UCLA, docentes que inspiran. Venezuela

Alexis Guerra Córdova Dios no juega a los dados.“La historia no es una serpiente que se muerde la cola”, afirma el sociólogo venezolano Laureano Vallenilla Lanz, para refutar la arraigada creencia de que la historia siempre se repite. Todo en ella es proceso, dialéctica; los cambios van a su ritmo y responden a la multiplicidad de fuerzas sociales en juego, en su tiempo y en su espacio únicos. La cultura, la ciencia, la tecnología, la mentalidad, la lengua, la economía, cambian y con ellas, cambia la humanidad. Se imponen nuevas realidades, inesperadas las más de las veces, algunas muy lentas, que dan al traste con sólidas predicciones y con la lógica lineal. Hay realidades que parecen inmóviles como la religión, pero aun así producen mutaciones apenas perceptibles para una generación.
Esos cambios no son producto del azar ni obra de individualidades: hay líderes que le toman el pulso a su tiempo histórico y tienen éxito porque no intentan desviar su cauce, sólo se suben a la cresta de la ola.
Alexis Guerra Córdova, en su condición de dirigente gremial del profesorado venezolano, fue un actor clave para dos logros que
antes de los años 90 del siglo pasado parecían inalcanzables en el mundo académico del país: la homologación salarial de los docentes
universitarios, considerando las condiciones económicas y los índices inflacionarios, y la democratización de las universidades no autónomas, en el sentido de la elección directa de sus autoridades. Treinta años después, esos logros se han disipado. No hay elecciones del gobierno universitario, ni los sueldos alcanzan para cubrir las condiciones de vida mínimamente dignas.
Fue precisamente a principios de los años 90, en la UCLA, donde se dio la apertura por vez primera en el país a la escogencia de las
autoridades en un proceso interno, experiencia que se replicó en la Universidad Experimental del Táchira (UNET), en la Simón Rodríguez (USR) y en otras universidades de las llamadas experimentales; esto es, bajo el control administrativo, curricular y de autoridades por parte del Estado centralizado. Guerra, para entonces Presidente de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv), afirma hoy que la estrategia comunicacional de cambiar la denominación de autonomía universitaria –que tanta ojeriza causaba y causa en las esferas del poder–, por la de democratización de las universidades, garantizó el éxito de su gestión el frente del gremio.
De esta manera, en 1990 profesores y estudiantes de la UCLA escogieron directamente al Rector, a los vicerrectores, al Secretario
General y a los decanos. Para ese momento, el Ministro de Educación era Gustavo Roosen y el Rector de la UCLA, designado por éste, era Ricardo García de Longoria, quien a su vez, gracias a ese proceso democratizador, se convirtió en el primer Rector electo de esta
universidad. Después, el profesor José Bethelmy fue elegido Rector para el período 1998-2002 y Francesco Leone lo sustituiría en el
cargo desde 2002 hasta que murió en 2017. Leone, como el resto de las actuales autoridades universitarias del país, tenía el período
vencido debido a una disposición del Tribunal Supremo de Justicia que suspendió cualquier proceso electoral en organismos colegiados como estos. El Consejo Universitario designó a la profesora Nelly Velazquez como Rectora encargada en sustitución de Leone.
En 1992, el Decreto firmado por el Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, dio carácter legal al Reglamento General de la
Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, en el que si bien no se califica a la UCLA como universidad autónoma, al reconocérsele como “persona jurídica” se le otorgaba facultades para auto gobernarse, como destaca el historiador Reinaldo Rojas. El país, que ya evidenciaba la fractura del modelo rentista petrolero, experimentaba cambios en el orden político como consecuencia de la presión social que hacía contrapeso a los factores internos del poder y a las multilaterales financieras. Venezuela era un polvorín y las luchas por las reivindicaciones de los sectores más vulnerables eran parte de la agenda diaria. El proceso de despolitización y descrédito de partidos había llegado; nuevos liderazgos entraron en escena, muchos de los cuales, caerían tiempo después en el mismo abismo del desprestigio político donde estaban los que antes adversaban.
No es que Alexis Guerra se hizo líder empujado por las circunstancias de la crisis de entonces. Ya tenía una trayectoria
gremial como Presidente del Centro de Estudiantes del liceo Briceño Méndez en su ciudad natal, El Tigre, en el oriente venezolano, y como representante de los alumnos de la escuela de Administración de la Universidad Central de Venezuela ante la Federación de Centros Universitarios. En aquella experiencia juvenil del liceo, asegura, está el germen de su pasión por la docencia, ya que el profesor de Minerología, Edgar Sánchez, vio en él su condición de dirigente y buen comunicador, por lo que le sugirió pensar en hacerse docente para ganarse la vida.
Una vez graduado de administrador en la UCV, en 1972, Alexis Guerra se hizo funcionario de la Contraloría General de la República,
un oficio que le exigía recorrer el país constantemente para hacer auditorías en organismos públicos. Era el momento de estabilizarse
en un lugar; ya había visitado a la entonces apacible, ordenada y limpia Barquisimeto, por lo que pensó que esta ciudad sería un buen
lugar para radicarse y buscar nuevos derroteros profesionales. Aquel consejo del profesor Sánchez vino a su memoria cuando un amigo le conminó en 1973 a que se integrara al equipo de docentes del Ciclo Básico Superior, un proyecto novedoso del Ministerio de Educación diseñado especialmente para los bachilleres que aspiraran a ingresar en las universidades de la ciudad (UCLA, UPEL, Unexpo), y que consistía en que éstos hicieran estudios previos, de tal manera que estuvieran mejor preparados y más seguros ante la escogencia de las carreras universitarias. Guerra fue también fundador de la Asociación de Profesores del CBS.
En 1980 llegó a la UCLA por recomendación de su colega Antonio Vargas, quien lo presenta ante el director del programa de Administración y Contaduría, Florencio Sánchez. Empezaba su carrera académica y a poco, hizo vida gremial en la Asociación de Profesores de la UCLA, primero como Tesorero en 1986 y luego como Presidente en los períodos 1986-1988 y 1990-1992. De allí saltó a la Presidencia de Fapuv (1988-1990).
Desde hace 37 años está en la UCLA el profesor Guerra, quien atesora una placa de reconocimiento entregada por los primeros egre12
UCLA. Docentes que inspiran sados de la Maestría en Contaduría, cuando él asumió la coordinación de Posgrado del Decanato de Administración y Contaduría a mediados de los años 90, durante la gestión de la decana Norma de Anaya. Guerra y su equipo hicieron una reforma curricular de los tres programas de maestría en Administración Pública, Financiera y Agraria, ya que se crearon las maestrías en Contaduría, menciones Costos y Auditoría; y Gerencia, menciones Empresarial y Financiera, además de las especializaciones

Tributaria y de Costos.
Guerra, magister en Administración Pública por la UCLA (1982) y doctor en Estudios del Desarrollo (Cendes-UCV, 2008), creó hace 12 años la Cátedra Libre UCLA- BCV, con la que logró apoyo financiero de Banco Central de Venezuela para realizar investigaciones, foros, seminarios y publicar una decena de libros sobre el tema del desarrollo.
Con el profesor Mauricio Iranzo como puente entre el Cendes y la UCLA, se lograron los estudios de doctorado en Estudios del Desarrollo para los docentes de la UCLA y de otras universidades de la región.
Mauricio Iranzo, fundador del programa de Licenciatura en Desarrollo Humano de la UCLA, le invita a formar parte del equipo de la carrera que arrancó en 2007 y desde entonces, el profesor Guerra se ha mantenido allí, apoyando la línea de gestión del desarrollo humano sustentable y la filosofía de la sustentabilidad.
Alexis Guerra es el representante profesoral de las universidades experimentales ante el Consejo Nacional de Universidades. Suele echar mano de una frase de Albert Einstein, “Dios no juega a los dados”, para referirse a que nada es fortuito en la vida. “Hay un orden, un sistema de relaciones que está muy por encima de nuestras creencias y los eventos no responden a un azar predestinado. Soy humilde, tengo un alto sentido de solidaridad, manejo la comprensión del otro, eso me da satisfacciones. Hacer el bien sin mirar a quién, retribuye, por eso estoy en la UCLA, acá sigo siendo útil”.

Acerca de Venezuela Educa 20 Articles
Este espacio es generado por docentes venezolanos que dan a conocer sus trabajos. El espacio es un trabajo cooperativo-colaborativo en donde encontraran notas sobre Gestión Educativa, Historia venezolana como por ejemplo la Historia de la Independencia, Pedagogía y Ensayos que son avances de una investigación que no culmina por ser muy ambiciosa. Los textos son compartidos por la UCLA, Carlos Giménez Lizardo, Universidad de Carabobo, Reinaldo Rojas, Abraham Toro, Luzmila Marcano

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