Itinerarios Lectores de 0 a 3 años: Cantar, Sentir y Jugar con los Libros. Chile

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La lectura favorece el desarrollo lingüístico, emocional y cognitivo de los niños y niñas.
Además, contribuye al desarrollo del juego y al fortalecimiento del vínculo afectivo entre quienes comparten un momento único en torno a un libro. Por ello, no debemos esperar a que los pequeños “aprendan a leer” para dar sus primeros pasos en la educación literaria; al contrario, mientras antes iniciemos este recorrido, mejor.
En este camino, los educadores y maestros de primera infancia tenemos la importante responsabilidad de ofrecer experiencias que acerquen a los niños y niñas a la literatura desde los primeros niveles educativos, a través del contacto directo y placentero con los libros. En ese sentido, la planificación de itinerarios lectores o rutas literarias en la sala cuna y en el nivel maternal, seleccionando diferentes tipos de textos acorde a la edad e intereses de los bebés, permite generar experiencias lectoras que, sin duda, influirán significativamente en su desarrollo.
Durante los primeros tres años de vida, se han identificado cuatro etapas en la construcción de itinerarios lectores (Prats, 2016), las cuales pueden servir de guía tanto para educadores o mediadores, como para las familias.
En la primera etapa, de los 0 a 6 meses, el acercamiento a la literatura se da a través de los adultos significativos del bebé, es decir, de sus cuidadores más cercanos, cuya voz tiene un fuerte componente afectivo. Las palabras se vinculan estrechamente con la capacidad de experimentar emociones, por lo que es fundamental, hablar y cantar al bebé, promoviendo juegos interactivos entre adultos y niños. Un recurso valioso para esta etapa son las expresiones del folclore poético, como las canciones de cuna, juegos de dedos, rimas y retahílas, siempre en un ambiente cálido y seguro. En otras palabras, en esta primera fase las historias se cuentan a través del canto amoroso de los cuidadores.
En la segunda etapa, de los 6 a los 12 meses aproximadamente, además de continuar con las canciones y los juegos, se recomienda introducir el uso de libros adecuados para la manipulación infantil, con tamaños y materiales seguros, tales como libros de tela, de plástico o de cartón con puntas redondeadas. En este proceso, el adulto continúa desempeñando un papel clave, ya que, al momento de leer en voz alta, va señalando las ilustraciones y nombrando los objetos representados en las diferentes páginas, facilitando con ello la conexión del niño con el lenguaje y la imagen. Los libros con sonidos o con texturas son especialmente recomendados para esta etapa, ya que les permiten leer y sentir.
En la tercera etapa, de los 12 a los 24 meses, los niños comienzan a participar activamente en la interacción con los libros y los adultos. No sólo se aventuran a pasar las páginas de los libros, sino que también, expresan sus preferencias lectoras al elegir qué historia desean escuchar. Además, empiezan a relacionar las imágenes representadas con objetos o personajes de su entorno cotidiano. Conforme se acercan a los dos años, los bebés muestran mayor interés por los libros cuyos formatos pueden explorar y manipular autónomamente, ya sea sentados cómodamente en un sofá o recostados en el suelo. Es por ello, que en esta etapa se recomienda incorporar libros con formatos interactivos, como libros con solapas o lengüetas, que invitan a leer, jugar y descubrir al mismo tiempo.
A partir de los dos años, los niños ingresan en una etapa de mayor simbolismo. No sólo pueden reconocer y nombrar objetos, sino que comienzan a expresar sus ideas verbalmente, por lo que no es de asombrarse que pidan a sus adultos significativos que les cuenten historias, repitiéndolas una y otra vez. Asimismo, en esta etapa se sienten
atraídos por los cuentos con personajes recurrentes y familiares, como los animales o miembros de la familia, a través de libros con estructuras narrativas simples y repetitivas.
Su mayor destreza manual les permitirá aventurarse con formatos interactivos más desafiantes, como libros pop-up, libros con agujeros o libros acordeón. En este itinerario lector, desde el nacimiento hasta los tres años, la iniciación literaria no depende solo del libro, sino también de las palabras, los sonidos, las canciones y el juego.
Todos estos elementos, en su conjunto, propician experiencias lectoras que pueden marcar la vida de los niños y niñas. Por lo anterior, mi invitación es a cantar, sentir y jugar con los libros desde la cuna.
Referencias:
Barra, Mendive y Ow (2018). Selección y uso de libros para lectores iniciales. Guía para la educación parvularia. PUC. Disponible en https://bibliotecadigital.mineduc.cl/handle/20.500.12365/16923
Bonafé, M. (2008). Los libros: eso es bueno para los bebés. Océano Travesía.
Prats, M. (2016). Los primeros pasos de la educación literaria. En M. Fons y J. Palou (coords.), Didáctica de la Lengua y la Literatura en Educación Infantil (pp.55-65). Editorial Síntesis S.A.

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Acerca de Pamela Cataldo Muñoz 9 Articles
Educadora de Párvulos y Licenciada en Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con diecisiete años de experiencia laboral en educación inicial. Posee un Postítulo en Trastornos Específicos del Lenguaje, un Magíster en Didáctica del Lenguaje por la Universidad Alberto Hurtado y un Máster en Lectura, Libros y Lectores Infantiles y Juveniles por la Universidad de Zaragoza. Su alto compromiso con la educación infantil la ha motivado a trabajar en sectores con marcados índices de vulnerabilidad social, lo que ha permitido afianzar su vocación profesional. Asimismo, ha contribuido al proceso formativo de técnicos y educadores de párvulos, compartiendo sus conocimientos y experiencias con estudiantes de diferentes casas de estudios superiores. Actualmente, se desempeña como Secretaria Académica de la Escuela de Educación Parvularia de la Universidad de Las Américas, en Chile, dictando las cátedras de Literatura Infantil y Didáctica del Lenguaje. Además, participa de diferentes proyectos relacionados con el área del lenguaje y literatura para las infancias.

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