La elite de Huamanga en la Independencia del Perú 1810 –1824

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El aguardiente era la otra mercancía que comercializaban en grandes volúmenes, Fermín Lino Enríquez, vecino y hacendado en el valle de Palpa en el compromiso celebrado señala que del capitán don Vicente de la Moya he recibido los 1800 ps para entregar en el pueblo de Tambo (Guanta) 40 botijas de aguardiente de buen paladar, 240 arrobas en odres en el mes de mayo en Tambo y en esta ciudad 60 botijas de a 5 arrobas a fines de agosto que estas partidas hacen a 600 arrobas de aguardiente (ARAy, Prot.v Not, Leg: 16, 1811) El comercio permitía adquirir riquezas y ampliar la inversión en otros rubros, como la minería, cobro de diezmo, préstamo de dinero y adquisición de bienes inmuebles: casas y haciendas, de ahí que era común para muchas familias desarrollar varias actividades a la vez. La declaración de Mauro Pantoja acredita parte de lo señalado Declaro al casarme no tuve bienes de que hacer capital tampoco recibí dote alguno…. Declaro por mis bienes adquiridos una hacienda la Deseada, – haber comprado dos casas el uno en 2000 ps y el otro en 1500 ps, -haber comprado por tres vidas del Monasterio de Santa Teresa la hacienda nombrada Ccaccamarca en Ocros, -haber adquirido una tienda de comercio de géneros de castilla surtida cuyo importe no puedo calcular –debo al comerciante Roman Boloña la cantidad 700 ps procedentes de géneros de castilla (ARAy. prot. not. leg: 157. 1843) El papel de la elite durante la independencia Las luchas por la  ndependencia en Huamanga han involucrado en su desarrollo a los diferentes sectores de la sociedad, los miembros de la elite no quedaron ajeno a ella, el poder político y económico que ostentaban los expuso a los hechos de la coyuntura, pues unos han tenido que actuar en cumplimiento de las responsabilidades que les competía por el ejercicio de cargos como autoridades, funcionarios, militares y religiosos; otros padecieron los efectos de las acciones que se produjeron. Lo señalado es insuficiente para explicar la posición y papel que asumieron respecto al proceso separatista, pues también intervinieron otros factores como el origen social, los intereses personales y la coyuntura
política.
En los antecedentes se cuenta las reformas borbónicas, según Quichua (2019) la implementación de aquellas reformas trastocó los privilegios tributarios, la autonomía de los fueros y las prácticas corruptas en los sectores sociales más preponderantes, es decir en la elite, de ahí que unos pretendían restaurar las prerrogativas afectadas, otros aspiraban la separación encabezados por el doctor Francisco Pruna Aguilar. Así también se tiene la influencia de nuevos pensamientos económicos, según Huertas (1974) los grandes comerciantes impregnados de las ideas burguesas que llegaban vía Buenos Aires-Cusco entraron en pugna con los señores hacendados feudales y con la Corona, lo expuesto deja manifiesto la existencia de posiciones e intereses frente a un proceso separatista que comenzaba a emerger.
Durante la crisis de la monarquía española, en la sucesión en el trono de Fernando VII por la abdicación de su padre Carlos IV “Huamanga se había adelantado a la capital pues en ella se hizo la proclamación de Fernando el día 2 de octubre – 1808 – seguiole el Cusco luego Arequipa… estos sentimientos de general adhesión a la persona del Rey demuestran que en el Perú, no había cundido las ideas separatistas, aunque no faltaban partidarios de la independencia” (Vargas, 1971, pp 193) La proclama fue principalmente iniciativa de las autoridades de la Intendencia y el cabildo en la que participaron los vecinos de la ciudad. En los años siguientes con la formación de las Juntas de gobierno y la puesta en vigencia de la Constitución de Cádiz de 1812, la posición de la elite se hizo más diversa, así solo entre los partidarios del realismo, según Sala (2012) había realistas absolutistas, liberales o incluso quienes se identificaron con ambas tendencias. Los absolutistas defendieron a los reyes; en tanto los liberales aprobaron y pusieron en marcha la Constitución de 1812, defendieron la autonomía local manteniéndose en sus cargos hasta 1824, incluso después.
La defensa de la monarquía asumió principalmente, las familias nobles, las autoridades políticas y militares (Intendente, mandos militares), hacendados, mineros que poseían riquezas y gozaban de privilegios al amparo de la autoridad real, la insurgencia era un peligro para su situación. En los pasquines anónimos colocados durante la sedición de 1812, se pone de manifiesto a quienes defendían a la monarquía despedirse del mundo: llegará el feliz día en que se verán abatidos todos los advenedizos y los Palominos, y reinarán los criollos, gobernaran los patricios, perecerán los traidores que son sujetos como: Pruna, Harrea; Cosio; Noboa; al señor Dean se venera y se desea bien; los dos Roizes; los Olanos; Los Calines y a los otros se pasa; Toledo, Coronel Palomino y su hermano y los hijos, Moya, Cantón, Santillana, sujetos que merecen ser quemados sobre vivos; Camino, Muxica y el joven Olanito están ya seguros en Guanta allá dispondrán, pagarán bien pagado como lo merecen, mejor está Moya en el Cuartel para hacer montar a un cañón, ese Sargento Tobedo, con el zambo Vizcarra, desollados y cortadas las lenguas, como si fuera gente el zambo Coronel Palomino, vá Tobedo a avisar señor en tal parte hay juntas, como si fuera gente, pero vive Dios pocos días faltan; pidan auxilio a Cangallo, a Guanta y verán: tengan por bufonada si el famoso coronel no deja el mando será perseguido por que ni gusta el batallón, en fin veremos, no es uno solo sino quinientos; no parece este señor Capitán ya camino un propio, y veremos (Eguiguren 1935, pp 54) La mayoría de las personas referidas en el pasquín ocupaban cargos públicos en la administración colonial, así Francisco Paula Pruna (encargado de la Intendencia) José Muxica (protector de naturales, promotor fiscal de Real Hacienda), Antonio Ruiz (regidor  teniente coronel), Francisco Ruiz (coronel y gobernador interino), Nicolas Olano (teniente coronel), José Lucas Palomino y José Palomino tenían el grado de coronel, Vicente de la Moya (capitán), Domingo de Cosío (marqués de Mozobamba) y los otros eran parte del cuerpo militar en la ciudad.
Durante la rebelión de 1814, el hacendado José María Palomino, regidor del ayuntamiento constitucional de la ciudad hizo referencia notorio es que en la insurrección de 1814 mi hacienda de vacas nombrada Sachabamba en Cangallo fue el centro de correrías de los insurgentes y morochucos […] quienes por castigar mi inequívoca fidelidad al rey nuestro señor se robaron casi todo el ganado vacuno y caballar […] de manera que de centenares de vacas y caballada que en ella tenía apenas recogí después cincuenta y tantas cabezas de ambas especies y la casa todas incendiadas. (ARAy. Intendencia. 42, Año: 1820 folio 77) Nicolás de Olano, teniente coronel de milicias y regidor de ayuntamiento constitucional señaló que “consta que en la revolución de 1814 tuve tres cosas: la gloria de cooperar en
la victoria de Huanta, el triste honor de recibir un balazo y la desgracia de ver quemada mi hacienda” (ARAy. Intendencia. Leg: 42. 1820). Similar historia declaró el peninsular Vicente Ruiz Adan […] yo he experimentado siempre los furores de los movimientos políticos ya que no he tenido la desgracia de sufrir en persona, los he pagado con mis bienes por el año de 1814, me arruinaron la hacienda y la casa en tal manera cuando volví de mi emigración tuve que alojarme en casa ajena […] (ARAy, Intendencia. Leg: 42, 1820) En los años siguientes aquella facción se redujo a las personas que tenían mayor grado de vinculación con la administración monárquica, entre las figuraron altos mandos de la tropa realista, funcionarios de la Intendencia, el obispo y algunos peninsulares, hicieron esfuerzos por mantener y garantizar el orden colonial, con ese propósito el 19 de febrero de 1820, ante el avance de la expedición libertadora del General San Martin, se congregaron en la sala capitular de la ciudad, el coronel Gabriel Herboso jefe político de la provincia y los señores Joaquín de Olivares Teniente Coronel de Regimiento Imperial Alexandro, Dr. Luis de Aristibal prebendado de la Santa Iglesia, don Miguel de Iriarte Alcalde de Primera Nominación y Juez Diputado de Comercio, don Pedro Zorraquin con Bernardo Saez regidor y síndico procurador de ayuntamiento constitucional y don José del Pozo Ministro contador de las cajas reales, para apoyar a las fuerzas realistas bajo la justificación siguiente “… exitando el patriotismo de esta junta y zelo por la causa justa para suplir la falta de numerario se acordó formar una lista de préstamos de vecinos pudientes y de donativos para el restablecimiento del sistema político…” (ARAy. Intendencia. Leg: 42, 1820) 6
Cuadro Nº. 3
Resumen de los prestamos fijados y obtenidos Grupo Cantidad de personas Monto solicitado Monto prestado
Comerciantes 14 22,000 11,900
Hacendados 16 12,600 3,900
Clero 17 20,000 3,700
Cabildo secular 3 5,500 4,200
Señoras pudientes 7 6,000 1,800
Curas y hacendados de
Andahuaylas 9 11,500
TOTAL 68 77,600 25,500
Fuente: Rojas (1995: 51-53). Elaboración propia

De las 68 personas solicitadas la mayoría alegaron su imposibilidad de cumplir por las pérdidas que tuvieron en 1814 y aportes hechos anteriormente. El incumplimiento si bien respondía a las razones señaladas; pero también al parecer era una estrategia de acomodamiento al nuevo escenario que se perfilaba con el triunfo de las fuerzas independentistas. En los años decisivos de la independencia pocos mantuvieron su lealtad a la corona, lo que les costó el embargo de sus bienes decretado por el Juzgado Privativo de Secuestros de Ayacucho en 1825 Son comprendidos todos los que huyeron con los enemigos aun cuando hayan vuelto al seno de sus familias por no favorecerles la capitulación de Ayacucho, con respecto a los bienes que existía en el territorio ocupado por el gobierno independiente al tiempo que aquella se concedió” (ADAy / Juzgado de 1ra Instancia/ leg: 01, 1825) Del total de 27 personas comprendidas figuraban los siguientes miembros de la elite: el marques Gaspar Carrillo de Albornoz, Vicente Egurrola, Miguel Iriarte, Raymundo Gómez Segura, Fernando Fernández, Raymundo Gómez Arriaran, Brianda Cabrera, Pedro Zorraquin, Nicolás Olano, Mariano Chevaguren, Vicente Ruiz, Cayetano del Hierro, Marcelo Castro, miembros de la elite (ARAy, Juzgado de Primera Instancia. Leg: 01. 1825) La facción de la elite con postura de realismo liberal emergió con la puesta en vigencia de la Constitución Liberal de 1812, las reformas políticas como la supresión de regidurías perpetuas, la elección para los cargos en el cabildo, en adelante denominados como ayun- tamientos, han permitido el acceso al poder de personas que se hallaban al margen del tradicional círculo de poder. En la primera etapa del liberalismo (1812-1814) para el cargo de alcalde de la ciudad, en la elección de 1813 resultó electo el comerciante Gregorio Ulloa y en 1814 Francisco de Araujo (Sala, 2012). Por otra parte, la administración de justicia también fue reformada, los jueces fueron limitados a intervenir solo en asuntos contenciosos de su partido, ello ha ocasionado mayor requerimiento de jueces que fue copado por abogados locales, asimismo en los otros cargos públicos como –auditores de guerra, asesores de ayuntamientos, secretarios de diputaciones provinciales…– y la mayoría de las representaciones electivas –diputados a Cortes y Diputaciones Provinciales, más alcaldías y regidurías municipales (Sala, 2016).
Algunos criollos llegaron a ser elegidos para el cargo de diputado por Huamanga ante las Cortes de Cádiz, Miguel Ruiz de la Vega para las ordinarias de 1810 y luego Martín José de Mujica y Pedro José Tello (titulares) y Pedro Lazon y Garma (suplente) para la de 1813 y 1814 (Paniagua, 2003). Así también los dos últimos intendentes fueron criollos “Manuel Quimper (1816-1819) y Francisco José de Recavarren, chileno, que fue sucedido interinamente por su yerno, Gabriel Herboso, cuando murió de una severa disentería en 1820” (Fisher, 2006, pp 160) Con las reformas constitucionales los criollos que se hallaban al margen del poder tuvieron oportunidades para acceder a cargos públicos y exigieron el cumplimiento de las medidas propuestas, cuando se les cerró el paso legal a sus aspiraciones se insurreccionaron, a este grupo se sumaron los miembros que se mostraban contrarios a las medidas implantadas
por las reformas borbónicas. El Intendente de Huamanga en su informe al Virrey señalaba que “entre los patricios había un fermento de insurrección no despreciable, lo cual era creíble porque había rivalidad entre patricios–criollos que por su riqueza descollaban en la ciudad – y españoles era visible” (Eguiguren, 1935, pp 26).
Las nuevas autoridades del ayuntamiento/cabildo hicieron de aquello en el espacio de aprendizaje del liberalismo, no huyeron ante el arribo de fuerzas insurgentes y separatistas, salieron al encuentro, organizaron actos de recepción. En la rebelión de los hermanos Angulo de 1814 según Roel “en su campaña llegaron a contar con la adhesión de los cabildos de Abancay, Andahuaylas, Huamanga, Huancavelica, Puno y la Paz” (1988, pp.
154). En 1820 durante el paso por Huamanga del Gral Antonio Álvarez de Arenales, según el coronel José Segundo Roca lo recibieron El 31 de octubre de 1820, hicimos nuestra entrada en la ciudad de Huamanga …
la Municipalidad, los vecinos notables de la ciudad, y algunos miles de habitantes de todas las clases de la sociedad, salieron a recibirnos a distancia de mas de 19 o 20 cuadras de los suburbios… así que anduvimos algunas cuadras, encontramos a los señores de la Municipalidad con sus altas varas negras… se acercaron al general dirigiéndole un discurso el principal de ellos, y haciéndolo la demostración de ofrecerle la llave de la ciudad… (Roca, 1866, pp 29). (cursiva mía) No solo recibieron sino también junto a muchos vecinos notables y la población participaron de la declaración de la independencia (Roca, 1866); pero a su retiro se pusieron al servicio de la tropa realista, según Quiroz “allí donde las fuerzas realistas tuvieron el dominio, las elites criollas permanecieron leales al rey.

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Acerca de Max Aguirre Cárdenas 16 Articles
Aguirre Cárdenas, es Doctor en Letras y Ciencias Humanas, graduado en la Universidad Nacional San Antonio Abad en Cusco, la antigua capital del Imperio Inca. Es Licenciado en Educación y actualmente dedica su tiempo a la investigación de la historia regional peruana. Libro “Etnicidad e Historia de la Independencia del Perú en Huamanga. Etnicidad e Historia de la Independencia del Perú en Huamanga«, revela la contribución y las acciones heroicas de centenares de hijos de la Villa de San Pedro de Hualla, en la Independencia del Perú, encabezados por Pedro Tomayro, Tomás Yanqe, Tomás Vílchez y Miguel Yupanki. En otro capítulo, el autor, enfoca con amplitud al héroe mítico andino “Hualla”.Este trabajo será patrocinado por el prestigiado Club Departamental de Huamanga que preside el General PNP (r) Jorge Washington Cárdenas Saez.2008 “Ayacucho: Vilcashuamán y Cangallo”. (Gloria y Ocaso de una heroica región andina). Servicios Múltiples EIRL. Lima. 2012 “Cangallo: Cuna de la primera jura de la independencia en el Perú” y “Crisálidas Líricas”. Ed. Servigrafic. EIRL. Lima. 2013 “Los fundamentos históricos del sistema simbólico identitario de la heroica provincia de Santa Rosa de Cangallo”. Imp. Multigraf. Ayacucho. 2014 “El Ciclo Independentista Huamanguino”. “Cangallo y la primera jura de la independencia del Perú”. Imp. DSG Vargas S.R.L. Dircetur. Ayacucho. La Revolución de los Morochucos y la Batalla de Ayacucho. Errores y Silencios. Imp. A&C Soluciones Gráficas de Andy C. Garcia León. Lima, Perú. En su juventud lanzó su primer poemario, “Poesía sin lectores es angelario sin ángeles u océano sin navegantes”, escribió en su segundo poemario “Para Naturalia”, dedicado a su Alma Mater (Cusco, 1995).

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