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Es un lugar común colocar la creación del virreinato rioplatense en las coordenadas del paquete de reformas implementadas por la monarquía española en respuesta al asedio de los imperios rivales. Con la jerarquización de un área marginal que había servido de límite a la expansión lusitana y había adquirido unidad de significado mediante representaciones de los territorios y poblaciones producidas por exploradores, colonizadores y nativos, la Corona introducía un giro en las relaciones entabladas con las elites locales sin alterar el sustrato de obediencia vigente desde los tiempos de la conquista. Ese consenso activo resultó eficaz no sólo para domesticar tensiones a raíz de los cambios operados en el reordenamiento territorial, el régimen mercantil, la radicación de cuerpos militares fijos, la política de frontera y la novedosa selección de funcionarios que vertebraban el esqueleto burocrático con las ciudades indianas. También fue efectivo para someter rebeliones socio-raciales y étnicas que afectaron los canales de obediencia sin alterar los mecanismos prácticos de la aceitada maquinaria de propaganda y símbolos que aseguraban la “pretendida intimidad” entre el Rey ausente y los súbditos que se hicieron patentes en los magnos funerales de Carlos III llevados a cabo en la mayoría de las ciudades rioplatenses. A su vez, las implicancias de la creación del nuevo virreinato y la erección de Buenos Aires como capital de la nueva jurisdicción dieron lugar a debates en torno al nuevo equilibrio entre centros y periferias, y a las formas en que los mismos procesaron y tradujeron la crisis imperial desde fines del siglo XVIII traccionando decididamente la interpretación y accionar de las elites locales frente a la inaudita abdicación de los Borbones y la frustrada pretensión de las instituciones sustitutas del rey cautivo de refundar el lazo entre las colonias americanas y la monarquía en clave constitucional. Las reformas borbónicas y su clivaje rioplatense han constituido un renglón potente de la historiografía clásica y la cultivada en los principales centros académicos argentinos e hispanoamericanos en las últimas décadas por lo que la Academia Nacional de la Historia considera oportuno a 250 años de la creación del Virreinato del Río de la Plata, reunir a un conjunto de especialistas para promover el debate e intercambiar experiencias de investigación en diferentes esferas y escalas de análisis en torno a su relevancia, especificidad y legado. Temas y problemas relevantes prometen ser considerados a la luz de la renovación historiográfica entre los que sobresalen el impacto de su creación en las relaciones entre las ciudades y oligarquías indianas, las variaciones habidas a raíz del cambio en el régimen mercantil, las rivalidades comerciales y sus efectos fiscales, las desconfianzas de las elites nativas ante los funcionarios designados desde la metrópoli imperial y sus efectos en el descrédito de las autoridades coloniales, el impacto de las reformas militares en el control jurisdiccional y la política de frontera, los cambios sociales operados a raíz de flujos migratorios y regulaciones normativas, los fundamentos jurídicos, doctrinarios / constitucionales de la gestión imperial y/o colonial, sus modulaciones, circulaciones y traducciones por letrados locales y sus eventuales proyecciones en el pasaje entre el antiguo régimen colonial y las independencias. Los esperamos el miércoles 12 y jueves 13 de agosto a las 12 hs.Entrada libre y gratuita Academia Nacional de la Historia |
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