“Indiferente es para mí por donde empiece, pues allá retornaré de nuevo.”

El arte fue (es) antes que la filosofía.

Desde la pre-historia, los hombres han manifestado expresiones artísticas que se vinculan a un tipo de lenguaje que se heredó en todas las generaciones posteriores. La vida en sí misma a través de las formas. Desde las primeras manifestaciones pictóricas rupestres, donde algunos hombres expresaron visualmente relatos de hechos que los acontecían, la necesidad de hablar (visualmente) y mostrar una fotografía putamente rudimentaria de lo que habían vivido. Me atrevo a decir, que el arte fue antes que la matemática, ya que cuando en las paredes rocosas se han pintado veinte o treinta animales, por medio del lenguaje visual los hombres han cuantificado, cantidad de hombres, cantidad de animales y cantidad de lanzas. Pero de ello podré profundizar en otro trabajo.
El arte relata divinidades religiosas, estatuillas de barro, miniaturas o rocas enormes esculpidas mostrando creencias politeístas, ofrendando a sus dioses en rituales donde la danza, la actuación, eran relatos de episodios que  omprendían a todos los que vivían allí. Los rituales, danzados, expresan corporalmente festejos, tributos y divinizaciones que de otro modo no podrían ser vistos. El armado de los libretos tácitos, escenografías, vestuarios, todo un teatro con una sola finalidad hablar en un estado de disposición a los otros y los Dioses.
La diosa Venus, expresada por diversos canales, como barro, hueso, madera, piedra, esculturas de gran volumen o pinturas, es otro ejemplo de expresión artística. Los cuerpos simbolizados de una mujer, con atributos femeninos, datan de modos de observación creativa y expresiva. Desde la venus paleolítica de Willendorf. Isis, la Diosa Egipcia, la Venus Afrodita griega, Lasksmí, diosa Hindú y más llegado a nuestros tiempos la Venus Anadiómena de Tiziano o las obras pictóricas de Botticelli del “nacimiento de Venús”. Todas destacan, la sensualidad, la procreación, la belleza, la madre y la sexualidad.
En el plano poético y donde yace la filosofía también, Parménides fue el primer filósofo que relaciona racionalmente el pensar y el ser expresados poéticamente-artísticamente. Lo que se piensa racionalmente “es”, “pues lo mismo es pensar y ser”. Ahora bien, Parménides acude al relato artístico, hasta didáctico-sensible para pensar la filosofía.
El arte es parte de la ecología de un hábitat (Kusch), comprendiendo a la creación individual del arte como participación grupal de un todo que gravita y pisa diversos suelos, tiempos y momentos. Por ello “Es necesario que la imagen simbolice al todo.” (Levinas) En toda producción de imagen. El arte es arterial, el arte es un cuarto y como explico en el siguiente apartado el arte es parte abstracto de la fuente que se caracteriza por estados anímicos, temples.

Introducción a la obra de Heidegger, sobre la disposicionalidad Por Adolfo P. Carpio, para explicar la importancia de las Artes como estado abierto: “El término Da-sein indica con el Da –“ahí”- que el hombre está abierto a los demás entes, tanto a los útiles que maneja, cuanto a los otros hombres que existen con él. El Dasein es este “ahí” en-cada-caso-suyo, es la respectiva apertura a los entes” (Carpio, Adolfo P., 2004: 456) El estado dondo el hombre está abierto a los demás entes.
La apertura de este modo de ser no indica “encierro”, sino un “estado-de-abie rto” (Erschlossenheit). El Estado-de-abierto, hace que el hombre es- con los otros, por dicha apertura.
La disposicionalidad, dependen de los modos de como a uno le va, “hoy no estoy dispuesto a leer el diario”, “Hoy estoy dispuesta a participar en el debate”. Por esto, la disposicionalidad depende de sentimientos anímicos, o temples. Estos temples se manifiestan en estados de ánimo como pueden ser, el miedo, la felicidad, el aburrimiento, etc. Pero la disposicionalidad no equivale a esos temples, sino que es su “fuente”, es la posibilidad de que los temples se sucedan, por ellos no se debe confundir a la disposicionalidad con un estado psíquico, sino que toma forma fundamental en la existencia en ser-en-el-mundo.
La filosofía entendió al conocimiento y a la inteligencia, como fuente de noticias sobre sobre el mundo y existe el vínculo con el temple como una cuestión de privacidad del sujeto. Por esto,
como explica Carpio, “los temples son modos concretos de nuestra inserción en el mundo”.
El sujeto experimenta el temple, porque de no ser así no se sucedería la apertura a los demás, es decir, la disposición. Por ello el hombre, no debería ser sólo intelectual, cognoscente, porque re reduce a ser contemplativo y por esto, nada le afectaría y nada le importaría, explica Carpio. Po resto, los temples nos permiten entender que exitismos en el mundo real y de allí encontrarse con la existencia humana, no como un ente sino como existencia arrojada (yecto). Aquí no depende de ningún saber, sino de un sentir que se interjuega en la disposición.
La disposicionalidad posee una determinación, al igual que el comprender, esta determinación es el habla. Ya que Dasein, el hombre abierto a los demás, el habla articula la comprensibilidad dispuesta der ser, en la existencia, articulación que se encuentra tácita y hasta no expresada, pero se la puede explicitar, darle sentidos a los entes. Para que se dé la explicitación es necesario la expresión verbal, dando paso al lenguaje, lejos de ser un accesorio del hombre o de carácter instrumental, es constitutivo del hombre y que lo hace a él.

Agrego aquí, las artes como lenguaje, como relato de procesos históricos, de producción subjetiva atendiendo a las objetividades sociales y culturales. No el arte como actividad, no entendida como temple. El arte no depende de estados anímicos, sino que la caracteria. Entender al arte como mera fuente disposicional de emergentes culturales y no como un proceso de muestra de intereses y sensibilidad.
Aquí intervengo diciendo que el arte vertebra el habla, generando un lenguaje que relata el temple de cada hombre yecto, lanzando pro-yectos o lo arrojado hacia adelante, como mera manifestación artística de disposicionalidad. El arte es parte de la naturaleza misma del hombre, ya que en ella se comprende lo que todavía no es, lo que puede ser hablado, lo que se puede dar en lenguaje y conformado como documento histórico de los hombres en el tiempo. El arte se encuentra disponible, deambulando en las percepciones humanas, no como un hecho mecanizado, sino como un Dasein, del hombre abierto – “ahí”, en-cada-caso-suyo. La disposicionalidad del arte, está abierta a la existencia y con la caracterización de diversos temples.

Introducción para pensar al arte como espacio de enseñanza y aprendizaje. Breve recorrido sobre debates filosóficos de Cultura en la actualidad.

Es menester complejizar la idea de arte y el concepto en sí misma sobre ella, como expongo desde el comienzo de este trabajo. La idea de arte, depende de procesos subjetivos y cooperativos de personas dentro de diversos grupos sociales que conviven contextualmente con otras situaciones de índole económicas, políticas, religiosas, sociales, geográfica, étnicas, entre otras. La idea de arte, supone un bien. Bien calificador o bien materializado, mismo la idea de bien platónica realza la idea que presento del arte como una situación de disfrute y felicidad, el objeto más adecuado para el alma. La idea de bien, como la supremacía del orden. Por ello el bien, otorga inteligibilidad a las ideas, y de esta manera se puede apreciar las cosas artísticas.
Retomando, la Idea de arte. Idea con Mayúscula porque lo supongo como un nombre propio, propio de un sistema de valores culturales.
“Por eso, esta cultura es constitutiva de un mundo de objetos, está constituida por individuos autónomos, y se expresa en la universalidad de las leyes. Los problemas de esta cultura son fundamentalmente imponer la concepción técnica de la ciencia, construir naciones desde pactos y contratos que defiendan la intimidad y la propiedad, hacer del arte un entretenimiento y un negocio” (Cullen). Desde algunas miradas modernas, los sistemas de valores fundacionales son
desde la ciencia, el arte se postura al otro lado de una brecha, donde ésta guarda consigo una ambivalencia entre el amor y rechazo de las nuevas concepciones del hombre y su posición ante el mundo. Desde allí, el arte comienza a formar parte de la cultura desde el lucro y donde el tipo del lenguaje del habla artística no es visto como un cuarto fundacional del hombre por su capacidad subjetiva y racional.

“El lenguaje entendido como acción (acto de habla) tiene una intencionalidad orientada hacia los otros; la meta del lenguaje es el entendimiento” (Rebellato).
Del tipo de lenguaje visual, poético, musical, teatral, etc. Donde la única posible es el entendimiento, entenderse con otro y los otros,- el otro, tanto otro -(Levinas) en un estado vulnerable donde no puedo antecederme sino responsabilizarme y ser capaz de dar respuesta.
Por esto el arte, su enseñanza y aprendizaje, precisan de la docencia como virtud ciudadana y de razones para educar, entiendo la racionalidad dialéctica, hermenéutica (interpretar discursos) y racional ética. La cultura, gravita en esta racionalidad y no se “mismifican” las unas a las otras en suelos diferentes. Sólo la misma capacidad del hombre, por ser hombre y poseer el cuarto del arte, nos hila a pararnos frente a los otros para dejarnos interpelar y hacernos responsables de las acciones, no por mera experiencia y accionismo, sino por responsabilidad y vulnerablidad.

Las disciplinas y conocimientos educativos, dentro de Instituciones Educativas formales, podrían atender a las artes como sostenedoras creativas para hacerlas participar activamente de la interdisciplinariedad del docente virtuoso de carácter artístico. Y, dentro de la nostalgia, dolor al retorno y deuda que se ha generado hacia las artes, volver a narrar y contar la historia, una y otra vez, con pluralidad de significaciones, significados y significandos. Por ello, cuando Paménides poéticamente sostiene que “Indiferente es para mí por donde empiece, pues allá retornaré de nuevo.” Lo pienso como un retorno hasta nostálgico del arte, su importancia para la felicidad, la libertad y el estado abierto del hombre vulnerable.

“Tenemos arte para no morir de verdad”
Friedrich Nietzsche

 

Acerca de Victoria Larrosa 9 Articles
Lic. en Educación con mención en organización y conducción de Instituciones Escolares. Profesora de Artes Visuales. Lic . Educación en UNQui. Maestría en Política y Administración de la Educación en UNTREF. Posgrado en FLACSO en Gestión de Educativa Ministerio de Educación del Gob. de la Ciudad de Buenos Aires, Gerencia Operativa del Curriculum. Subsecretaría de Ed. de la Municipalidad de Lomas de Zamora. Profesora en Primario, Secundario, Experiencia en Terciario.

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