El Arte se aprende, se enseña y se constituye fundamental en la vida de las personas.
En algún momento por alguna circunstancia, tenemos un acercamiento ya sea a la música, a la danza, al teatro, a la literatura, a las artes visuales y ello, nos hace sensibles. Al poder leerlos e interpretarlos nos posiciona de manera terminante, nos emociona y permite expresar sentimientos.
Muchas veces, sin darnos cuenta, analizamos situaciones meramente educativas, tratamos de encontrar respuestas a las dificultades, a la incertidumbre, a los deseos incumplidos y acciones equivocadas. Propicio el encuentro con la educación artística, como facilitadora de aprendizajes, entendiendo que a través del arte es más sencillo, motivador y relevante. Los lenguajes artísticos se enseñan y se aprenden, todos tenemos muy dentro nuestro un sensor emocional que se activa ante los estímulos artísticos. Al escuchar una canción y se nos cae una lágrima, cuando vemos una obra
de arte, cuando compartimos una danza o disfrutamos del teatro, surge la necesidad de tararear la melodía, de acompañarla con palmas, de gritar, de aplaudir y de ese modo expresar nuestros sentimientos y emociones que provoca el hecho artístico. Los interpretamos, buscamos semejanzas y así nos retrotraemos a momentos o lugares de
nuestras vidas. Pensamos ese lugar, ese reencuentro, ese momento, a partir del estímulo artístico y es allí, en esa búsqueda y exploración donde se produce la educación artística, donde apelamos al saber, a la experiencia y construcción de sentido, con otros.
La Educación Artística en la escuela propone un espacio de aprendizaje relevante, donde los chicos y las chicas, en un ámbito diferente, se predisponen a poner en juego los sentidos y de ese modo apropiarse de los lenguajes artísticos, analizarlos, comprenderlos y transformarlos. Un niño que aprecia y se conmueve es permeable al aprendizaje de otras áreas y disciplinas. Los chicos son capaces de cantar canciones, entonarlas poniendo de manifiesto la memoria, la comprensión del texto al expresar los sentimientos según la letra de la canción.
Los niños y las niñas al personificar a otro en una obra, se ponen en situación comprendiendo su relato, interpretándolo, comprendiéndolo y poniéndose en su lugar.
De este modo desarrollan la empatía suficiente para expresar el sentir de dicho personaje. Al bailar una danza y expresar a través del cuerpo la música, la melodía que dibujan a partir de los gestos, transforman y resignifican el sentir diferente a otros, pero con el mismo respeto por el relato. Al poner el cuerpo, tal cual ocurre con las artes, se conjugan elementos en relación al aprendizaje, al contenido, a la acción y transformación. Las chicas y los chicos con sus diferentes realidades y distintas situaciones, los enriquecen y los potencian como nuevos aprendizajes significativos, que deslumbran y abren la puerta a nuevos conocimientos. La educación artística en la escuela, desarrolla la emocionalidad, convocando y generando el encuentro.
Provocando ruido y aplausos, abrazos y rondas.
En tiempos de desencuentros el arte en la escuela procura revertirlos. Recuerdo con emoción las Fiestas de Arte, Ferias Artísticas, semanas de las Artes donde todos los niveles y modalidades se daban cita para compartir y disfrutar juntos. Donde los agradecimientos y valoraciones se hacían presente siempre, donde los aplausos de pie, los abrazos y los reconocimientos a viva voz, se disfrutaban. Espacios que se construyen y son capaces de transformar la realidad de cada día. Es posible…escucharnos una vez más.
A través de los lenguajes artísticos procurar mirar al mundo, analizarlo, interpretarlo y así, transformarlo de manera más amable, amena y entrañable.
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