendiendo todas las miradas, promoviendo un pensamiento crítico y reflexivo, donde se expresen las ideas, sin imposiciones ni fanatismos.
En una escuela atravesada por conflictos que atormentan día a día, con ausencias y necesidades, que se transforman en un obstáculo para el crecimiento personal y el acceso al saber, es indispensable y urgente focalizar en ella, “LA ESCUELA”.
Para cambiar la historia con esperanza y deseos de transformación es preciso el esfuerzo y compromiso de todos, sin privilegios ni concesiones, cada uno desde donde pueda y le corresponda, con perseverancia y dedicación. La escuela es la oportunidad, es el lugar donde desarrollar, vivenciar y experimentar saberes en convivencia. Donde la palabra es respetada y valorada, donde ponerse de acuerdo es tan necesario y prioritario. Porque es así, de esa manera donde se puede construir un presente y proyectar un futuro de verdad.
La vida en democracia se constituye fundamental …trabajemos en ese sentido con toda la fuerza.
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