MOOC: Abordando el concepto

En Educación a Distancia es muy frecuente la referencia a MOOCs, concepto que merece ser analizado para entender sus características, ya que abundan casos de cursos MOOCs que solo tienen el nombre, y no cumplen con las ideas que enmarcan toda actividad pedagógica conectivista.
Así que vayamos al concepto, y para ello traemos la definición de una especialista en Educación a Distancia, la Mg. Mónica Perazzo, quien sostiene: “Entre los desarrollos de la educación a distancia en tiempos del e-learning, la educación en línea y las redes sociales, se encuentran los cursos masivos abiertos y en línea, conocidos como MOOC (Massive Open Online Courses) o COMA (Curso Online Masivo y Abierto), que ofrecen las instituciones universitarias de todo el mundo a estudiantes de distintas latitudes y en distintos idiomas. Se trata de cursos que abordan diversidad de temas y disciplinas, muchas veces gratuitos, que oscilan entre 40 y 400 horas de duración y que emiten certificados de aprobación una vez cumplidos los requisitos de evaluación. En algunos casos se otorga un certificado de crédito (que requiere un pago estipulado por la universidad oferente) que el alumno puede presentar si decide cursar una carrera universitaria de grado afín.” (Perazzo, 2018)
Entonces los cursos MOOC son: masivos, en línea, y abiertos, además debemos agregar que se crearon desde la concepción conectivista, corriente pedagógica que pretende superar al Conductismo, al Constructivismo, y al Cognitivismo, ya que, según esta teoría, no contemplan los entornos digitales de aprendizajes actuales (Recordemos que algunas líneas de acción del Conectivismo se basan en el aprendizaje colaborativo, la co-creación, el aprendizaje en red, el reconocimiento de patrones y las conexiones, entre otras ideas importantes)

Desde que se conocieron los primeros cursos MOOC se supo que la lógica que los movilizaba era la colaboración, enmarcados en la teoría conectivista, venía a representar cabalmente esta nueva forma de entender las prácticas de enseñanza y aprendizaje mediadas por TIC. Posibilitados por las herramientas de la web 2.0 hubieron muchos proyectos colaborativos o de gestión colectiva del conocimiento y la elaboración compartida de recursos educativos.

Según el informe de las seis universidades que conforman el programa internacional MOOC Maker, “El primer MOOC fue diseñado por Stephen Downes y George Siemens en la Universidad de Manitoba en Canadá. En 2011, un MOOC con el título “Introducción a la Inteligencia Artificial” fue ofrecido por la Universidad de Stanford, donde 160.000 participantes se inscribieron. Ahora existen cursos online en muchas áreas diferentes. El número de MOOCs disponibles en todo el mundo crece constantemente y a mediados del año 2015 se espera que alrededor de 2400 MOOCs.” (MOOC MAKER 2016)

Una característica que juega en contra de los MOOC, es justamente, la masividad, recordemos que son abiertos y masivos, esto implica la dificultad para realizar un seguimiento pedagógico personalizado y desde una perspectiva centrada en el estudiante. Esto explicaría los altos niveles de deserción característicos de estos cursos, cerca del 90%, según el informe de las universidades nucleadas en el programa MOOC MAKER, Deserción y permanencia en entornos MOOC. “En algunos casos, los estudiantes fracasan auto-organizándose, lo que significa que no están preparados para gestionar su propio aprendizaje. Además de tener que completar las actividades, se enfrentan a problemas en el uso correcto de las herramientas propuestas. Estas cuestiones también contribuyen a sufrir una gran tasa de abandono en MOOCs, donde sólo una pequeña porción de aproximadamente el 10% de los solicitantes que se registran inicialmente, completan con éxito el curso” (Chamberlin y Parish, 2011; Daniel, 2012; McAuley, Stewart, Siemens, Cormier , y Commons, 2010, citados en el informe).
Ésta marcada deserción queda en segundo plano, tal vez porque la finalidad va por otro lado, por ejemplo, la conformación de redes colaborativas. Supongamos un curso abierto, masivo, y online, con 3000 participantes, si se logra que 300 concluyan obtendría una red colaborativa con 300 integrantes, cifra nada despreciable para un curso online. Sin embargo, esto se alejaría de una concepción de Educación a distancia significativa. Tal como sostiene Perazzo “Por ello, dilucidar el lugar y el sentido de la comunicación real en los procesos de educación a distancia sigue siendo un factor clave que posibilita revisar y construir propuestas más enriquecedoras que prefiguren un genuino encuentro y diálogo entre los sujetos.” (Perazzo 2009)
En la docencia virtual muchas son las variables en cuanto a poder implementar los programas que favorezcan los aprendizajes a través del uso de las nuevas tecnologías. Desde los aportes de los estudios dedicados a trabajar sobre las potencialidades de la EaD, resulta de vital importancia considerar el contexto sociocultural en el cual se implementán estas prácticas docentes. Es necesario reiterar que la herramienta no es buena por sí sola, como sostiene Onrubia: “la relación entre las TIC y la mejora de las prácticas educativas dista de ser lineal o sencilla. Las TIC abren, sin duda, por sus propias características, nuevas posibilidades de innovación y mejora de los procesos formales de enseñanza y aprendizaje, pero la mera incorporación de herramientas tecnológicas a las prácticas educativas no garantiza en modo alguno que esa mejora se produzca realmente” (Onrubia, J. 2005)
Por otra parte, al asumir los docentes la tarea de acompañamiento al alumno debemos considerar las prácticas de educación a distancia bajo diseños didácticos flexibles, diversificados, que promuevan la participación individual y grupal, particularmente optando por herramientas que faciliten el aprendizaje, elaborado en forma conjunta. Aquí cabe destacar la tarea de un educador a distancia (en la web 2.0) que diseñe, promueva y oriente al aprendizaje activo y proactivo. En este sentido, tendrá que utilizar los espacios virtuales para promover y compartir diálogos, debates y trabajos colaborativos.
La pregunta que queda en el aire es ¿cómo realizar esta importante tarea pedagógica (centrada en el estudiante) dentro de la masividad de los MOOC?, O tal vez conviene cambiar la óptica y verlos desde la conformación de redes, desde la lógica “más es mejor”. Pero esa, es otra historia.

Bibliografía

– PROGRAMA MOOC MAKER. (2016) Deserción y permanencia en entornos MOOC. Informe Final disponible en http://www.mooc-maker.org/wp-content/files/WPD1.6_Informe_Final_ES.pdf
– Onrubia, J. (2005). Aprender y enseñar en entornos virtuales: actividad conjunta, ayuda pedagógica y construcción del conocimiento. RED. Revista de Educación a Distancia, número monográfico II. Consultado el 9 de Febrero de 2005 en http://www.um.es/ead/red/M2/
– Perazzo, Mónica. (2016). Unidad 2: Educación a distancia y modelos de enseñanza. UNIPE
– Perazzo, Mónica. (2009) Educación a Distancia hoy: En busca de la comunicación real. RIED

Acerca de Daniel Vásquez 18 Articles
Daniel Vásquez es Profesor Universitario para el Nivel Secundario y Superior en Ciencias de la Educación (Universidad Austral, 2018) Licenciado en Ciencias de la Educación, con Orientación en Tecnología Educativa (Universidad Nacional de Luján, 2008) Profesor en Enseñanza Media de Adultos (Universidad Nacional de Luján, 2010) Especialista en Educación Mediada por Tecnologías de la Información y la Comunicación (Universidad Pedagógica Nacional, 2019), Maestrando en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías (Universidad Nacional de Córdoba, 10ma cohorte). Como docente se desempeña en Institutos de formación superior de CABA y Provincia de Buenos Aires.

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