Historia de la Batalla de San Carlos. San Carlos «Una bisagra entre el pasado y futuro»

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Por Betty Alba
Dice la historia que un 8 de Marzo de 1872 se libró la denominada Batalla de San Carlos ocurrida en el paraje Pichi Carhue?, que en voz mapuche significa ?Carhue Chico?, en inmediaciones del fortín San Carlos, a pocos kilómetros de lo que hoy es la ciudad de San Carlos de Bolívar, Provincia de Buenos Aires. Estamos hablando de la más grande de todas las batallas ocurridas a lo largo de la historia nacional; y a lo largo de nuestra historia, con frecuencia observamos que se ha convertido a este hecho en una epopeya aislada, alejándola cada vez más de todo contexto histórico o con escasa explicación significativa que la justificara.
Se habla de lo que sucedió un 8 de Marzo de ese entonces como si se tratara de algo sin raíces aparentes o con raíces muy superficiales, y la verdad es que en lo personal, coincido totalmente con Dr. Julio Ruiz cuando habla de una batalla cultural? al referirse a la Batalla de San Carlos; a mi criterio creo que fue lo que separó al pasado del futuro en la Provincia de Buenos Aires sin que esta opinión signifique que avale las formas y los valores que anidaban en el accionar del gobierno nacional de ese entonces en el país. Una batalla no es un hecho aislado, es la consecuencia de otros hechos y a veces más importantes que la batalla misma.

La Provincia de Buenos Aires fue hasta poco antes de ese 8 de Marzo, y debido tanto a la cantidad como a la calidad de sus aguadas, tan sólo el paso obligado a las Salinas Grandes ya que las distancias y los medios de transporte obligaban a tenerlo en cuenta.
La época contaba con la sal como elemento básico no sólo para la conservación de los alimentos sino también para la preparación de los cueros destinados a los negocios del contrabando, forma de comercio de la época. Hace falta recordar que las haciendas se habían multiplicado por todo el territorio de manera salvaje precisamente por el valor de sus pasturas y aguadas; el desmanejo y descontrol que los habitantes de Buenos Aires hicieran de las manadas, provocaron que estas quedaran cada vez mas lejos de Buenos Aires y más cerca de calfucurases u otras tribus.
Las fronteras habían llegado hasta cierto límite y los fuertes contaban con muy pocos soldados como consecuencia de otros enfrentamientos en diferentes lugares del país que despertaban mayor interés al gobierno nacional. Indios y gobierno comercializaban todo el tiempo entre sí, los primeros acompañando y colaborando con los largos viajes en busca de la sal a los comerciantes porteños a cambio de alcohol, tabaco, yerba y lo que pretendieran en cada caso. Toda vez que el compromiso establecido se dejaba de lado por parte del gobierno por la razón que fuera, el indio respondía con malones altamente peligrosos para los pobladores de cada localidad o establecimiento; antesemejante peligro no sólo para la integridad física sino también en lo económico, los pobladores y los dueños de establecimientos rurales comienzan a exigir mayores formas de seguridad y no habría manera de garantizarla que no fuera seguir adelantando fronteras.
¿Quién fue Calfucurá? A mi modestísimo entender, y dejo en libertad de pensamiento a quien justifique lo contrario, no fue el indio pendenciero y asesino que la historia oficial cuenta. Algunos historiadores lo han denominado el Napoleón del Desierto, alguien que supo ganar tanto en una batalla como en una mesa de negociaciones. Tomo como referencia la versión del francés Augusto Ginnard, que primero fue su cautivo y más tarde se convirtiera en su secretario. Dice de él entre otras cosas: ?…este hombre no ha sido enemigo de la civilización pues estaba dotado de instintos generosos. Tenía el sentimiento de la justicia y creo que los gobiernos no han sabido tratarlo y atraer…?. Dijo también ?…era astuto y sagaz, muy valiente, que sabía moverse con solvencia entre la diplomacia de tolderías y cancillerías argentinas sin un solo fallo, ni defecto, descolocando al civilizado más apto…?. Su padre fue el cacique Huentecurá (piedra de arriba) que obrara de aliado de San Martín en el cruce de los Andes. Calfucurá fue formado como guerrero tanto para defenderse de posibles invasiones como para realizarlas, malonear y hasta para erigirse en jefe. Así fue su cultura, esa era la formación entre naturales si provenían de una ?familia? de alto rango como fue su caso.
Bastante tiempo antes de 1872 el avance de fronteras amenazaba con dominar los lugares y aguadas de las correrías maloneras, entre ellos ?el camino de los chilenos?, lugar por donde pasaban los arreos comercializados con Chile. Tengamos en cuenta que el territorio no era de nadie y las haciendas eran salvajes y sin dueño.
Cuando el entonces Presidente Sarmiento firma el decreto ordenando ocupar la isla Choele Choel, Calfucurá lo enfrenta manifestándole su descontento, y amenaza con un gran malón sobre la provincia; la ocupacion ponía en peligro precisamente el paso sobre el ?camino de los chilenos?, lugar estratégico en la comercialización con Chile.
Sarmiento da marcha atrás con el proyecto pero Calfucurá entiende que más tarde o más temprano el avance de la frontera sería un propósito del gobierno e intentado evitarlo comienza entonces a pergeñar el combate que nos ocupa.
Desde el mismo momento en que se convence del peligro que los acecha Calfucurá empieza su trabajo político, va tomando contacto con los caciques de toda la parte sur y con sus amigos dentro de la provincia, organiza grandes encuentros deliberativos hasta que su importante diplomacia logra convencerlos de que había que defenderse. En 1971 el coronel Elías, jefe de la Frontera Sur, ataca por sorpresa tribus aliadas bajo la sospecha, no sabemos si infundadas o no, de que estarían organizando una sublevación; los caciques se quejaron por ello a Boerr, pero más tarde el Ministerio de Guerra sale a favor de Elías y ordena el desarraigo de los aborígenes a la Isla Martín García.
Este hecho fue utilizado inteligentemente por Calfucurá para terminar de convencer a los diferentes caciques de las intenciones del gobierno. Ponen a su disposición los mejores lanceros y los más valientes corajudos, arma un ejército con 3500 hombres de pelea a los que suma ancianos, mujeres y niños los que en total serían unas 6000 almas. Por supuesto que todo esto llevó una importante cantidad de tiempo, se lo podría calcular en uno o dos años, o más. En realidad el proyecto de Calfucurá era poner en vereda al gobierno logrando pactar y detener así el avance de la frontera sobre las tolderías.
A fines de Febrero de 1872 se pone en marcha el plan. Con la estrategia establecida Calfucurá logra, al decir de diferentes revisionistas, unas 200.000 cabezas más cautivos y todo el resto que cabía en una maloneada. Atacaron un amplio radio hoy conformado por los partidos de Bolívar, Carlos Casares, 25 de Mayo, 9 de Julio y Gral. Alvear, y comenzó el arreo a cargo de las mujeres, los niños y los ancianos; los lanceros mientras tanto debían lograr tener ocupado al ejército hasta que el traslado estuviera a salvo.
Cuando el ejército toma conciencia de lo que está pasando comienza a tratar de sumar apoyo para la defensa. En los fortines había pocos hombres y mucha hambre. De aquí para allá, de allá para acá, de fortín a fortín y apenas consiguen reunir a unos 350 soldados; se recurre entonces a caciques aliados, Coliqueo dispone de 150 lanceros y Catriel de 800. Si sumamos entre indios y soldados nos da una suma aproximada a 1300 hombres. Es evidente que la diferencia numérica entre ambos bandos era demasiado importante. ¿Cómo fue entonces que el ejército consigue el triunfo? Dejando al margen las diferentes posiciones estratégicas de lucha en el campo de acción, hubo dos hechos que definen la situación. Las carabinas por parte del ejército con un poder de tiro de 1000 metros, provocando un tendal de muertes. Roca más tarde tuvo en cuenta este detalle a la hora de pensar la Conquista del Desierto: el indio no podía contra las balas. En segundo lugar un hecho no menor, las 800 lanzas de Catriel y las de Coliqueo se resistían a pelear contra sus pares, sólo simulaban hacerlo; pero al ladino de Catriel esto no le pasa desapercibido, pide a los jefes militares soldados armados y hace fusilar a 7 capitanejos, eso logra que los indios aliados combatan contra Calfucurá.
Voy a dejar de lado lo archiconocido, el desarrollo de la batalla, las negociaciones entre Calfucurá y los jefes del ejército durante la maloneada, si se llegó a concretar o no el arreo a Chile y de cuántas cabezas, pero sí voy a decir que no me convence que Calfucurá haya muerto deprimido por la derrota; creo que simplemente murió de vejez en un tiempo en que las personas a los 50 años ya se las consideraba ancianas. También agregaré que este hecho fue el punto inicial del avance sobre quienes fueron los primitivos ocupantes de esta tierra, avance cuya decisión fue del Gobierno Nacional, no de la Colonia y que llevó adelante más tarde la entrega de grandes cantidades de campos poblando la provincia por parte de las familias patricias de Buenos Aires.
Para quienes lean este u otro texto sobre el asunto, el tema en cuestión como dice el dicho aún está en pañales, todavía queda mucho por saber, pues como dice la canción ?si a la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia

Bibliografía
DE LA VEGA, JULIO CESAR. Consultor Historia Argentina. Ediciones Delma. Argentina (1993)
MARTINEZ, ALVARO M. Orígenes de San Carlos de Bolívar. Editorial Tor (1939).

PORTAL www.revisionistas.com.ar
RUIZ, JULIO. Discurso sobre la batalla de San Carlos.
SCENNA, MIGUEL ANGEL. San Carlos, la última batalla de Calfucurá.
WAKS, GRACIELA. Entrevista
YUNQUE, ALVARO. Calfucurá. La conquista de las pampas. Ediciones Biblioteca Nacional (2008)

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