Entrega de libros escolares: 10 años sin continuidad en las políticas de Estado

En 2021 el Estado nacional distribuyó 2,5 millones de libros: es la cantidad más alta desde 2018. Para este ciclo lectivo 2022, el Ministerio de Educación de la Nación anunció el programa Libros para Aprender, que prevé la entrega de 8,2 millones de libros de texto. Los recursos destinados a esta política han sido volátiles en los últimos 10 años.

En 2021 el Estado nacional distribuyó 2,5 millones de libros en las escuelas de todo el país: la cifra supone un aumento con respecto a 2019 y 2020, pero sigue por debajo de los niveles alcanzados en el período 2011-2015. Si bien el libro de texto es una herramienta pedagógica fundamental, las políticas y los recursos nacionales destinados a la provisión de libros escolares han sido volátiles en los últimos 10 años.

Los datos surgen del informe “¿Cómo evolucionó la distribución de libros a nivel nacional?”, del Observatorio de Argentinos por la Educación, con autoría de Javier Curcio (UBA y CONICET), Martín Nistal y Víctor Volman (Observatorio de Argentinos por la Educación). El documento analiza los recursos asignados a la distribución de libros escolares por parte del Estado nacional en Argentina en los últimos 10 años, utilizando la información disponible en la plataforma de datos abiertos del Ministerio de Economía.

La cantidad de libros entregados en 2021 supone una recuperación con respecto a 2020 (ese año no se distribuyeron libros) y 2019 (con 600.000 libros entregados). Sin embargo, la cifra de 2021 queda por debajo de los niveles alcanzados en el período 2011-2015, cuando el promedio anual fue de 7,4 millones de libros distribuidos. La cifra más elevada de los últimos 10 años corresponde a 2014, cuando se repartieron 9,8 millones de libros escolares. En el otro extremo, en 2016 y 2020 no se distribuyeron ejemplares en las escuelas.

Javier Curcio, coautor del estudio, destaca que “la pandemia evidenció la necesidad de incrementar las tecnologías y materiales pedagógicos para fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje en la sociedad del conocimiento en la que transitamos”. En ese marco, según el autor “es imprescindible proteger las partidas presupuestarias y sostener las inversiones en estos rubros, orientando las decisiones especialmente en los contextos de crisis. Es muy importante que el gobierno nacional participe en la distribución de materiales pedagógicos a las escuelas para reducir las inequidades territoriales y fortalecer la inclusión educativa de calidad.”

El presupuesto destinado a la provisión de libros escolares fue inestable en los últimos 10 años. Creció de 2011 a 2015, cuando alcanzó un pico de 4.292 millones de pesos. Los años de menor inversión en este rubro fueron 2020 (cuando no se destinaron recursos a la provisión de libros) y 2019 (con apenas 380 millones de pesos). En 2021 se invirtieron 3.436 millones de pesos: 9 veces más que lo gastado en 2019. Todos los valores están expresados en pesos constantes de 2021.

“El objetivo del programa de distribución de libros en escuelas de todo el país se centra en la reducción de la brecha de acceso a este bien simbólico en niños, niñas y adolescentes. El presente informe muestra con claridad los vaivenes y discontinuidades de su ejecución, tanto financiera como física, según los distintos gobiernos de turno. Frente a esto, es imperioso que la provisión de libros de texto y literatura se institucionalice en una política de Estado, para que su democratización no quede librada a la buena voluntad de un ministro de Educación pasajero”, afirma Damián Fresolone, editor y diplomado en Políticas Editoriales.

Por su parte, Juan Doberti, docente e investigador de la UBA explica que “la entrega de libros a las escuelas constituye un dispositivo pedagógico llevado a cabo por el Estado nacional durante la última década que, como todo elemento de política educativa, debe ser sostenido en el largo plazo y evaluado para analizar si corresponde su mantenimiento y cuáles son las medidas para su mejora. La evidencia alerta sobre las fluctuaciones de recursos invertidos a través de los años, con períodos de subfinanciamiento notables, lo cual conspira contra la efectividad de las políticas y expone la necesidad de sostener el esfuerzo económico en el tiempo como condición necesaria para lograr los objetivos planteados”.

Para este ciclo lectivo 2022, el Ministerio de Educación de la Nación anunció el programa Libros para Aprender, que prevé la entrega de 8,2 millones de libros de texto a más de 4 millones de estudiantes de escuelas de gestión estatal y privada y de institutos de formación docente.

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