¿Por qué un taïl para Olga en tierras de Kallfükura?

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Franco R. Campo
Cuenta la otra parte de la historia que en nuestra ciudad hubo un cacique que, sin conocerla ni verla nacer, también fue parte de ella, de sus cimientos y rasgos culturales, de sus templados vientos pampeanos y ancestrales tierras sin alambrado; su nombre: Andrés Raninqueo, aquel que Coliqueo nombrara segundo cacique y a quien Calfucurá arreará a sus tierras. La migración de los pueblos indígenas desde el otro lado de la cordillera hacia las pampas del actual territorio argentino, se produce desde tiempos inmemoriales. Por el año 1830 será el turno del lonco de loncos Juan Calfucurá, quién dejará atrás su lugar natal en Llaima.
Hacía 1834 irrumpiría en Masallé (partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos Aires). Las diferencias entre bandos huilliches y voroganos (que habitaban en esa zona), producirían conflictos, peleas, y una posterior dispersión de boroas y otras tribus. Raninqueo, junto a Coliqueo, ambos voroganos, se marcharían a la zona de ranqueles, al sur de Córdoba (Laguna El Cuero).
En 1836 el contexto territorial para las tribus voroganas tenía que ver con diferentes asentamientos en la pampa bonaerense. Los ?indios amigos?, de esta manera se los denominó, fueron parte de una política de estrategia, la cual tuvo su auge en la planificación del militar y político Juan Manuel de Rosas, quien denominó a esos convenios y encuentros como ?Negocio Pacífico con los Indios?. Su objetivo era acercar e instalar, de manera deliberada y organizada, a las tribus más afines a los blancos sobre las cercanías de la frontera, convencerlos y negociar con ellos para beneficios particulares y de desventajas para el indio. Se desarrolló plenamente durante el siglo XlX, con diferentes momentos ingratos y de tensión, donde las hostilidades se daban entre hermanos.
La caída de Rosas en 1852 fue motivo para que Calfucurá estableciera alianzas con Urquiza; relaciones que, como tantas otras, serían circunstanciales. Varios años después los caciques Coliqueo y Raninqueo abandonarán Córdoba y emigrarán a la provincia de Buenos Aires. Allí comenzará, para ellos, el camino hacia el otorgamiento de tierras por parte del estado.
Juan Manuel ha durado en el gobierno muchos años y jamás trató de traicionar a nadie. Vea lo que ha sucedido a su caída. Los hombre nuevos han escarbado, movido y trastornado todo?.(Fragmento de palabras del cacique Calfucurá a los delegados de los indios de Catriel que le piden permiso para acampar en sus territorios, debido al traslado forzado que están sufriendo por las nuevas autoridades de Buenos Aires post-Rosas. Presidencia de Urquiza, Confederación Argentina. 1855).
?Hagamos juntos nuestros ruegos al Dios Sol […] Es muy grata para mí la presencia de Inacaiall, que desde la ribera del gran lago Nahuel Huapi ágil y liviano como el huemul de sus quebradas, baja las pendientes y atraviesa los infinitos ríos y los extensos desiertos del Sud, para venir a implorar con nosotros ante el rostro luminoso del omnipotente Ng-enechen?.
(Fragmento del discurso de bienvenida del caique Calfucurá a todos los caciques invitados a la ceremonia del Nguillatún en Salinas Grandes, marzo 1859) En la década del 60, el cacique Coliqueo negociaba seis leguas de tierra. Entre conflictos e idas y vueltas, Andrés Raninqueo recibiría la promesa de campos cerca del arroyo Vallimanca. En 1860 y por ley, se le adjudican a Raninqueo seis leguas cuadradas junto a la Laguna La Verde (Dos para el cacique y cuatro para la tribu). Entre los años 1863 y 1865 Raninqueo tenía muy clara, quizás, la opción de vivir más cerca del mundo de los criollos, sus intenciones de proximidad a ese mundo blanco que tal vez en sus pewmas (sueños premonitorios), veía, de manera estantigua, como se impondría sobre los de su raza. En 1870 él y su gente se asentarán en La Verde, a pesar de su visión, diferente a la de la Confederación de Salinas Grandes (1834 – 1873), nunca él y su tribu dejaron de marcar y luchar por la delimitación de sus tierras como carácter y clausula fundamental en las relaciones. ¿…he hecho saber del cacique y capitanejos é indios de tropa de la tribu de mi mando lo satisfactorio que le ha sido á V.E. saber que siempre estamos animados de los mejores sentimientos y fidelidad que le hemos manifestado?. (Fragmento de la carta del cacique mayor Andrés Raninqueo (Rangiñkew), segundo jefe de la tribu de indios amigos, al presidente Bartolomé Mitre. Tapera de Díaz, 13 de mayo de 1863).
?…está en mi deber decirle á S.E., con todo mi corazón, que ahora y hasta siempre estoy pronto á sus órdenes, yo y mi fuerza, que son ochocientos indios de pelea, en favor de la santa causa y sostener á todo trance al Excmo.
Señor presidente de la República?.(Fragmento de la carta de Andrés Raninqueo, segundo jefe de frontera y cacique de las tribus amigas, al presidente Bartolomé Mitre, en la que ofrece sus indios de pelea en la guerra contra el Paraguay. Tapera de Díaz, 16 de mayo de 1865).?Señor Coronel […] el día cinco vine a sorprender al cacique mayor D. Andrés Raninqueo con toda la indiada, así que me vine con seis mil indios, a vengarme por la gran picardía que hicieron con Manuel Grande y Chipitrús y demás capitanes; en fin de muchas picardías que han hecho con los soldados de Manuel Grande, y creo le mandase hacer lo mismo a Raninqueo, y por este motivo hoy me llevo al cacique Raninqueo porque ustedes no lo vuelvan a hacer con él; así que por su fuerte no me asomaré y no haré ningún daño en su parte porque somos amigos?.
(Fragmento de la carta del cacique Calfucurá al jefe de frontera coronel Juan Boer, en la que anuncia que tomó represalias por la agresión sufrida por los caciques de ?los indios amigos?, Chipitruz, Manuel Grandi y Calfuquir, quienes fueron finalmente tomados prisioneros. La Verde, 5 de Marzo de 1872, presidencia de Sarmiento).
En 1872, Juan Calfucurá se había dispuesto a realizar uno de los más grandes malones de toda la historia. En él participarían Namuncurá, Reuque Curá, Catricurá, Pincén y Epumer. Este malón sería el que desembocaría y culminaría con la Batalla de San Carlos, el 8 de marzo de ese año, durante la presidencia de Sarmiento.
Su acérrima idea de defender el enclavado triángulo estratégico en las llanuras de la Pampa y Patagonia, conformado por Salinas Grandes, Carhué y Choele Choel, se extenderá hasta el día de su muerte en los toldos en el año 1873 cuando, según cuenta la historia, sus últimas palabras serían: ?No entregar Carhué al huinca?.
Luego de la batalla de San Carlos (8 de marzo de 1872), Andrés Raninqueo sería tomado prisionero por el huliche Juan Calfucura, al instalarse en La Verde. Junto a su familia, en plena retirada, sería trasladado a las Salinas Grandes.
Parte de su inconexa tribu, se dirigirá al fuerte General Paz solicitando refugio, otros se encaminarán a 25 de Mayo.
El gobierno dirá que sus tierras fueron ?abandonadas? y se las entregará a la familia de Adolfo Alsina (con títulos de propiedad). De esta manera quedará asentada la desterritorialización categórica y concluyente de los pueblos originarios hacia el extremo Noroeste del actual partido de Bolívar.
Cerca de cuatro décadas más tarde se instalará en el territorio de San Carlos de Bolívar Justa Raninqueo (nacida en Carhue), hija de Juan Raninqueo (sucesor del cacique Andrés). Aquí formará su familia. Justa trabajará de empleada doméstica y lavandera en diferentes casas de familia de San Carlos de Bolívar. Una de sus descendientes será Olga Garay de Herrera (06/02/1942 – 01/01/2015). Olga, preocupada por su identidad, pero orgullosa de sus raíces, será una silenciosa e incansable luchadora por el reconocimiento de su identidad y cultura.
Su voz e historia resonarán en escuelas, entrevistas, conversatorios y diferentes encuentros culturales. Buscando reconstruir su propia historia, será la voz de sus antepasados. Un día, cuando el ocaso del sol de una tarde de otoño dibujaba el paisaje de San Carlos de Bolívar, su tono de voz suave y pausada se levantó sobre el mutismo yidentidad propia o ajena:
?Cuando íbamos a la escuela nos discriminaban, no sabíamos por qué era. Los negritos, los indios nos sabían decir. Nosotros no sabíamos que era eso. Si hubiera sabido, creo, no me hubiera callado la boca con las cosas que nos decían los maestros. A mi abuela no la dejaban hablar su lengua mapuche. Yo me entero de mi descendencia cuando van del diario La Mañana a hacerle un reportaje a mi abuelita. No sentí vergüenza, empecé a defender nuestra raza. ¿Por qué teníamos que negar lo que éramos? No faltaba alguien, quien le decía a la abuela: la india como come la carne cruda. No era que le gustaba la carne cruda, a ella le gustaba la carne jugosa. Notábamos que ella tenía un acento distinto. Ella era muy callada, muy trabajadora. Nos causó admiración a nosotros cuando ella habló tanto con el periodista, cosas que nosotros no sabíamos?.
?En la plaza del centro (Bolívar), era una laguna, y ellos vivían así. Ellos decían que ahí había agua. Cosas que nosotros no sabíamos y después nos fuimos dando cuenta?.
Con respecto a los festejos de San Carlos de Bolívar, el 2 de Marzo debido al aniversario de la fundación, Olga decía:
?Es feo, sentís… no rencor, porque no se puede vivir con rencor, pero sentís algo que te duele. Por eso nosotros el 12 de Octubre, no festejamos ni celebramos nada, solamente recordamos que fue el último día de libertad que tuvimos (11 de Octubre). Cuando los españoles llegaron acá, a mis ancestros se les terminó la libertad.
No me gusta mentir; yo lo que se, lo digo. Yo te puedo hablar de lo que he vivido y de lo que me he ido enterando.
Mi tatarabuelo tenía 2600 hectáreas que le había dado el gobierno. Y con eso no se sabe lo que pasó.?
Cuando yo iba a la escuela nos enseñaban que los indios eran unos salvajes, que robaban, que mataban; pero no nos dijeron que a ellos les robaban y les violaban las mujeres. Les quitaron todo. No podían hablar su lengua, su religión. Ellos tenían sus creencias y también se las sacaron?.
Con respecto al proyecto del monumento al aborigen en la plaza Jorge Newbery (Sábado 19 de Abril de 1997): Sería un sueño cumplido que lo quisiera ver antes de que me muera. Se puso la piedra fundamental, se pusieron banderas, se hizo un acto. Fue el intendente que no recuerdo si era Simón o quien era en esa época. Todo muy lindo, tuvimos un almuerzo, todo se iba a llevar a cabo, pero al otro día las banderas aparecieron todas rotas. Fue una cosa que se pasó por alto y no se tocó más?.Con respecto a las nuevas generaciones:
Les diría que traten de decir la verdad, porque a nosotros cuando éramos chicos que íbamos a la escuela no nos decían la verdad.
No importa que seas negrito, gordito, rubio […] somos todos iguales. Todos nacemos desnudos y morimos desnudos. El mundo es igual para todos. Unos tenemos más y otros tenemos menos, pero cuando nos morimos,
no nos llevamos nada, todo queda acá». Las historias nacen para ser contadas alguna vez, para que el destino y las causalidades las encuentren. En 2007 se radica en la ciudad de Bolívar, el señor Julio Plaza, tataranieto del sargento Mayor Santos Plaza, quien fuera jefe del Fortín San Carlos allá por 1872. Luego de la contienda, el sargento Plaza recibirá un ascenso y su nuevo destino será el fuerte General Paz. Dicen las historias que su familia residirá en 9 de Julio. En el fuerte mencionado se acercará a una mujer indígena buscando un sentido marital, tendrá siete u ocho hijos a los que les dará su apellido. El mismísimo Santos Plaza podría haber sido indígena o cautivo adoptado por una familia blanca (Plaza).
Graciela Waks en su investigación nos cuenta y pone a pensar diciéndonos que no se ha podido descubrir a que tribu pertenecía el Mayor Plaza, ni la de la madre de sus hijos, pero podría creerse que esta última sería de la tribu de Coliqueo o Raninqueo.
Huliches y voroganos, Calfucurá o Raninqueo, indios y wincas, negros o blancos, cautivas y prisioneros, tierra adentro o el puerto de Buenos Aires, silencios inesperados y llanto desconsolado, genocidio y desmemoria. Así, entre tantos fraudes y embustes, certezas y veracidades, justicias e injusticias repetidas; fue de esta manera, y rodeada de un entorno lóbrego y poblado de hostilidades, que se entrelazaron una y mil historias y familias en la construcción de San Carlos de Bolívar. La de Andrés Raninqueo y sus eslabones que llegan hasta Olga Garay y su descendencia, es una porción de ese terruño y polvareda que cada día se levanta en los caminos por donde anduvieron y andan esos bravos y agonistas caciques, esas incansables y guerreras mujeres indias. En recuerdo de esa gente y para que no se olvide la lucha de Olga y la de las voces que callaron, vaya este taïl a su memoria.
Que cada gñenpin (señor de la palabra) jamás apagué su voz. Que cada machí (medica espiritual mapuche) haga sonar el cultrún y cure el alma y el corazón de los sufridos.Bibliografía:
AVENDAÑO en HUX. 1999: 51-55.
LA MAÑANA. Nota diario San Carlos de Bolívar. (Sábado 19 de Abril de 1997). El aborigen tendrá su monumento. San Carlos de Bolívar. Diario La Mañana.
CAMPO, Franco R. (2012). Olga, su origen. San Carlos de Bolívar. Independiente.
CAMPO, Franco R. (2020). Prisioneros de la Ciencia. Buenos Aires. Clara Beter Ediciones.
CAMPO, Franco R. – ADN banda. Disco: En las tolderías de la esquina – (2017). Taïl de Olga. La canción sagrada de Olga).
San Carlos de Bolívar. El Barquito Entertainment.
SARASOLA, Carlos Martínez. (2012). La Argentina de los Caciques o el país que no fue. Buenos Aires. Del Nuevo Extremo /Pueblos Originarios.
WAKS, Graciela A. (2017). Geo historia de la pampa bonaerense: Proceso de territorialización de pueblos indígenas en la frontera interior. El enclave estratégico de bolívar. Buenos Aires. Autores Argentinos.

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