Los Bonos a tasa, de corto plazo, son la alternativa al plazo fijo que ofrece un mejor rendimiento e igual riesgo. Son instrumentos que emite el Estado, con vencimientos a 30, 60, 90 días, por ejemplo, con tasas que superan a lo que paga un banco por sus depósitos a plazo fijo.
Estos bonos puntuales reciben el nombre de Letras Capitalizables (Lecap). Las podés comprar desde tu banco o de la app de inversión.
Duración: de 6 a 12 meses. Destinar lo que te pagas a vos mismo a comprar de a poco estos activos que te fuimos nombrando. Tan de a poco de modo que no te altere tu día a día, ni te quite el sueño.
Etapa 3: Planificación de largo plazo. En esta etapa el objetivo es construir una cartera equilibrada que busque generar riqueza y aumentar el patrimonio.
Para eso habrá que ir incorporando mes a mes distintos tipos de activos de acuerdo con un plan de inversión. Se sumarán a los antes mencionados, acciones argentinas, otros instrumentos de deuda como las Obligaciones Negociables o Títulos públicos a plazos más largos, inmuebles en el caso que se alcance, etc.
La formación es clave en esta etapa. Es la fase de consolidación como inversores, y para eso habrá que conocer las estrategias que existen a la hora de armar una cartera de inversiones y gestionarla a lo largo del tiempo. Tu tiempo disponible, y tu gusto personal por las finanzas, dirán si el tipo de gestión que llevarás sobre tu capital es de tipo activo, es decir, te formarás para tomar tus propias decisiones y ejecutarlas. O si adoptarás una estrategia pasiva, apoyándote en la figura de un asesor o coach financiero.
Duración de esta etapa: 12 meses en adelante.
Como veras, esto que empezó siendo una lectura para tu primera inversión, se terminó convirtiendo en un plan de inversión que busca ordenarte financieramente y generar riqueza de forma sostenida.
Lo más difícil de este plan no es el conocimiento necesario, ni la ejecución del mismo, ni el capital requerido. La clave es el primer paso, lo que más cuesta. Y no subestimes el valor de tu primera inversión, porque seguramente esa decisión, que parece insignificante, es la que te cambia la relación con el dinero para siempre.
Invertir no es solo para los que tienen mucho, ni para los que les gustan los números y saben de estos temas. Invertir es para quienes quieren construir algo de sus vidas. Este plan no busca resultados mágicos ni inmediatos, sino crear inversores donde antes había ahorristas frustrados. Y eso, si se hace bien, puede cambiar vidas. No te lo decimos como asesores que somos, te lo decimos como personas que ya pasamos por ahí, que también dudamos, tuvimos miedo, pero que un día lo hicimos.
Se comienza con una primera inversión. Pero que no quede en una promesa de campaña del estilo: “si, tengo que hacer algo”, “voy a empezar”, o “el lunes empiezo”. Empecemos hoy mismo, por ejemplo, por abrir tu cuenta de inversión. ¿Te ayudamos?
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