La Cámara Argentina del Libro rechaza el proyecto que busca derogar la Ley 25.542, de Defensa de la Actividad Librera, que garantiza que un libro cueste lo mismo en cualquier librería del país. La norma, vigente hace más de dos décadas, cuenta con el consenso de editores, libreros, distribuidores, autores y gráficos. La Fundación advirtió que la desregulación del precio del libro «no genera mayor competitividad» sino que «favorece la concentración» y pone en riesgo real a libreros independientes, editoriales pequeñas y medianas, y autores.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, busca eliminar la Ley 25.542 que asimila condiciones de venta entre pequeñas y grandes librerías al establecer un sistema de precio único de venta en todo el país. Derogarla tendría un impacto profundamente negativo para locales independientes en beneficio de grandes plataformas, que tienen espalda económica para vender a precios mucho más bajos.
La Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera establece que cada editorial asigna a cada título que produce un Precio de Venta al Público que será igual en todas las librerías del país. Así, los lectores pueden elegir libremente dónde comprar su libro porque las razones serán afectivas, políticas, estéticas o ideológicas, pero no económicas.
Esta ley protege libros, editoriales, librerías independientes. Con esta reglamentación, que al Estado no le cuesta un sólo peso ni gestión alguna, podemos recomendar un bestseller junto a un libro de unx escritorx local que, aún, no saltó a la fama pero es precioso y necesario. En Argentina, se producen muchísimos libros y mientras más libros más identidades, realidades y problemáticas pueden ser visibilizadas, más voces pueden ser leídas.
Representantes del sector editorial también sostienen que la desaparición del precio único afectaría especialmente a las editoriales independientes y a la circulación de obras de menor tirada o de autores emergentes. Advierten que, en un escenario de libre fijación de precios, los grandes operadores podrían ofrecer descuentos difíciles de igualar para las librerías de menor escala, reduciendo la diversidad de títulos disponibles para los lectores.
En el primer trimestre de este año la venta de libros registró una caída interanual de hasta el 20%, según la Cámara Argentina del Libro. Los altos precios de los libros en relación a los bajos salarios, la crisis económica y de consumo interno redundaron en este escenario. A pesar de ello, pequeños establecimientos tienen un último recurso que los ampara ante grandes empresas, la Ley 25.542 de Protección de la Actividad Librera, que establece un precio único, fijado por editoriales, para la venta al público de libros. Es esa normativa la que el Gobierno Nacional quiere derogar.
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