Bitácora de un docente en cuarentena 3. Más allá del apocalipsis

Desde que el aula es aula hay tecnologías en ella, el pizarrón y la tiza son tecnologías, la disposición y ergonomía de las sillas también lo son, y nadie pegó el grito en el cielo cuando se fueron modificando las tecnologías educativas. Cada vez fueron más y más las herramientas innovadoras en el aula. Algunas útiles, y otras que rápidamente fueron dejadas de lado.
Pero la desconfianza docente se agudizó cuando los medios de comunicación intentaron entrar a ese espacio sagrado. La radio no, el cine no, la tele no… y el actual: las redes sociales no.
Aunque suene extraño hay posiciones de desconfianza ante el uso de las TIC para la enseñanza. Existe un reclamo ante la experiencia docente con plataformas educativas motivadas por una urgencia mundial, garantizar la continuidad educativa a como dé lugar. Y sin más que la responsabilidad de cumplir con la normativa, los docentes salieron a probar recursos, entre ellos Google Classroom, experiencias con redes sociales como Facebook y Twitter o el entrometido Whatsapp, a pesar de las voces apocalípticas.

¿De dónde viene esta desconfianza?

Con la hegemonía que profesó el libro en el aula desde los orígenes del sistema educativo, fue poco el espacio para la innovación educativa que se animara a cualquier otro tipo de formato. Tal el caso del audiovisual, que como lenguaje ha ganado terreno recién a finales del siglo XX. Desde entonces ha sido recibido con actitudes “apocalípticas” o “integradas” (Eco: 1964), es decir, visiones pesimistas y optimistas, que se cristalizan en posturas cerradas y simplistas.
Muchas veces, decir que en clases “vimos una peli”, significaba, no hicieron nada. Y de nada servía mostrar la planificación de clase donde se argumentaba y describia la estrategia de cine debate. Era inútil.
Cabe aclarar que el uso que se daba “a la Peli” era lo que hacía la diferencia, ya que se podía usar para “matar el tiempo” o como parte fundamental de una planificación didáctica. Y aquí quien hace la diferencia es el docente, ya que es quien puede transformar un objeto en un material educativo.

La importancia de la mediación docente

Kaplún definía a los materiales educativos como: “un objeto que facilita una experiencia de aprendizaje. O si se prefiere, una experiencia mediada para el aprendizaje. Esta definición aparentemente simple tiene varias consecuencias. La que nos importa aquí es que un material educativo no es solamente un objeto (texto, multimedia, audiovisual o cualquier otro) que proporciona información sino que, en un contexto determinado, facilita o apoya el desarrollo de una experiencia de aprendizaje. Es decir: una experiencia de cambio y enriquecimiento en algún sentido: conceptual o perceptivo, axiológico o afectivo, de habilidades o actitudes, etc. (Kaplún, 2002).
En este sentido, material educativo no solamente es aquel creado o producido para la enseñanza formal, como puede ser un libro de texto, o una guía de lectura, sino que también puede ser incluido en esta categoría cualquier objeto o producto que, al ser incorporado como recurso dentro de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, adquiera la característica de educativo, tal el caso de los nuevos recursos TIC.
Todo material puede ser transformado en material educativo producto de la labor docente, esto es: la mediación pedagógica.
Lo mismo pasa con las plataformas educativas, las redes sociales y los nuevos medios de comunicación, tal el caso de Youtube o Spotify. No serán buenas ni malas a priori, todo depende del uso que le dé el docente, de cómo lo encuadre dentro de su planificación didáctica.
Demos más crédito a los docentes, están innovando con tecnologías en el peor contexto que se nos podía ocurrir, y lo están haciendo con prueba y error, que sigue siendo una de las formas más eficientes de aprender.

Daniel Vásquez
Acerca de Daniel Vásquez 18 Articles
Daniel Vásquez es Profesor Universitario para el Nivel Secundario y Superior en Ciencias de la Educación (Universidad Austral, 2018) Licenciado en Ciencias de la Educación, con Orientación en Tecnología Educativa (Universidad Nacional de Luján, 2008) Profesor en Enseñanza Media de Adultos (Universidad Nacional de Luján, 2010) Especialista en Educación Mediada por Tecnologías de la Información y la Comunicación (Universidad Pedagógica Nacional, 2019), Maestrando en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías (Universidad Nacional de Córdoba, 10ma cohorte). Como docente se desempeña en Institutos de formación superior de CABA y Provincia de Buenos Aires.

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