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“La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas”
—Erich Fromm
Un poco de historia
Al comenzar el Ciclo Lectivo 2025, se me asignó en la Escuela N.º 532 “Dr. René Favaloro” de la ciudad de Formosa capital (Argentina), la responsabilidad de llevar adelante la enseñanza de Matemáticas y Ciencias Naturales.
A pesar de que hacía 35 años que no ejercía plenamente la docencia en el nivel primario —dentro de mis 40 años de servicio educativo— acepté dicha designación como un formidable reto pedagógico y humano.
Me aboqué de inmediato a estudiar, investigar, dialogar y debatir con destacados profesores de nivel secundario y universitario del área de matemáticas. Mi decisión fue clara y firme: abordar la enseñanza de las matemáticas desde los principios de la educación cooperativa, con una metodología teórico-práctica, participativa y constructiva del pensamiento matemático.
Objetivo
Con este enfoque cooperativo y teórico-práctico, busco integrar el aprendizaje de conceptos abstractos con su aplicación práctica, promoviendo una comprensión más profunda, significativa y duradera de las matemáticas.
Pretendo superar la tradicional y rígida separación entre teoría y práctica que aún domina en muchas aulas. En el enfoque más conservador, la enseñanza suele limitarse a la exposición de conceptos abstractos seguida de ejercicios repetitivos, lo cual con frecuencia conduce a una comprensión superficial y una dependencia excesiva de la memoria, en detrimento del pensamiento lógico y la deducción.
Metodología áulica
La estrategia que aplico consiste en integrar la teoría como guía para la acción práctica. Es decir, presento los fundamentos teóricos de cada contenido y los vinculo inmediatamente con situaciones concretas y problemas cotidianos, cercanos a la realidad de los y las estudiantes.
Promuevo en clase un diálogo abierto, donde las y los educandos se expresan, preguntan, razonan y construyen el conocimiento matemático de manera colaborativa.
La geometría, el cálculo y las operaciones básicas se abordan desde casos reales, promoviendo el aprendizaje activo y el desarrollo del pensamiento lógico y crítico.
Si bien el ciclo lectivo aún no ha concluido, ya se evidencian indicadores alentadores, como el creciente interés demostrado por los estudiantes, quienes continúan consultando y dialogando durante los recreos, extendiendo así el tiempo escolar hacia una verdadera cultura del aprendizaje.
Fomento del uso pedagógico de las tecnologías
Impulso entre los educandos la idea-fuerza de que el celular puede ser una herramienta educativa potente e interactiva, desde donde es posible investigar, verificar conceptos, consultar recursos didácticos y fortalecer los contenidos trabajados en clase.
Esta propuesta genera un nuevo vínculo entre la tecnología y el saber, y habilita instancias de aprendizaje autónomo, colaborativo y situado.
Aprendizaje cooperativo
Uno de los pilares de esta experiencia es el fomento del aprendizaje cooperativo, promoviendo el intercambio entre pares mediante debates, trabajos en equipo y proyectos grupales.
Estas dinámicas no sólo enriquecen la experiencia de aprendizaje, sino que también fortalecen la comprensión desde múltiples perspectivas, desarrollando habilidades sociales, comunicativas y de resolución conjunta de problemas.
Reflexión final (provisoria)
Esta experiencia, aún en marcha, refuerza mi convicción de que es posible —y necesario— transformar la enseñanza de las matemáticas desde una perspectiva cooperativa, crítica, humana y contextualizada.
No se trata simplemente de enseñar a resolver ejercicios, sino de formar sujetos que piensen, comprendan y apliquen el saber matemático como herramienta para la vida y para la cooperación en sociedad.
¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!
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