Ciencia a la Luz de la Luna

CIENCIA A LA LUZ DE LA LUNA
(Escrito inspirado en La Noche de los Museos, que aconteció en noviembre 2018).

Son tiempos difíciles para ejercer la ciencia en Argentina. Desde hace unos años, los recortes presupuestarios vienen afectando considerablemente al sector, motivo por el cual un gran número de investigadores tiene la dignidad de rebelarse y copar las calles, visibilizando tales realidades que de otra manera no se conocerían, a la vez empatizar con la ciudadanía para generar adhesiones que –al fin y al cabo- contribuyen al bien común de la población.

Si la educación es un derecho, el conocimiento científico se vuelve imprescindible para mejorar las condiciones de vida de un país. Más aún: deviene síntoma de desarrollo e integración; alternativas y soluciones a problemáticas latentes. Políticas de Estado que alienten la investigación resultan indispensables para optimizar la búsqueda y puesta en acto de propuestas que garanticen una existencia digna en términos colectivos.

A tono con el giro que los saberes universitarios han tenido en los últimos veinte años –la divulgación como estrategia para acercar conocimientos despojados de toda rigurosidad academicista, pero sin abandonar la influencia ni los destacados aportes de los estudios superiores-, un grupo de estudiantes y profesionales de diversas disciplinas (Física, Astronomía, Humanidades, entre otras) se dio cita en el Museo de Física de la UNLP para dar curso a distintas experiencias culturales y educativas destinadas al público en general.

Desde el juego y la indagación, hubo convocantes recorridas para comprender y dimensionar los misterios de un universo explicado especialmente a la infancia.

El arte hizo posible la combinación de la música con el espacio, apelando al movimiento ondulatorio del sonido que se expresó a través de distintas figuras, las cuales permitían entender la dinámica de lo perceptible a partir de la intervención de tres de los sentidos que tiene el ser humano (la vista, la escucha; y en ocasiones, el tacto siendo testigo de las vibraciones).

Conceptos tan abstractos como las dimensiones conocidas –alto, largo, ancho- y otras por explorar –como el tiempo y todo aquello que va más allá del mundo físico-, lograban ser expuestos en términos sencillos y accesibles.

Además, ilusiones ópticas provocadas por los cambios de colores a causa de la intervención de la luz, daban un aura de espectacularidad a un evento que proyectaba imágenes irrumpiendo en la oscuridad.

El factor cultural también estuvo presente: las civilizaciones antiguas miraban hacia el cielo para encontrar en las estrellas coordenadas capaces de conectar caminos. En torno a esas variables, se han creado infinidad de historias –mitos, leyendas- que dan cuenta de la capacidad humana para interpretarse a sí misma como parte de una especie en permanente construcción.

Diversos proyectos de extensión lograron acercar la universidad a distintos sectores que decidieron asistir al encuentro con lo desconocido: desde cómo funcionan los imanes hasta vivencias lúdicas con la matemática en rol protagónico, pasando por especialistas que se dedicaron a compartir conocimientos en torno al cine de animación y los impactos de distintos descubrimientos en el área de la salud.

Como cierre, vale destacar una obra teatral que hizo eje en la historia de la ciencia desde antes de ser considerada como tal.

Apelando al humor y teniendo en cuenta el contexto de cada época, científicos e investigadores se animaron a actuar en una aventura verosímil de ficción que permitió reunir más de veinticinco siglos en algo así como una hora.

De eso se trata.

Entretener.

Convocar.

Socializar saberes que no deben quedar encerrados en las academias sino que ameritan hacerlos circular.

Despertar vocaciones es una tarea compleja pero no imposible.

Comprometerse a crear instancias de difusión es una tarea elogiable que se valora y agradece.

Estos miembros activos de la universidad aman lo que hacen.

Resisten como pueden a las condiciones adversas en que se encuentran como actores vinculados al conocimiento científico.

Y buscan devolverle algo al país.

Que todas sus intervenciones sean identificadas por los principales organismos estatales encargados de administrar fondos.

La educación: nunca un gasto, siempre una inversión. Por una máxima que tenga eco.

Adrián López Hernaiz
Acerca de Adrián López Hernaiz 10 Articles
Docente y divulgador de Filosofía egresado en la UNLP. Estudiante de Posgrado en Ciencias Sociales por la misma institución; su tema a investigar se vincula con La Noche de los Lápices. Con Ediciones Masmédula (editorial independiente de La Plata) publicó dos libros: En 2014 escribió una obra de relatos llamada LAS PALABRAS QUE NOS TRAJO EL VIENTO (organizada en tomos: “Primavera”, “Verano”, “Otoño”, “Invierno”). Para 2016 presentó ALGO QUE SEPAMOS TODOS (textos de filosofía en dos volúmenes: “De la caverna al sol”, con contenido más humanístico; “De la lupa al telescopio”, orientado a las ciencias). Esta producción ha sido difundida en ámbitos académicos de México y Uruguay; circula por escuelas, institutos de formación docente y una materia de didáctica de una universidad nacional del país. Actualmente, el autor trabaja en un libro basado en entrevistas a gente del arte, la ciencia, la cultura; así como también a activistas de derechos humanos y demás referentes que contribuyen a un mundo mejor. Su exposición está prevista para fines de 2020. Se desempeña como docente en escuelas primarias y secundarias; también en nivel universitario. Participa de Jornadas y Congresos a nivel nacional e internacional. Es columnista del programa radial “El Buscador”, que se emite por La Redonda (FM 100.3) de la ciudad de La Plata. También, colabora con textos para la revista digital educativa “El Arcón de Clio” y el portal de noticias “Miravox.info”.
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