¿Por qué las drogas?

Parte 2/2, continuación de nota del 3 de octubre

En un artículo anterior desarrollamos que los adolescentes, muchas veces se encuentran desamparados frente a una realidad que exige que crezcan, que maduren y que vayan pudiendo más. Explicamos cómo en el consumo de sustancias buscarían obtener una seguridad que añoran para poder así aliviar la sensación de no estar preparados para afrontar y resolver sus dificultades.

Pensar en el tema de la dificultad nos parece central. ¿Qué es la dificultad? La dificultad es el malestar que se siente cuando no se puede lograr lo que se quiere. También hablamos de dificultad cuando no se puede soportar un proceso que implica un esfuerzo sostenido en el tiempo.

Resolver una dificultad genera una sensación de bienestar que los chicos suelen identificar con la frase “Estoy bien”. En cambio, cuando por sus propios medios no logran resolver sus dificultades se sienten insuficientes, y se identifican con la frase “Estoy mal”.

Pensamos que un intento de atravesar el malestar que les genera la dificultad (“Estoy mal”) lo constituyen las drogas y el alcohol, que de manera mágica e ilusoria restablecerían un pseudo bienestar (un falso “Estoy bien”).

De esta manera, por un lado buscarían anestesiarse frente a estímulos que no pueden tramitar y que muchas veces los inundan. Y por otro lado, intentarían recrear aquel estado donde sus necesidades estaban resueltas, como cuando eran niños y los padres les resolvían todo.

Suele pasar, lamentablemente, que muchas veces los chicos no pueden darse cuenta que al evitar el contacto con las dificultades, se alejan del camino que les permitiría solucionarlas.

Estamos convencidos que se consumen sustancias psicoactivas para poder entrar en un estado de enajenación que conduce hacia a un bienestar ficticio que lleva al que consume a olvidarse de todo, de todo lo que apremia, de todo lo que cuesta, de todo lo que molesta. Las drogas sirven para evadir un sentimiento de intranquilidad, de desasosiego que no se puede tolerar. Nosotros comprendemos este sentimiento como una necesidad imperiosa de hacer algo, pero sin tener la claridad necesaria de lo que hay que hacer, configurando un estado de profunda desorientación. Pero, aunque los adolescentes intenten escapar de estos sentimientos, el malestar siempre vuelve, porque las drogas no son eficaces, no solucionan los problemas, y por eso se necesita consumir cada vez más.

Las consecuencias del consumo de drogas, más allá de lo mal que hagan, tienen que ver con el sometimiento a una artificialidad, porque los adolescentes tienen la sensación de que para sentirse bien necesitan de algo que ellos no tienen.

Sienten que con el efecto de la sustancia evitan las dificultades que los atormentan. En el alcohol, toman para generar el empujón necesario para poder actuar de manera desinhibida; en la marihuana, fuman para olvidarse de las dificultades y sentir que está todo tranquilo; en el éxtasis toman una pastilla para empatizar, lograr una unión íntima e instantánea con los demás; en la cocaína, consumen para poder concretar las aspiraciones ideales por medio de una capacidad ilimitada.

¿Cómo se sienten los adolescentes que se ven atraídos a consumir sustancias? Por un lado sienten que necesitan salir al mundo, pero por el otro, en el fondo temen enfrentar el peligro de lo desconocido, porque se sienten poco preparados y con poca tolerancia a la frustración, por eso intentan evadir todo lo que encuentran difícil. Suelen decir que no tienen ganas de nada, pero en el fondo, inconcientemente, no es que no tengan ganas, es que se sienten apremiados, inquietos, y entonces sienten una impotencia e inermidad que les resulta difícil tolerar en la conciencia.

Algunas situaciones funcionan en ellos, como experiencias traumáticas que muchas veces les dejan un sentimiento de fracaso, de debilidad y de frustración porque sienten que les faltó potencia, para sostener el esfuerzo necesario para alcanzar lo que deseaban. Esta vivencia que describimos constituye el sentimiento de estar en falta, porque queda la sensación de que quedó algo pendiente, que faltó algo por hacer. Este sentimiento lesiona la autoestima. Es lo contrario de la autoestima, o uno se siente bien o uno se siente en falta.

Lo que llamamos autoestima se nutre del éxito que uno tiene al enfrentar las dificultades que la vida presenta. La autoestima crece cuando se pueden soportar las dificultades, pero crece más cuando se las puede superar. ¿Queda claro entonces que lo que alimenta nuestra autoestima es el resultado de lo que podemos hacer de manera eficaz, lo que hacemos bien? ¿Quién no ha notado alguna vez la auténtica satisfacción de un chico que después de un largo esfuerzo aprobó un examen?

Los chicos, a través del consumo de sustancias, intentan evadir la realidad donde sienten que no pueden cumplir sus deseos para inventarse otra realidad donde sí los puedan cumplir. Pero es imprescindible comprender que el único lugar donde se pueden satisfacer los deseos es en la realidad, toda otra satisfacción es ilusoria, es falsa. No porque sí, la palabra “droga”, significa “ardid, embuste, trampa”, la trampa en la que caen los adolescentes al evadir la realidad para evitar las dificultades.

Pensamos que en el ámbito educativo, en el espacio institucional, la comprensión de las dificultades con las que se encuentran los adolescentes, ayudará a los docentes a desplegar las herramientas necesarias, y buscar las que más se acerquen a desarrollar lazos entre los alumnos y sus familias. De esta forma, se podrá visualizar lo que sienten y en la manera de lo posible se detectarán situaciones de riesgo que impulsen medidas protectoras.

Con la implementación de charlas para educadores y para padres acerca del consumo de sustancias y otras problemáticas adolescentes se busca potenciar la toma de conciencia de una cultura institucional del cuidado, colaborando, de este modo, en la difícil tarea de educar, que como revela su etimología consiste en guiar y conducir lo que está adentro hacia afuera.

Lic. Marcela Giordano
Lic. Carmen Lorusso
Facebook: @porquelasdrogas
*Texto basado en investigaciones psicoanalíticas investigaciones presentadas en la Fundación Luis Chiozza

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