Dos grande de la Evolución. Jean-Baptiste de Monet de Lamarck. Parte I

En biología se denomina evolución a todo aquel cambio o modificación que sufre una especie y que es positivo, entiéndase por positivo aquel cambio que se produce y, como consecuencia, trae un bienestar a esa especia, a ese bienestar se lo denomina adaptación, por lo tanto, es evolución aquel cambio que mejora a esa especie y la hace más apta para vivir en ese medio en el que vive. Hasta acá, quizás no haya grandes problemas, sin embargo generalmente se cree que evolucionar es cambiar para adaptarse o como consecuencia de un cambio en el ambiente y entonces los seres vivos se adaptan a ese cambio, una suerte de respuesta casi inmediata en los organismos de lo que sucede en el ambiente, esto no es del todo cierto aunque sí es un concepto muy arraigado en las personas, y este concepto se lo debemos a un caballero importante en la biología que se llamaba Jean Baptiste Pierre Antoine de Monet, Chevalier de Lamarck, simplemente Lamarck para los amigos.

Jean-Baptiste de Monet de Lamarck nació en Bazantin (Francia) en 1744. Siguió la carrera eclesiástica hasta los diecisiete años por voluntad de su padre, a cuya muerte se enroló en la infantería, donde sirvió durante 7 años hasta que se lo desvinculó por problemas de salud. Con veinticuatro años, viajó a París, donde estudió medicina y botánica, estudios que nunca terminó; en 1778 publicó Flora francesa, obra en la que, por primera vez, se clasificaba sistemáticamente la flora por medio de una clave dicotómica. Miembro de la Academia Francesa de Ciencias, trabajó como botánico del Jardin du Roi.

Fue nombrado director del “Departamento de los Animales sin Esqueleto”, fue el primero en darles el nombre que tienen hoy día (invertebrados), y efectuó la primera subdivisión del grupo en arácnidos, insectos, crustáceos y equinodermos. Reunió todas sus observaciones en los siete volúmenes de su obra principal, Historia natural de los invertebrados, publicó tratados sobre temas tan diversos como meteorología, geología, química y paleontología.

Su teoría de la evolución está basada en tres leyes fundamentales: las dos primeras afirmaban el ascenso de los seres vivos hasta formas más evolucionadas y la tercera establecía que los caracteres adquiridos durante la vida de un individuo para sobrevivir eran hereditarios.

Como dato curioso, Lamarck fue el primero en utilizar el término biología, en 1802. La revolucionaria doctrina biológica de Lamarck fue descalificada por los zoólogos fijistas en los debates académicos y condenada por la sociedad y los gobiernos del Imperio y de la Restauración monárquica. En los últimos años de su vida quedó ciego, viudo y con tres hijos fallecidos. Murió desamparado, su tumba fue saqueada durante la Revolución de 1830 y sus restos desaparecieron, como los de Mozart y Condorcet.

Lamarck era muy conocido en el ámbito científico del momento, con mucha historia y trayectoria en el campo, y con muy buenas relaciones en ese ámbito, eso le daba mucha credulidad y prestancia, nadie iba a discutirle mucho ni menos contraponerse o cambiar algo de lo que él había planteado, en realidad esto se lo había ganado, fue el primero en muchos aspectos, de hecho, fue el primero en llamar biología a esta área de estudio.

A él debemos entonces varias cosas, y en relación al tema que nos reúne, le debemos la primera explicación, más certera y seria que explicaba qué era la evolución, cuánto tardaba en llevarse a cabo y cuál era el mecanismo por el cual lo hacía (uff menuda explicación hizo el señor…). Básicamente su propuesta decía que los seres vivos tenían una suerte de “voluntad” a la que él llamó impulso vital por medio del cual se esforzaban en mejorar sus características anatómicas o fisiológicas para adaptarse a ese ambiente cambiante, o sea, si el ambiente cambiaba el ser vivo debía hacer un esfuerzo para cambiar también acompañando ese cambio externo porque de esa manera podía sobrevivir y dejar descendencia que obviamente, cargaba con ese cambio. Para Lamarck el cambio comenzaba afuera del organismo y después se hacía interno(…)

Esta nota fue realizada por realizada para la revista El Arcón de Clio por la Profesora de Ciencias Naturales Valeria Bertúa. La profesora dicta clases de  Biología y fisicoquímica en el colegio Nuestra señora del Carmen y  Colegio San Cayetano. Ciencias Naturales en el colegio J. M. Estrada, todos de la ciudad de La Plata

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