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Entre mates y charlas arrancaba el encuentro…
El motivo fue el cumpleaños número 90 de Elida, ¡¡ SI 90!! Qué largo camino el de ella y de otros tantos…
Nos abrió la puerta de su casa, de su vida. Con esa mirada tierna, predispuesta a escuchar atenta y detenidamente generando al instante un dialogo amable, en armonía y siempre con respeto, inicia el festejo.
Mujer con historia como tantas, de mirada profunda, manos ajadas que denotan el paso del tiempo, un cuerpo cansado pero dispuesto a estar y ser soporte de tanto afecto, enseñanzas e historias que aún quedan por ser contadas.
Ya dispuesta la ronda familiar, todo toma su curso, me atrevo a detener un instante la cascada de pensamientos y deberes que se me vienen a la mente, producto de estos ritmos veloces con los que ahora vivimos… era importante parar y escuchar. Entonces ella nos invita a tomar conciencia, a volver con sus relatos a la magia de la vida…esa misma que se apaga lentamente con la lucidez suficiente para que cada momento reviva con toda la fuerza con la que fue vivido.
Alla vamos… nos nutre con sus historias a todos los presentes, nos invita al encuentro con valores, con hábitos y costumbres que nos abren caminos para aprender y resignificar la importancia de la solidaridad, del amor a otro, el valor del trabajo diario, de la importancia de la unidad familiar, de disfrutar de las simplezas como escuchar el cantar de los pájaros y observar la majestuosidad del universo desde el patio del hogar.
En cada relato dejaba entrever la humildad, las carencias, lo poco que había, pero lo mucho que era para toda la familia.
Tal vez es bueno recordar que gran parte de la memoria familiar, de la consolidación de ese tejido vincular prioritario en la sociedad, deviene de la posibilidad de las personas mayores de contar, de decir, de traer al presente lo que hace a la historia única y constituyente de cada familia.
Entre mate, risotadas y alguna que otra lagrima, nos contaba sobre aquellas rondas de charlas familiares interminables, esas mismas que hoy por el trajinar de las nuevas formas de vida se nos van perdiendo. Charlas donde la palabra de las personas mayores era el alimento del alma, donde podías cerrar los ojos y sentir el relato, mejor aún vivirlo …esa magia que nutria a los niños, a sus sueños e imaginación. Todo eso que a veces se nos pasa, por la urgencia de las pantallas y por el atravesamiento de una posmodernidad que pone la mirada en la juventud, con cierto descuido y abandono quizás de los mayores que por ser eso, mayores son olvidados y a veces aislados.
Caía la noche y seguíamos juntos; la oscuridad se iluminaba con la luna, con el reflejo del fogón que nos unía.
¡¡Vaya si eran momentos ricos!! O pobres tal vez, si los miramos desde los ojos de una sociedad marcada por el consumo y la prisa…
Estos encuentros abren la posibilidad a repensar sobre aquellas cosas que nos hacen crecer como personas que vivimos en sociedad, en comunidad. Nos hacen volver la mirada a la familia, a sus miembros, a la singularidad de cada uno y la importancia de su presencia en el entramado familiar.
Las personas mayores poseen valiosos conocimientos, y no me refiero desde un lugar académico; sino de la vida porque la han caminado, con aciertos, fracasos, errores, intentos, luchas constituyendo una historia que fue vivida en soledad, con otros, con todos. Y que sin duda de alguna u otra manera esta presente en la familia.
-Ella continuaba su relato y cada relato expresaba tanto afecto!
Ese afecto que cura soledades, que fortalece autoestimas. Afecto que tanta falta nos hace y que se materializa en palabras, en encuentros. Lástima que últimamente estos relatos se dejaron de contar, hay tanto conflicto que sale a flote que no queda lugar para contar lo bueno.
En fin, escucharla a ella y otras personas mayores me animaron a repensar muchas de las cosas que hoy nos angustian, que duelen, que dañan la convivencia.
Vivimos atravesados por situaciones que generan heridas colectivas e individuales y algunas no cicatrizan nunca…
Las historias nos unen, las familias hacen historia, dejan huellas que abren caminos al crecimiento personal o a ciertas limitaciones. Las familias son refugio seguro, donde debe destacarse el afecto, el cuidado, la comunicación.
Ella… poco entendía desde su propia trayectoria vital, los cambios actuales, pero en algo detenía su discurso; en la importancia del afecto.
Cuánta razón tenia, si las familias lo que deben garantizar en el mismo orden de prioridad que se le da al alimento, abrigo y descanso, ¡es al afecto! Generar ambientes saludables, afectivos, comprensivos y seguros, con vínculos fortalecidos contribuye al desarrollo armonioso de sus miembros.
Ella, no traducía las demandas en cosas materiales, ella daba lugar al dialogo, a la palabra.
Ella, respetaba a sus mayores y respetaba la sabiduría que sus relatos evocaban.
Ella, sabia poner límites.
Ella, reflejo de tantas personas mayores que nos piden a gritos alejarnos de los prejuicios que ven solo la falta de productividad de sus cuerpos, ideas que sostienen el abandono y la soledad de sus vidas ante una sociedad globalizada.
Ese encuentro, nos recordó a todos la importancia de contar siempre con un adulto referente con quien construyamos un vínculo duradero y seguro, que fortalezca nuestro desarrollo emocional.
Nos recordó, sobre el valor de la vida y de la posibilidad de aprender de cada experiencia. De valorar y respetar a los otros y a la naturaleza. Y a no perder aquellas acciones que nos humanizan, que nos hermanan.
Sin dudas de las cosas simples se aprende tanto, como expresaba Tejada Gómez:

Uno vuelve siempre
A los viejos sitios
Donde amó la vida
Y entonces comprende
Cómo están de ausentes
Las cosas queridas
Por eso muchacho no partas ahora
Soñando el regreso
Que el amor es simple
Y a las cosas simples las devora el tiempo
Sin dudas queda mucho por seguir aprendiendo, reflexionando y haciendo entre todos, ¡en familia!

 

Sepa que en su alma lleva Ud otro avió,
Que es como una herencia de amor familiar.
Se lo dio su gente, su pago querido,
Y en su sangre joven han de retornar.
Le hablo de esas ganas de brindarse a todos,
Del corazón grande, valiente y capaz de jugarse entero,
Y encontrar el modo de salir a flote en la adversidad.
Le hablo de esa mano tendida y abierta,
Con el gesto antiguo de la caridad.
Mano de “che amigo” que se da sin vuelta,
Del que abre su puerta y ofrece su pan.
Avió del alma, echo de franqueza,
Sencillez, respeto, hombría y lealtad.
Ya ve, siendo pobre lleva una riqueza,
Recuerde, se aumenta compartiéndola.
Y oiga bien, un día cuando cambie el tiempo,
Si este avió le dura dentro de su ser,
Ud. o sus hijos, o acaso sus nietos,
Por Dios y la patria tendrán que volver.

Fragmento: Avío del alma (Los de Imaguare)
Compositor: Julián Zini

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La Fundación Emocionar, es una organización sin fines lucro , dedicada al ámbito educativo y social. Desarrollan propuestas de capacitación , asesoramiento e investigación. Entre sus proyectos de acción se destaca el espacio educativo: Educación Socio-Emocional Misiones, que desarrolla acciones en el marco de la Ley VI 209 "Ley de Educación Emocional", única Ley del país con perspectiva pedagógica. ESEM (sus siglas) es un espacio conformado por profesionales de gran trayectoria en la temática, comprometidos con una formación permanente, que llevan adelante un trabajo pedagógico en todo el territorio provincial desde una perspectiva integral. Son Pioneros del tema en la región, y actualmente su trabajo traspasa fronteras. Entienden a la Educación como el eje fundamental para el desarrollo humano. Esp. Lic. Baukloh, Karen- Lic. Rebollo, Maria Ines - Lic. Evelyn Bonini.

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