El pastorcito mentiroso. Entre Ríos

Cuando era chico, en mi querida Escuela Primaria N° 2 “Feliciano Chiclana” la maestra nos contaba sobre este cuento o fábula. Todos los que formábamos parte de ese aula prestábamos atención a esa extraordinaria historia. Cuando “la seño” terminaba de contarlo, interactuaba con nosotros y nos llevaba hasta poder entender el mensaje que dejaba dicho cuento.
Para aquellos que no conocen el cuento, habla de un niño que mientras “cuidaba su rebaño” mentía y alarmaba la aldea diciendo que venía el lobo, para llamar la atención de sus habitantes y jugarles broma. Un día dijo la verdad pero la aldea no le creyó; habían perdido su confianza.

El mensaje que deja esa enseñanza no pierde actualidad, es más, se acrecienta cada vez más cuando la sociedad se encuentra en estado de alerta, con ánimo movilizante y cuando está en juego la vida.
A lo largo de esta todavía joven democracia que supimos conseguir allá por el 10 de diciembre de 1983- cuando asumía el por entonces Presidente de la Nación Dr. Raúl Alfonsín- a partir de allí hasta nuestros días, la sociedad y sus gobernantes tuvieron momentos de enamoramiento, de amor, de indiferencia, de rencor y de odio.
Estos sentimientos estaban íntimamente relacionados con la comunicación de los actos y con la credibilidad o no de sus gobernantes.
Pero en esta relación- representantes y sociedad- la fábula del pastorcito mentiroso cobra valor, trascendencia y actualidad. “El pueblo no gobierno sino a través de sus representantes” este afirmación es uno de los
pilares que sostiene el sistema democrático y por los cuales el voto cobra significado. Pero existen momentos en donde la sociedad se siente aturdida, con miedo, con incertidumbres y fundamentalmente con mucha bronca por no ver ni sentir en sus representantes la importancia o relevancia para solucionar sus problemas urgentes o cotidianos.

Desde que comenzó la pandemia, a principios del 2020, el gobierno se encargó de transmitirnos miedo por lo que venía, nos encerró, nos dejó sin libertad, nos quitó nuestra forma de comunicarnos y socializarnos, nos cambió la vida….Marzo 2020; las escuelas se cerraron por 15 días, luego por otros 15 días y así se fueron dando los acontecimientos hasta producir una de las tragedias educativas más grandes que TIENE la historia argentina. Esto pasó en plano educativo pero los diferentes ámbitos no escaparon a esta tragedia.
La pandemia visibilizó los problemas que ya contábamos, pero fundamentalmente di un mensaje explícito sobre la capacidad de nuestros representantes.
Desde el plano nacional no supieron, no saben, no quisieron, no quieren, solucionar los problemas que se acrecentaron con la pandemia, sino todo lo contrario; se acentuaron y crecieron.
La pobreza se multiplicó por millones: los grupos vulnerables se multiplicaron por miles y dentro de ellos, los niños y los adolescentes alcanzaron cifras escalofriantes, preocupantes y muy dolorosas. En nuestro terruño provincial, la ciudad de Concordia cuenta con el 68,8% de los niños menores de 14 años sumidos en la extrema pobreza.
Concordia es una ciudad cuna de gobernadores o candidatos a gobernadores, en su inmensa mayoría pertenecientes al oficialismo que lleva gobernando la provincia hace casi dos décadas.
Pero mientras todo esto pasa, el gobierno a través del ejecutivo y el legislativo siguen jugando “al Pastorcito mentiroso”, pero llega un momento que la gente no cree por más que le cuenten la verdad.
En estos momentos estamos pasando uno de los momentos más acuciantes a nivel nacional, provincial y municipal, en todas las facetas y ámbitos: salud, economía y educación están en ese momento.
La sociedad es muy tranquila o parece serlo, sigue muy bien educada y acostumbrada a dejar- con razones democráticas-en sus representantes la posibilidad de solucionar todos sus problemas.
Pero cuando esas soluciones no llegan, se empodera y reacciona, algo de eso nos está pasando. Como sociedad estamos perdiendo nuestra paciencia, la confianza ya la perdimos, y estamos reaccionando, a veces bien y a veces en forma desmedida.
¿Esto es problema de la sociedad? La respuesta es definitivamente NO, desde mi mirada educativa, es una virtud.

Cuando la solución no llega, el empoderamiento debe aparecer y encontrar juntos dicha solución. Los representantes son solamente eso representantes y nada más (y nada menos!). Si ellos no encuentran la solución… debemos estar ahí, para encontrarla juntos ¡ El cuento del pastorcito mentiroso sirve como fábula infantil para dejar un mensaje a los niños en su formación, pero no sirve para la sociedad, solo sirve para sembrar un miedo temporario.
Los nuevos paradigmas de la política deben ser, todo está cambiando, la pandemia aceleró los procesos en todos los ámbitos, la política y los políticos no pueden ser la excepción.

Acerca de Pedro Demarchi 8 Articles
Profesor Universitario en Educación Física en actividad en el aula académica. Universidad Autónoma de Entre Ríos, desde el año 2002, en la Cátedra Taller y Residencia en el Ámbito de la Educación no Formal, Profesor Adjunto, Cargo obtenido por concurso de antecedentes y oposición. Rector Titular de la Escuela Secundaria N° 10 "H.P. Vico" de la Ciudad de Gualeguay, Provincia de Entre Ríos. Cargo obtenido por concurso de antecedentes y oposición. Pos Titulo en Liderazgo Educativo, Universidad de San Andrés. Creador del Programa Institucional de innovación educativa "la experiencia de construir juntos", dicho programa obtuvo reconocimientos; declarado de interés educativo por el Consejo Deliberante de la Ciudad de Gualeguay, Mayo 2018. programa seleccionado para formar parte del Programa Provincial "secundaria se mueve" representando al departamento Gualeguay. Disertante en los talleres de capacitación organizados por el Instituto de Enseñanza Superior Leloir año 2019, Gualeguay, Entre Ríos. Disertante en el 2do Webinar representando a la Provincia de Entre Ríos, evento organizado por ECO Educativo. Columnista educativo del semanario "Gualeguay al día", escribe sobre gestión educativa, educación y sociedad.

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