El Zorro (Julio Argentino Roca) y El Acorazado (ARA Garibaldi)

Esta crónica se remonta a los finales del siglo XIX cuando la Argentina, de mano de la llamada generación del 80, pugnaba por entender y entrar en la modernidad tratando de “esquivar” las guerras montadas en el pensamiento nacionalista/conservador de la infinidad de litigios territoriales que ocurrían en el mundo. El nuestro de ese tiempo era la interpretación del Tratado de Límites de 1881 con Chile.
Empezaba la década del 90 y al otro lado del mundo la Marina Italiana, preocupada por el poder naval del Imperio Austrohúngaro, comenzaba el desarrollo de un diseño de nave que respondía a un nuevo paradigma del poder naval: velocidad y multiplicidad de prestaciones.

El resultado fue una clase de buque que si bien era catalogado como “acorazado” era mucho más veloz, mejor armado y de menor tonelaje. Su creador era el ingeniero Edoardo Masdea con la participación de la firma Ansaldo. Con algo así como de 7300 toneladas de desplazamiento, con un armamento donde se destacaban sus piezas principales: una de 254 mm, dos de 203 mm y 14 de 152 mm, se completaba con una fantástica velocidad para la época de 20 nudos. Ya para 1894 había dos de estas formidables unidades en las gradas de los Astilleros Italianos, que tenían asignados los nombres de Giuseppe Garibaldi y Varese para su natural primer cliente, la Marina Italiana.
Durante la presidencia de José Evaristo Uriburu (1895-1898), en plena fiebre de discursos guerreros que justificaban una inédita carrera armamentista a uno y otro lado de la cordillera, había comenzado aquí una operación secreta para poder adueñarse de estos barcos que recién harían sus pruebas de mar a finales del año de 1896.
Ya para ese entonces el país había ido modificando su tradicional estrategia defensiva basada en la defensa de la cuenca del Rio de La Plata y de su principal hipótesis de conflicto que era con Brasil, a una estrategia ofensiva
de su proyección naval sobre el Atlántico Sur y la Patagonia. La creación de Puerto Belgrano, que será en el futuro el apostadero central de la flota de mar, era la primera respuesta a una nueva mirada en  materia de defensa naval que traía aparejado el cambio de diseño de la escuadra con unidades aptas para la ofensiva en el mar. Ferdinando María Perrone, un emigrante de lujo entre Argentina e Italia como lo define Luciano Gallinari (Istituto di Storia dell ´Europa Mediterranea del CNR), se va a convertir en una pieza vital por su relación con el mundo político, empresarial y periodístico en ambos países. Este hombre tiene muy en claro el infinito poder de la prensa para llevar con éxito cualquier objetivo y con paciencia y discreción se convertirá en un muy importante empresario de diarios en Italia.
En casa de amigos comunes se habían conocido Perrone y Roca, quienes a finales de 1894 habían logrado establecer una relación muy fluida y un temario de conversaciones también muy amplio en donde la compra de armamento naval, la sinuosa relación con Chile y los apetitos del argentino por repetir la presidencia no estaban fuera del menú.
Compartían el gusto por las mujeres y el poder. Ambos eran hombres prácticos y de acción. Dentro de una sociedad de moral pacata como era Buenos Aires en esa época, tanto a uno como al otro les gustaba alardear de sus conquistas amorosas y del aumento casi desmesurado de influencia en casi todos los temas.
En 1895 un entramado de relaciones de mujeres con hombres de la política, la cultura y el empresariado de Italia y Argentina, con una interesante “guerra mediática” por parte de distintos diarios de la comunidad italiana: unos que denunciaban corrupción de políticos y empresarios(Il Secolo XIX)y otros que alababan los lazos de hermandad entre las naciones en tiempos difíciles(La Patria degli Italiani), se produjo la compra a la Empresa Ansaldo propiedad de los hermanos Bombrini, aunque se presume que Perrone a esa altura era ya dueño del paquete mayoritario de la empresa, previa renuncia de la armada Italiana a ambos navíos que tomaron los nombres respectivos de:General Garibaldi (en honor a la marina italiana) y General Belgrano.
La primera unidad fue entregada en octubre de 1896 y fue totalmente operativa en 1897. Mientras que el segundo se incorporó a la flota en 1898. Justamente en ese año, Chile era considerado la séptima potencia naval en el mundo, pero con el ingreso del General Belgrano, Argentina se convertía en la sexta potencia naval (Inglaterra, Francia, Rusia, EE. UU, (Italia).
El zorro, con un golpe de audacia y “pesos duraderos”, como diría después un tango, había logrado fortalecer militarmente una postura que para el comienzo de su presidencia era vital, obligar a Chile a negociar.
Una impecable gestión del Dr. Francisco P. Moreno con el primo del presidente chileno Matías Errázuriz generaron que la tarde del 15 de febrero de 1899 ambos mandatarios se encontraran en Punta Arenas y todo pareció empezar a solucionarse. Pero lo cierto es que el diferendo siguió sin resolverse y en el primer año del siglo XX comenzaron nuevamente a ganar relevancia en la opinión pública de aquel entonces y en los diarios que la influenciaban y la ampliaban, la idea inevitabilidad de la guerra.
La carrera armamentista tenía como referente principal la cantidad y calidad de las unidades navales que cada flota poseía y encargaba a futuro, convirtiéndose las próximas entregas en hipótesis de fechas de comienzo del conflicto. Italia no perdió la oportunidad para reafirmar que estaría al lado de la Argentina y que sus astilleros estaban prestos a satisfacer la demanda de la armada nacional.Sin dudar, como señalaron diversos estudiosos del tema, el año de 1901 se convirtió en la versión americana de la Paz Armada. En los últimos días de diciembre, como curiosamente o no tanto 77 años después, en vísperas de nochebuena la guerra entró en cuenta regresiva y como suele suceder también, a desandar el conflicto.
Roca había jugado una carta muy fuerte al hacer pública su manifestación de que “si el propósito de Chile era dar a su escuadra superioridad sobre la nuestra, debía desde ya prevenirle que… por cada barco que adquiriera Chile, el Gobierno argentino adquiriría dos”. Chile había empleado en la compra de barcos sus reservas de oro convertible, rápidamente se quedó sin crédito internacional y los banqueros alemanes quienes habían sido los financiadores del “despilfarro armamentista chileno” habían negado un préstamo de emergencia que a su juicio Chile no podría pagar y que aún más, en caso de guerra su triunfo era incierto. En cuanto a la situación geopolítica en la región, Perú y Bolivia, aunque débiles significaban un problema en el norte, Brasil reiteraba su neutralidad ante un eventual conflicto y Uruguay miraba con mucha desconfianza el rumor de que ocupar Colonia era vital para Chile y su plan bloqueo. Demás está decir que ese plan era absolutamente descabellado y producto de la pragmática fantasía de Roca que, puesto en voces muy respetadas de la banda oriental amigas del zorro, sonaban como un plan siniestro de expansión chilena.
Por último, los precios internacionales de sus principales productos de exportación tenían un claro comportamiento a la baja. Roca tenía en claro que los nuevos conflictos armados en el siglo XX no dependían directamente de la cantidad de armas o de hombres que podía disponer una nación para resultar victorioso sino de su modelo de producción, el ferrocarril/telégrafo (las comunicaciones) y su sistema educativo que afianzaban los conceptos de nación y república. Los Pactos de Mayo de 1902 pusieron fin a ese conflicto. Se cuenta que Roca cuando se refería a esa crisis con la nación trasandina en charla con sus íntimos solía decir en tono jocoso: “…es muy difícil ganarle al General Roca y al General Garibaldi juntos”.

Bibliografía.
Dr. Julio Horacio Rube. La guerra que pareció inevitable. https://www.colegiomilitar.mil.ar
Rosendo Fraga. Tiempos de guerra en América del Sur. https://www.nuevamayoria.com
Los diez Cruceros Acorazados tipo Giuseppe Garibaldi. https://www.histamar.com.ar
Félix Luna. Soy Roca. Editorial Sudamericana. Bs. As 1990
Francisco Rojas Aravena , Manuel Orozco y otros. ConflictosTerritoriales y Democracia en América Latina. Siglo XXI editores. Universidad de Belgrano.
Alain Rouquie. Poder militar y sociedad política en la Argentina. Emece. 1982.

Acerca de Ricardo Jaén 8 Articles
Docencia Universitaria. Profesor adjunto a cargo. Seminario de Historia Argentina. Facultad de Humanidades. UNLP. Profesor Titular. Actualidad Informativa Nacional e Internacional III. Periodismo y Comunicación Social. UNLP. Profesor Titular Argentina Siglo XX . Facultad de Ciencias Humanas. UNRC. Actividad Profesional. Consultor de Organismos Internacionales: ONU/ BID / BIRF / PNUD / UIBA Consultor de Organismos Nacionales: Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. CARI Jefe de Asesores del Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de La Cámara de Diputados de La Nación. 2010/2011 Consultor en riesgo político Director Académico de La Cátedra Libre de Periodismo y Comunicación. UNLP Articulista: Clarín, Infobae, El Día de La Plata, Ambito Financiero, Letra P, La Capital de Mar del Plata. CNN en español. Escribe sobre Historia

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