El desafío de la calma en un mundo acelerado

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Llega abril y, con el mes, la rutina escolar termina de asentarse. Ya pasaron los nervios del primer día, el entusiasmo de los útiles nuevos, los nuevos maestros y el reencuentro con los compañeros; ahora aparece el ritmo real del año. Es en este momento cuando, tanto en el consultorio como en las aulas, empezamos a notar las primeras señales de alarma: niños más irritables, dificultades para sostener la atención y un cansancio que parece no corresponderse con la altura del año.

Como pediatra, observo con frecuencia que muchas de estas conductas que solemos etiquetar como «problemas de conducta» o «falta de límites» son, en realidad, el síntoma de una infancia que corre a la par de un mundo adulto acelerado. Las obligaciones cotidianas sumado a las actividades extraescolares contribuyen a que el agotamiento llegue antes de lo esperable . El cerebro infantil necesita, para su sano desarrollo, algo que hoy parece ser un lujo: tiempos libres, de ocio y de juego no dirigido.

La «resaca digital» y el sistema nervioso

Hoy los chicos están expuestos a una sobre estimulación constante. Entre las agendas sobrecargadas  y el uso muchas veces excesivo en los dispositivos digitales, el sistema nervioso vive en un estado de alerta permanente.

El aula como espejo del descanso

Un niño que llega al aula  sin un descanso reparador o que que no ha cultivado momentos de presencia plena , difícilmente pueda sostener la atención que el aprendizaje requiere. Sino hay pausas de los estímulos artificiales, el cerebro se mantiene en ‘modo alerta’, agotando la reserva de energía que debería estar destinada a la memoria y la comprensión y la lógica.

Desde la mirada médica, debemos entender que el bienestar escolar empieza en la almohada y en la mesa familiar. La salud infantil no es solo la ausencia de enfermedad; es la construcción de un entorno que proteja los pilares del crecimiento: sueño de calidad, alimentación real y vínculos sólidos.

Volver a lo simple: La mejor medicina

En abril, el gran desafío para las familias y los educadores es recuperar la calma biológica. Mi recomendación como médica es volver a lo simple:

  • Cambiar la luz de los dispositivos por el sol: Fomentar el juego al aire libre durante la tarde ayuda a regular el ritmo circadiano ( sueño-vigilia) y facilita un sueño más profundo al caer la noche.
  • El juego con pares como regulador: Nada organiza mejor el sistema nervioso de un niño que el intercambio real con otros. Jugar con pares, negociar reglas y moverse, activa circuitos cerebrales que la pantalla deja dormidos.
  • Espacios de aburrimiento: Es en el vacío donde surge la creatividad y se procesan las emociones del día.
  • Priorizar el vínculo: El diálogo y la mirada de los padres son los mejores reguladores del estrés infantil.

Brindarles un espacio donde puedan expresarse, jugar sin instrucciones y conectar con sus pares es la mejor herramienta pedagógica y de salud que podemos ofrecerles. Porque un niño que descansa de verdad y recupera su equilibrio biológico, es un niño que finalmente tiene la vitalidad necesaria para disfrutar de su derecho más importante: ser niño.

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Acerca de Dra Giselle Tornatore 4 Articles
Rosario, Santa Fe. Médica Pediatra Mat.Prov. N°14561. Especialista en Salud Social y Comunitaria Diplomada en Educación para la Salud Miembro de un proyecto para Jardines Maternales e Instituciones Educativas Salud.infantilhoy Trabajo actualmente en la municipalidad de Rosario, en la Secretaría de Salud Pública.

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