El Jardín de Infantes N° 917 “Ricardo Puricelli Un vínculo con la comunidad y el campo” de Tomás Jofré

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El Jardín de Infantes N° 917 “Ricardo Puricelli Un vínculo con la comunidad y el campo” de Tomás Jofré es un ejemplo vivo de cómo los jardines rurales están profundamente ligados a la vida del campo y de la comunidad que los sostiene.
Cuando hablamos de “ligazón con lo rural” nos referimos al vínculo natural entre la institución y su entorno: los caminos de tierra que recorren las familias cada mañana, los campos que rodean el paraje, los animales que forman parte de la vida cotidiana, el clima que marca los tiempos y las costumbres propias de la comunidad.
La ruralidad como fuente de aprendizaje
En el jardín, la ruralidad no es un telón de fondo, sino una fuente constante de experiencias pedagógicas. Los niños aprenden a partir de lo que viven y sienten cada día: la siembra y la cosecha, los oficios de sus familias en los restaurantes de Tomás Jofré, el contacto con la naturaleza, los colores y sonidos del paisaje. Todo esto se transforma en proyectos, juegos y aprendizajes significativos.
Vocación, entrega y acompañamiento
Trabajar en un jardín rural exige mucho amor y vocación. No solo de las docentes, sino también del personal auxiliar, que acompaña con compromiso, y de las familias, que se involucran y sostienen con esfuerzo el crecimiento de la institución. La tarea no se limita a la sala: implica acercar a cada niño y niña oportunidades pedagógicas  que muchas veces no llegan al campo ni son cercanas a su realidad cotidiana. El jardín abre puertas al arte, la ciencia, la tecnología, la lectura y la cultura, el juego,  ampliando horizontes y garantizando igualdad de derechos.
Recursos que no llegan y la gestión necesaria
En las zonas rurales, muchos recursos materiales, culturales y tecnológicos presentes en las ciudades no llegan con facilidad. Bibliotecas, museos, teatros, talleres o actividades deportivas suelen estar lejos del alcance cotidiano de los niños. Por eso, el jardín cumple una función central: acercar esas oportunidades, gestionarlas y hacerlas posibles, donde de otra manera quedarían fuera del derecho de los chicos.
La mirada de la sociedad y la solidaridad local
Muchas veces, la sociedad en general —lejos del ámbito rural— ignora o da vuelta la mirada frente a estas realidades. Desde afuera se desconoce el esfuerzo que requiere garantizar derechos en contextos alejados de los centros urbanos. Sin embargo, en el paraje cercano, todos se sienten parte, como una gran familia, y cuando alguien necesita, se construye y se piensa en conjunto. Esa solidaridad comunitaria sostiene, junto con la escuela, el crecimiento de los niños.
Desafíos y compromiso directivo
A veces me frustra cuando las políticas educativas hablan mucho de igualdad e inclusión, pero si no golpeas fuerte las puertas, nada llega. Los jardines rurales no somos vidriera ni propaganda. Siempre parece convenir más la “foto mágica” de un jardín de ciudad.
Lejos de la crítica, es necesario crear puentes. Aunque la matrícula sea menor, los derechos son los mismos. Nuestros niños y niñas rurales tienen derechos que, desde mi rol directivo, con constancia, perseverancia y amor, personalmente hago valer en lo cotidiano. Si no, me habría equivocado de lugar. Este es el lugar que amo, donde encuentro desafíos enormes, pero también una comunidad-familia que nos siente referentes y nos necesita más allá de lo pedagógico.
Trabajo cotidiano y gestión
Lejos de ser un “descanso”, como muchos pueden pensar, el trabajo en un jardín rural es una puesta en marcha fuerte de gestión. Sin ese esfuerzo sostenido, los niños no tendrían acceso a experiencias y recursos que les corresponden por derecho, pero que no siempre llegan de manera natural a las zonas rurales.
Espacio de encuentro y pertenencia
El jardín es además un espacio de encuentro y comunidad. En muchos casos es la única institución de referencia del paraje, por eso se convierte en un lugar de participación activa para las familias, que sostienen y enriquecen las propuestas educativas junto con el equipo docente y la cooperadora.
Identidad, derechos y futuro
El Jardín de Infantes N° 917 es identidad, pertenencia y arraigo. Cada niño y niña, sin importar la distancia geográfica, tiene derecho a una educación de calidad. Y la ruralidad, lejos de ser un límite, es un valor que enseña a crecer con los pies en la tierra, el corazón en la comunidad y la mirada hacia el futuro.

 

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Acerca de Claudia Tilli 1 Articles
Profesora de Nivel Inicial recibida en 1999 en el Instituto Superior de Formación Docente N° 137 “Justo José de Urquiza” de Mercedes, Buenos Aires. Desde sus inicios se encuentra en permanente perfeccionamiento profesional. Se desempeñó en gestión privada hasta el año 2008, luego en gestión pública, y desde 2019 desarrolla su labor en contextos rurales. Actualmente es Directora del Jardín de Infantes Rural N° 917 “Ricardo Pulicelli” de Tomás Jofré, Mercedes. Ha aprobado exámenes de cargos puntuales y transitorios tanto para Dirección como para Secretaría en el distrito de Mercedes, lo que respalda su formación y experiencia en gestión educativa. Cuenta con más de 20 años de trayectoria en el Nivel Inicial, especialmente en salas multiedad y en la implementación de proyectos innovadores en articulación con la comunidad. Ha desarrollado propuestas institucionales vinculadas a la Educación Sexual Integral, el fortalecimiento de bibliotecas ambulantes, la promoción de la lectura y la incorporación de nuevas tecnologías en la primera infancia. Su gestión se caracteriza por promover una educación inclusiva, equitativa y de calidad, con fuerte participación de las familias y articulación con instituciones locales y provinciales. Autora de proyectos presentados en ferias de Educación, Arte, Ciencias y Tecnología, es referente en la construcción de un jardín abierto, participativo y comprometido con la igualdad de oportunidades.

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