Para continuar buscando caminos de solución ante el desinterés de los estudiantes en las clases de Historia consideramos imprescindible atender algunos aspectos sobre la manera de promover el interés entre los jóvenes del siglo XXI.
Cada ser humano desde su nacimiento se desarrolla en distintos contextos, los cuales influyen en su forma de pensar, de sentir, e imaginar. Así desarrolla su inteligencia y configura su lenguaje; el contacto que tiene con otras personas y las experiencias vividas comienzan a grabarse en su memoria. Cada persona fija su atención en lo nuevo y despierta su interés en objetos desconocidos. En la medida que conoce e identifica un objeto pierde poco a poco el interés y lo que no logra identificar desaparece de su estructura mental.
El contexto donde crece el ser humano juego un papel importante en su formación, por lo tanto, es valioso para los docentes que conozcan el entorno de sus estudiantes porque ayudará a comprender sus intereses por aprender. Por lo tanto, conocer su realidad familiar, sus maneras de organizarse, sus ideas, sus preocupaciones, permiten identificar sus intereses para abordar los conocimientos históricos.
El interés es todo aquello que incita a los sentidos y despierta la curiosidad, es un proceso permanente que varía en cada persona según la cultura. No es el mismo interés que existe en los niños o en los jóvenes y es diferente según el lugar donde viven, (en la ciudad o en el campo) por lo tanto, el interés estimula el desarrollo de la persona.
Vale aclarar que si asumimos a la persona como un ser único y que se desarrolló en una plena unidad debemos afirmar que tanto el interés como la curiosidad no surgen solo de la inteligencia sino de una decisión personal de querer conocer algo nuevo. El ser humano no es solo inteligencia también tenemos un mundo interior en el que encontramos las emociones, los sentimientos y los afectos. Y esto también actúan en el acto de conocer.
En la antigua Grecia, Aristóteles consideró al conocimiento como aprehensión de algo, es decir, la advertencia de algo que puede generar el deseo o apetito; este actuar surge por una necesidad del hombre. Entonces, el conocimiento se inicia cuando una persona, para conocer un objeto de la realidad, debe advertir algo distinto de él mismo, algo que está más allá del sujeto que advierte. Para esta operación de advertir el hombre necesita de todas sus capacidades. De esta manera, se inicia un conocimiento sobre un objeto que siempre es sensible, es decir, que la sensibilidad es la capacidad de recibir el mundo como es.
Ante este planteo se valora el interés para el desarrollo del conocimiento de las personas “El conocimiento es una manera de relacionarse con la realidad, un modo de interpelarla, de dar cuenta de ella.” (Díaz, 2013, p. 13) Conocer 2 consiste en saber que un enunciado es verdadero o falso. Con este planteo no se puede evitar mencionar la necesidad del asombro. Todos sabemos que en reiteradas ocasiones nuestros alumnos no están dispuestos a recibir de muy buen agrado nuestras propuestas didácticas y, es en ese momento cuando el docente necesita desplegar todo su profesionalismo 3 para romper su indiferencia y despertar su interés por este material que se está presentando. El asombro es descolocar al alumno y sacarlo de sus preocupaciones o indiferencia para que se disponga a querer conocer algo que ignora y que, al ser presentado adecuadamente por el docente, le interesó. En las aulas esto se debería desarrollar en el primer momento de la clase para que toda la persona se ordene y se disponga a lo nuevo que lo asombró. Para nosotros, los docentes, es esencial lograr que los estudiantes se dispongan a conocer toda la verdad posible que brindar ese objeto. Para asombrar entendemos que siempre los docentes deben desarrollar la creatividad para captar toda la atención posible de la persona y, así, quiera internalizar lo que lo asombró. Todo este proceso es un acto libre que decide querer o no este material que ponemos frente al alumno. Entonces, el ser humano conoce no por una imposición, ni tampoco porque le presentemos un objeto al que el alumno no le encuentra ningún sentido. Toda persona que conocer un objeto primero lo percibe (se asombra) “…el conocimiento se inicia cuando el hombre, para conocer un objeto de la realidad, debe advertir algo distinto de él mismo, algo que está más allá del sujeto que advierte. Para esta operación de advertir el hombre necesita de todas sus capacidades. De esta manera, se inicia un conocimiento sobre un objeto que siempre es sensible, es decir, la sensibilidad es la capacidad de recibir el mundo como es.” (Caldarola, 2004; p. 16)
2 Nota: Conocer indica un contacto consciente con el objeto conocido a través de la experiencia y de la percepción.
3 Nota: Destacamos del profesionalismo docente la capacidad de observar la realidad que desea interactuar y mejorarla. Para lograrlo necesita analizarla, reflexionar y tomar las mejores decisiones con sólidos fundamentos.
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