Más de 490 mil estudiantes comprometidos con el diseño de las ciudades del futuro

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Más de 90 mil docentes utilizaron una maqueta programable para enseñar a sus estudiantes a programar escenarios y resolver problemáticas reales.

Buenos Aires, Abril de 2024. Gyula Kosice, llegó a sus 4 años a la Argentina desde Checoslovaquia, después de un mes viajando en barco junto con sus padres. Años más tarde, logró consagrarse como uno de los escultores más innovadores, por el modo en el que articulaba arte, ciencia y tecnología y por estar siempre dispuesto a investigar y experimentar con materiales novedosos.

“¿Dónde podría vivir la humanidad cuando en la superficie terrestre ya no haya más lugar? ¿Dónde podríamos vivir de una manera libre, íntimamente vinculada con el arte y la poesía, pero también con la ciencia?”. Estas preguntas eran parte de sus inquietudes artísticas, que lo llevó a explorar la intersección entre disciplinas y dar respuestas que no hubieran sido posibles en su época.

Ahora bien, ¿de quién es la responsabilidad de crear esas ciudades del futuro? ¿Qué habilidades necesitamos para diseñarlas? “Para crear ciudades para un futuro más sostenible, debemos fomentar el desarrollo de la creatividad y potenciar esta mirada interdisciplinaria para los jóvenes de hoy puedan crear las ciudades del futuro y enfrentar las problemáticas del presente”, afirmó Matías Scovotti, CEO y cofundador de Educabot.
¿Por qué es necesario crear ciudades más sostenibles?

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), si las tendencias demográficas actuales continúan, en 2050 más del 86% de la población de la América Latina y el Caribe vivirá en ciudades.
El 80 % de las ciudades de la región tiene alrededor de 2.400 personas por kilómetro cuadrado, muy por encima de la mediana mundial de 1.500 personas por km2.
Si la tendencia actual continúa, el aumento del uso de automóviles y aire acondicionado costará a la ciudad promedio casi el 6% de su producción económica.

Las preguntas de Gyula Kosice siguen estando presentes y nos invitan a encontrar nuevas respuestas en el diseño de las ciudades para el futuro. ¿Qué respuestas nuevas podemos dar con las tecnologías y la educación de hoy? Como siempre, las crisis pueden ser grandes oportunidades para innovar.
Una mirada al futuro

Durante la pandemia 2020, con las escuelas aún cerradas a la espera de protocolos sanitarios, la compañía de tecnología educativa elaboró una propuesta para seguir trabajando con robótica desde sus casas, no sólo usando simuladores, sino programando robots reales completamente a distancia. En principio, comenzaron a utilizar el equipamiento de las “Aulas Maker”, una solución para que las escuelas potencien el desarrollo de habilidades STEAM en las aulas, pero la idea fue creciendo hasta generar una nueva propuesta innovadora.

“No queríamos perder nuestra esencia entonces pensamos en algo que marque un diferencial. Así nació la idea de brindar una sesión remota para que los estudiantes pudieran programar robots reales desde su casa. Iniciamos con una granja y luego desarrollamos una maqueta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, explicó Scovotti.

El diseño de la maqueta incluía puntos icónicos de la ciudad, pero no sólo para identificarla, sino que cada punto era programable. El Planetario Galileo Galilei, el puente de la mujer de Puerto Madero, la Estación de Retiro, con sus señales y trenes, todo se podía programar a distancia.

A hoy, más de 90 mil docentes utilizaron la maqueta para dar clases a 490 mil estudiantes, quienes no sólo aprendieron robótica y programación, sino que se vieron desafiados a resolver problemáticas reales. Por ejemplo, una de las consignas invitaba a pensar que la Ciudad se había visto afectada por un temporal y sus servicios se habían visto interrumpidos. Los estudiantes debían restaurar esos servicios, aprendiendo cómo programarlos y colaborando entre ellos.

Este tipo de propuestas permite incentivar el trabajo en equipo, dado que muchas personas de diferentes escuelas puedan programar colaborativamente. “La maqueta es autoasistida, no hace falta que el docente tenga que saber sobre robótica y programación, y el aprendizaje es contextualizado. Esto quiere decir que no se busca que los chicos aprendan a programar una luz, sino que entiendan que forma parte de un contexto, como la luz de un semáforo y así poder llevarlo a la vida real”, explicó Anabela Cathcarth, coordinadora pedagógica.

“La robótica y la programación son un camino que atraviesa disciplinas con el objetivo de promover habilidades necesarias para insertarse en el mundo complejo e incierto de hoy y para construir un mañana lleno de oportunidades”, agregó la coordinadora.

Por su parte, Scovotti señaló: “No se trata de que los estudiantes controlen una maqueta, sino que los estudiantes desarrollen habilidades que les permitan dar nuevas respuestas a los problemas del presente y del futuro. De este modo, estaremos colaborando en que la tecnología esté al servicio del diseño de ciudades más sostenibles”.

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