José de San Martín. Maestro

Hubo una constante en la conducta sanmartiniana respecto de la educación, que comenzó en Tucumán, cuando instaló para sus oficiales una escuela de matemáticas y de geometría ; continuó en Mendoza cuando –siendo gobernador – se dedicó a refaccionar y construir escuelas y les decía a sus maestros que “ la independencia americana hubiera sido cosa de momentos si la educación española no hubiera enervado la mayor parte de nuestro genio. El destino del preceptor de primeras letras que usted ocupa, lo obliga íntimamente a suministrar estas ideas a sus alumnos. El gobierno le impone el mayor esmero y vigilancia en inspirarles el patriotismo y las virtudes cívicas…” para que nuestros niños y jóvenes ya no pertenecieran a una colonia miserable sino a un pueblo libre y virtuoso.
Porque vió que la falta de educación era una de las causales de los problemas internos, la explotación, el enriquecimiento desmedido de algunos y el empobrecimiento de muchos, causa esto de las disidencias y las guerras civiles que llevaron a la anarquía.
Pero sobre todo, porque “la libertad, ídolo de los pueblos libres, es “despreciada por los siervos, porque no la conocen…” y así le escribía al pueblo de Buenos Aires en 1820: “compatriotas, yo os hablo con la franqueza de un soldado. Si no dais a vuestros deseos, una dirección prudente y no os hacéis libres en la educación, temo que recibáis el yugo del primer aventurero feliz que se presente quien, lejos de fijar vuestro destino , no hará más que prolongar vuestra incertidumbre”
En este aspecto, San Martín fue un docente. “Docere” es una palabra latina que significa enseñar. Y enseñar es mostrar para demostrar y demostrar qué se es, para poder enseñar. Esto implica ni más ni menos que educar con el ejemplo
Y para exigirle a sus hombres, a sus oficiales y a su pueblo que solamente se podía ser libre desde la humildad, desde la decencia, desde la austeridad, y desde la justicia, toda su vida la dedicó a hacer docencia mostrando desde el ejemplo propio, cuál era la conducta a seguir.

No se puede tener un país grande si quienes, desde la altura del poder, desde la superioridad del mando, no nos enseñan el camino a seguir, a saber:
Siendo jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo, el gobierno ascendió a Teniente a Manuel Escalada. Inmediatamente (San Martín) envió una nota al gobierno solicitando se deje sin efecto el ascenso porque no era ético que Escalada ascendiera en el regimiento en el que él era jefe, siendo que Escalada era su cuñado.
Cuando dos oficiales de Granaderos acusaron en una fiesta a una persona de ser culpable de un delito, al enterarse de lo erróneo de la acusación, consiguió el nombre de todos los asistentes a la fiesta y acompañó a sus oficiales, casa por casa, para que estos personalmente desmintieran tales acusaciones. Porque sabía que la acusación sale en letra grande, pero los desmentidos en letra chica y no había otra forma de imponer la verdad, que de manera personal.
Siendo gobernador de Cuyo donó la mitad de su sueldo para el Estado, porque las arcas fiscales no estaban para pagar los elevados sueldos que el gobierno había fijado para los generales. Cuando su sueldo no alcanzaba para mantenerse junto con su familia, vendió unos muebles. El Cabildo de Mendoza le notificó que le devolvía la integridad del sueldo para que pudiera mantenerse, a lo que contestó: “mis necesidades están más que atendidas con el medio sueldo que gozo…”
Consecuente con esta línea de pensamiento rector, fue la circular al pueblo cuyano en 1815: “ Es llegada la hora de los verdaderos patriotas…basta de ser egoístas para empeñar el último esfuerzo en este momento único que para siempre fijará nuestra suerte. A la idea del bien común y a nuestra existencia, todo debe sacrificarse. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos…”

Y en consecuencia, para poder emprender la magna tarea se liberar a Chile, como gobernador impuso una férrea disciplina a todo el pueblo cuyano, que implicó entre otras cosas el aumento y creación de impuestos y la rebaja de salarios ( empezando por el suyo propio) pero …” sus exigencias no alcanzaron a los maestros. Así en la distribución de los ingresos obtenidos por la Aduana, las sumas destinadas a los maestros de primeras letras y al preceptor de latín, se mantuvieron intactas…”
Luego de Chacabuco, el gobierno de Mendoza le regaló doscientas cuadras de tierra , aceptando la donación pero para que fuera a su vez distribuída entre los hombres que habían combatido valientemente por la libertad de Chile, una clara forma de mostrar y enseñar que, por más que fuera un “militar afortunado” ( como más de una vez se llamó a si mismo) su tarea no hubiera sido posible sin los miles de hombres valientes y esforzados que – anónimamente – lo siguieron.
Y su humildad era enseñada permanentemente a través de distintos gestos como aquél que realizó cuando el Cabildo de Santiago de Chile le regaló – luego de Chacabuco – la suma de $ 10.000 que el donó para la creación de una biblioteca Nacional por cuanto “ la ilustración y el fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los, pueblos…” resignando un premio que legítimamente le hubiera correspondido ( y al cual otros no renunciaron), en aras de generar saber en los demás.
La austeridad – que en cualquier gobernante o persona influyente que pretenda que los demás la apliquen, debe comenzar por casa – la volvió a demostrar a su regreso de Buenos Aires en 1817, los chilenos le regalaron una vajilla de plata que rechazó cortésmente diciendo “ no estamos en tiempo de tanto lujo, el estado se halla en necesidad y es necesario que todos contribuyamos a remediarla. Por lo tanto pongo a disposición de VE dicha vajilla, así como el sueldo que se me tiene señalado por este Estado…”
Entonces, el cabildo de Santiago de Chile le regaló una chacra y como ya no podía rechazarla, la aceptó pero donó un tercio de la producción para “ el mantenimiento del hospital de mujeres en Mendoza y la dotación de un vacunador que, recorriendo la provincia, la liberte de los estragos de la viruela”
Y en el Perú, siendo gobernante, no solo declaró la libertad de los negros y la igualdad de derechos de los indios sino que estableció por primera vez en América – y casi en el mundo – las asignaciones familiares porque, por decreto dispuso que los dueños de esclavos liberados que fueran a la guerra, abonaran a la esposa y a sus hijos una suma de dinero que alcanzara para su manutención y educación hasta la mayoría de edad.
Cuando donó sus libros al gobierno del Perú para la fundación de la Biblioteca Nacional, le decía en el mensaje que ”la biblioteca, destinada a la ilustración de todos, es más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia”
Como gobernante peruano, también se preocupó por la falta de escuelas y, ante la carencia de recursos del Estado ( ya que los insumía casi todos la guerra por la independencia) propició la instalación del sistema lancasteriano para la enseñanza de las primeras letras, obra que se llevó a la práctica al fin de su mandato en 1822.
Ya en el exilio, vió con dolor cómo las nuevas naciones se debatían entre guerras civiles y anarquía, no dudando que las mismas se producían por la ignorancia y por ello contestaba por carta las lamentaciones de su amigo Tomás Guido en diciembre de 1826, con un “ … nada me dice usted del estado del país, según las noticias que tengo no es nada favorable, ni yo puedo esperar que mejore hasta que no vea que se mande sin pasiones, cosa difícil con la educación que hemos recibido…” porque, según su criterio “Para defender la Independencia no se necesita otra cosa que cierto orgullo nacional pero para defender LA LIBERTAD y sus derechos, se necesitan CIUDADANOS no de café sino de instrucción, de elevación de alma y por consiguiente, capaces de sentir el intrínseco y no arbitrario valor de los bienes que proporciona un gobierno representativo” ( a Tomás Guido, 1827)

Julio Ruiz
Acerca de Julio Ruiz 47 Articles
Profesor de Historia. Colegio Cervantes y Jesús Sacramentado de Bolívar, Argentina. Ex Intendente de la Ciudad de Bolívar en la Provincia de Buenos Aires, Argentina en el período 1987-1991. Abogado. Integrante de la Asociasón San Martiniana en su caracter de presidente. Columnista en el Diario La Mañana. Obras Históricas entre otras: Blandengues, “La Odisea”, “Historias que hicieron cuentos”, “Paginas de una historia olvidada”. “Hubo un tiempo que fue Hermoso”una creación colectiva de ex alumnos, Bachilleres de la promoción 1972 del Colegio Nacional de Bolivar (Bs As). Los Negritos de San Martín. “La historia, un cuento y un libro”

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